retrato de la precariedad laboral del sector

Los actores españoles sí que están en pelotas

Sébastien Thiéry irrumpió desnudo en los Premios Molière de teatro para denunciar las condiciones laborales del gremio. En España, los artistas sueñan con una legislación como existe hoy en Francia

Foto: Sébastien Thiéry durante la entrega de los Premios Molière de teatro
Sébastien Thiéry durante la entrega de los Premios Molière de teatro

"Si un actor francés sale desnudo en unos premios para protestar por las condiciones laborales de actores y autores, en España tendríamos que salir todos desnudos en los Goya. Los que recogen premios y los que están en las butacas, todos. Ojalá tuviéramos sus condiciones laborales. Todas y todos, porque este Gobierno nos ha dejado entre el IVA, la Ley Lasalle y la reforma laboral a los pies de los caballos". Esta es la primera reflexión de Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores, sobre la aparición estelar ayer en los Premios Molière del teatro francés.

Sin ropa, pero cubierto de reivindicaciones, salió al escenario el autor y actor Sébastien Thyéry y se plantó ante sus compañeros y la ministra de Cultura, Fleur Pellerin. Durante cuatro minutos reclamó mejorar las condiciones laborales de los "intermitentes" [trabajadores temporales del espectáculo en Francia] y que se acabe con la discriminación y la precariedad que sufren los autores en el sector. "¿Sabe usted, señora ministra, que los autores no tenemos siquiera seguro de desempleo? El figurante, el encargado de vestuario, todo el mundo tiene derecho a uno, ¿por qué esta discriminación?", le espetó a la responsable, entre los aplausos del patio de butacas. "Podemos hacer teatro sin disfraces para entretener a la audiencia, pero no sin autores", remachó.

Sébastien Thiéry se met à nu devant Fleur Pellerin - Les Molières - France 2

La sorpresa estaba en guion y se había ensayado con la cadena de televisión que retransmitía la gala, según declaraciones de Thièry que recogen varios medios galos. "La cadena era consciente, pero no la ministra", ha dicho. Se advirtió que había escenas que no eran aptas para menores de 12 años.

A Guevara le causa sonrojo ver la escena: "Nos llevan muchos años y eso se nota". En España, el paro del sector asciende al 75% de los actores. El 54% no llega al salario mínimo. "Vivimos una situación precaria y unos niveles de pobreza inadmisibles. Seguimos porque tenemos pasión por nuestro oficio, pero si se mantiene la situación, no se baja el IVA y no se ejecutan políticas que nos defiendan, vamos hacia la extinción", garantiza. "Francia es el paraíso y el modelo a seguir", señala Guevara, quien traza los cinco puntos claves que debería recoger la legislación española, muchos tomados de la francesa, para mejorar y profesionalizar las condiciones laborales de actores y artistas de nuestro país. 

José Ignacio Wert junto a Enrique González Macho en la pasada entrega de los Premios Goya (Gtres)
José Ignacio Wert junto a Enrique González Macho en la pasada entrega de los Premios Goya (Gtres)

Cobrar el paro: misión imposible

Los "intermitentes" son una de las figuras francesas del espectáculo más reivindicadas y que más conflictos ha suscitado en los últimos tiempos por las reformas de los distintos gobiernos. En 2003, el Festival de Teatro Avignon se canceló por una huelga de estos intermitentes y en la edición del año pasado ocurrió lo mismo con la inauguración. El Régimen de intermitencia francés se aplica a artistas y técnicos y permite -dada la temporalidad intrínseca del sector- tener durante ocho meses prestaciones por desempleo, siempre que se acumulen 507 horas de trabajo en los últimos 10 meses.

En España, la prestación por desempleo es común a todo tipo de trabajador, pero "está pensada para la actividad continuada". El sector necesita un régimen de intermitencia al estilo francés. "Todos los artistas somos trabajadores temporales y, por ello, no tenemos los mismos derechos que el resto de trabajadores". Un actor suele trabajar tres o cuatro meses en una película, una serie o una obra de teatro, pero si no encuentra otro trabajo al término, debería tener derecho a una prestación por desempleo según las horas trabajadas. "Eso sería un sueño". Necesitan medidas específicas.

Sin coberturas sociales

Es una de las reivindicaciones del sector más conocida y que nunca ha llegado a materializarse. Existe un Real Decreto de 1985 para los artistas que trabajan en espacios públicos, pero "son cuatro normas que están abiertas a los convenios". Hay varias redacciones de textos que recogen los derechos básicos, como el Estatuto del Artista Visual, pero nunca han visto la luz. Y la realidad es que no tienen coberturas sociales adecuadas. Guevera señala que un estatuto, además de aportar garantías y seguridad, serviría para contemplar el carácter temporal propio de la actividad artística, otorgarle una cualificación continua y, a nivel educativo, una cualificación profesional que, además, les permita dar clases y ejercer la docencia.

Thiéry durante su discurso en los premios molière
Thiéry durante su discurso en los premios molière

Sin amparo sindical 

Para elegir representante sindical son necesarios seis meses de antigüedad en el centro de trabajo, algo que en el sector del espectáculo es muy complicado. Por eso, negociar convenios es mucho más difícil de lo normal. "Nuestra propuesta es crear un censo con los trabajadores que han estado dados de alta en los últimos cinco años. Así podríamos elegir a los delegados sindicales a nivel autonómico. Por centro de trabajo es imposible, los contratos duran escasos meses", garantiza. Además, añade, llevar a cabo una actividad sindical 'molesta' podría provocar que el artista sufriera represalias a la hora de nuevas contrataciones en el mismo teatro, productora, compañía...

Regulación de las salas alternativas

Es un verdadero fenómeno en España, pero las condiciones laborales no son las óptimas. Tanto es así que la inexistencia de contratos y, a veces, de salarios es algo más que habitual. "Es necesario que se incluya a las salas alternativas en el tercer sector, porque no sólo tienen ánimo de lucro sino que son un sitio donde se hacen actividades de barrio y de I+D+i, por ejemplo", dice Guevera. La actividad en estas salas alternativas que copan ciudades como Madrid y Barcelona, especialmente propulsadas por la crisis, hace que bulla la creatividad y los espectáculos pero "en la mayoría de los casos, no se cobra, no hay altas en la Seguridad Social con la consiguiente desprotección, por ejemplo, en caso de accidente o se trampea". Su solución pasa por crear cooperativas artísticas que permitan cotizar a diario incluso cuando no hay actividad (función) en sí misma, ya que la actividad de investigación y creación sí es continuada.

Tributar cada tres años

El periodo fiscal también está pensado para una actividad continuada. En vez de un año como es para todos los ciudadanos, "deberían ser periodos más largos". Porque un artista puede tener un año muy bueno y al siguiente, sólo 10 o 15 bolos. Prefieren la acumulación de tres años, tal y como dice el secretario de la Unión de Actores. Así ocurre en Francia.

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