la odisea de producir teatro al 21%

EL IVA obliga a bajar el telón

Mientras el porno tributa al 4% y las flores al 8%, al teatro se lo come un 21% de IVA. El resultado: poner en marcha una producción hoy es la auténtica odisea

Foto: Israel Elejalde protagoniza el 'Misántropo' de Kamikaze Producciones (Eduardo Moreno)
Israel Elejalde protagoniza el 'Misántropo' de Kamikaze Producciones (Eduardo Moreno)

“Somos mileuristas todos. Los actores son mileuristas, Miguel del Arco y Aitor Tejada son mileuristas y también empresarios, porque el dinero que se recupera es para levantar otra producción. Es triste que el paradigma del éxito hoy se haya convertido en trabajar cuatro días al mes -no contrata nadie salvo los sábados-. Es una ruina. Mis actores o están en una serie o no viven. Esa es la realidad. Y no estamos llorando, pero esa es la realidad”, dice con contundencia Aitor Tejada, productor de Kamikaze Producciones.

Así vive el otro lado del teatro, el de aquellos que se encargan de levantar espectáculos y encajar unas cuentas imposibles. No por desconocido deja de ser sorprendente. Y más teniendo en cuenta que su Misántropo es una de las obras de la temporada y, quizás, precisamente por ello es uno de los ejemplos más significativos de lo que hoy supone producir un espectáculo de teatro con el ivazo cultural.

Es triste que el paradigma del éxito hoy se haya convertido en trabajar cuatro días al mes -no contrata nadie salvo los sábados-. Es una ruina

Misántropo ha sumado en un año y medio alrededor 60 bolos, a los que hay que añadir los dos meses en el Teatro Español y las dos semanas que cerraron el domingo en el Lliure. Estas son las cifras que hay detrás de uno de los grandes éxitos del año. La obra ha costado cerca de 160.000 euros, desde que empezó la gestación hasta el estreno, un dinero que han podido sufragar porque se ha coproducido junto al Español y el Teatro Calderón de Valladolid. 

Después, para hacer números, hay que mirar el caché de la compañía (un bolo ronda de media entre 9.000 y 10.000 euros), teniendo en cuenta que son hoy una rara avis con siete actores sobre el escenario (mueven 12 personas por actuación), y que la gira pague los desplazamientos del equipo y de los decorados –el tráiler les cuesta 1.800 euros-, hoteles, comidas y salarios “decentes, porque si encima de que trabajan pocos días…” con sus consiguientes deducciones. Además de ganar algo de dinero para crear nuevos montajes. Y todo con el IVA.

Concha Velasco protagoniza 'Olivia y Eugenio', producida por Pentación (EFE)

En Alemania el IVA cultural es del 7%, en Grecia es del 9%, en Portugal del 13%, en Italia del 10%, en Francia es del 5,5% pero las primeras 140 representaciones teatrales tributan al 2,1% y en Noruega es del 0%. Son sólo algunos de los ejemplos de cómo se grava el teatro en la Unión Europea. En España mientras el porno tributa al 4% y las flores al 10%, gracias a la reforma fiscal, al teatro se lo come un 21% de IVA. Es decir, soporta el IVA más caro de Europa.  

Con este panorama el resultado es simple: poner en marcha una producción teatral es una auténtica odisea. Y que sea rentable y conseguir beneficios, lo más parecido a un milagro. Completan el lienzo unas giras que se limitan, en su mayoría, a un bolo por ciudad; espectáculos con elencos mínimos; actores que trabajan en precario -tanto que hacerlo en negro ya no es novedad- y que sufren un 80% de paro; teatros públicos que apenas tienen recursos para programar; reposiciones en Madrid y Barcelona; la pérdida de empleos directamente relacionados con la escena como decoradores, almacenes o costureros y un público con el bolsillo muy tocado. 

Tal es la situación que actores y empresarios de la escena madrileña han firmado un convenio “de resistencia” que, como adelantó este periódico, congela el salario de los actores, baja un 4% el de los de musicales, reduce las giras de 21 a 7 días y aumenta el radio de las plazas. “Todo porque sabemos cuál es la situación y necesitamos potenciar las giras”, explicaba Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores.

El elenco de la compañía Primas de Riesgo en el kiosko donde se puede comprar la revista porno que distribuye

Y un ejemplo más ilustrativo: la compañía Primas de Riesgo y su campaña Porno 4%, Calderón 21%. El pasado 25 de noviembre llevaron al Nuevo Teatro Alcalá El mágico prodigioso, que vieron las 180 personas que compraron por 16 euros una revista porno con un IVA del 4% con la que le regalaban la entrada de la función. Ahora, explica su directora y productora, Karina Garantivá, desde el 13 de enero repetirán todos los martes con la misma modalidad porque "lo importante es que la gente se informe de la situación del IVA. Es necesario hablar de cultura en este país". Su reconversión de compañía teatral a distribuidora de revistas porno sigue avanzando.

La odisea de producir

“Hacer hoy un espectáculo es muy arriesgado. Por eso han desaparecido muchas compañías y las que resisten, lo hacen en una situación muy precaria. Además de que está surgiendo de nuevo la economía sumergida –no se paga IRPF o Seguridad Social- y eso hay que denunciarlo porque se está forzando a las compañías a echarse al monte, a la ilegalidad”, asegura Jesús Cimarro, presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), director de Pentación Espectáculos, una de las grandes productoras del país, y director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. “El IVA afecta directamente a la producción. Ahora estamos obligados a que todo sea un éxito porque si no… Hasta ahora hemos tirado de las reservas pero quienes no las tenían, han tenido que cerrar”, añade. 

Prefiero no hacer una obra que pedirle a la gente que no cobre. Ni me lo planteo. Es un favor muy flaco que nos hacemos el trabajar sin cobrar

Cimarro firmó a finales de noviembre, junto a otros tres grandes nombres del cine y la música, una carta remitida al presidente Mariano Rajoy pidiendo una vez más la bajada del IVA cultural. “La sordera y  la ceguera  de su equipo de Gobierno y su empecinamiento en mantener una medida que deja a su Gobierno como el ejecutivo de toda Europa con el más alto grado de desafecto hacia la cultura, son tan llamativos que sólo nos producen perplejidad. Perplejidad y necesidad de un cambio urgente”, escribía.

La bajada del IVA es imprescindible”, remacha a El Confidencial. “Debe haber un impuesto acorde con la actividad y ésta es muy precaria. Yo pagaría gustoso un 21% de IVA a partir de la función 200 o 300, como hacen en Francia, porque ya he amortizado mi inversión. Me gravan los beneficios pero, hasta entonces, que se me permita amortizar”.

¿Pero confiamos en que llegue algún día? “Ya no confío en que ocurra directamente. A no ser que sea una medida electoralista... y ni así. No hay disposición. Lo único que ha conseguido la subida del IVA, en vez de recaudar más, es que se cierren compañías y los teatros dejen de programar. Si no les sirven estos números, que miren a Europa que parece que para lo único que no la quieren mirar es para la cultura. No ven el informe que dice que la cultura es el tercer sector de la UE y prefieren darle más ayudas a los automóviles, que es el séptimo. No pido subvenciones. Pido que no me toreen y no nos pongan palos en la rueda. Y si con esto no reaccionan, es que no hay ninguna intención”, dice Tejada

Tristán Ulloa junto a los protagonistas de 'En construcción', Nelson Dante y Carolina Román (Adentro Teatro)

De odisea define Tristán Ulloa, actor, director de En construcción y creador de Adentro Teatro, producir hoy una obra de teatro. “Por un lado, es un acto de inconsciencia pero, por otro, es algo que sólo se puede hacer pensando a largo plazo. Uno no hace teatro para cobrar solamente, porque es algo imposible”.

En construcción –en abril estrenarán en la Sala Princesa del Teatro María Guerrero Adentro, en coproducción con el Centro Dramático Nacional- costó 16.000 euros. Han llenado tres veces en Madrid pero, cuenta, “hemos perdido dinero. Lo estamos amortizando con la gira”.

Debe haber un impuesto acorde con la actividad y ésta es muy precaria. Yo pagaría gustoso un 21% de IVA a partir de la función 200 o 300, como hacen en Francia

Ulloa asegura que tienen suerte porque suman entre cuatro o seis bolos al mes. Son una compañía pequeña, su obra tiene dos actores y tres técnicos, ajustan al máximo los gastos de la gira y el tirón para la contratación, confirma, utiliza mucho su nombre. “Ahora es cuando estamos empezando a podernos permitir viajar en tren o ir a hoteles un poco mejores”, añade. Pero, eso sí, “siempre que los ayuntamiento sean puntuales en el pago, que no lo son nunca. Esa es otra de las batallas: pelear por tu caché, que te regateen, te pidan que compartas habitación…”, empieza a enumerar. 

Esto deriva en otro problema y es que muchas compañías, a pesar de llenar las salas, no pagan a sus actores. “Prefiero no hacer una obra que pedirle a la gente que no cobre. Es que ni me lo planteo. Es un favor muy flaco que nos hacemos el trabajar sin cobrar. La crisis no es excusa. Esto es un trabajo y la gente tiene que cobrar, más o menos, pero cobrar por su trabajo. Somos unos privilegiados que podemos trabajar en lo que nos gusta, pero nos gusta cobrar también”, defiende.

El objetivo, la reinversión

El objetivo de todas las compañías es sacar algo de dinero pero “no para comprarnos un coche o una casa”, como dice Ulloa, sino “para reinvertirlo en otra obra. La reinversión es lo ideal para las compañías pero muy pocas la tienen”.

Del Arco, Alfredo Sanzol y Andrés Lima estrenarán en abril Antígona, Edipo Rey y Medea, respectivamente, dentro del proyecto el Teatro de la Ciudad. Es uno de los procesos creativos que más curiosidad despiertan en 2015 pero ya avanza Tejada que no va a ser rentable. “Llevamos tres años con el proyecto y no había forma de que saliera. Nos hemos liado la manta a la cabeza y el Teatro de la Abadía nos ha acogido, pero ya sabemos todos que es un proyecto deficitario. Vamos a perder dinero aunque llenemos. Lo sabemos y nos tiramos a la piscina porque no podemos hacer más. Esperamos recuperar con los bolos pero 2015 lo cerraremos con pérdidas”, garantiza. Por eso, explica, es fundamental que rentabilizar un espectáculo, para invertir en otro.

"Producimos teatro y cultura y deberíamos ser un sector estratégico para el Gobierno. La no inversión en cultura significa el empobrecimiento de muchas cosas. Hay que entender que la cultura no es un gasto, es una inversión que repercute en todos”, concluye Cimarro citando a un Lorca desgraciadamente actual: "Un pueblo que no ayuda y no fomenta su teatro, si no está muerto, está moribundo".

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