¿Con una noche se arregla el teatro?
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¿Con una noche se arregla el teatro?

Más de dos años de 'ivazo' han mermado más a un teatro que siempre ha tenido una mala salud de hierro. Analizamos con el elenco de 'Invernadero' qué necesita la escena española los otros 364 días del año

Foto: El elenco de 'Invernadero', de Harold Pinter y dirigida por Mario Gas
El elenco de 'Invernadero', de Harold Pinter y dirigida por Mario Gas

"Ya no tenemos la fueza para tratar de mirar lo que hay más allá de las puertas, detrás de los muros. Y es precisamente por eso que el teatro debe existir y donde debe encontrar su fuerza. Mirar más adentro que lo permitido". Es la reivindicación deKrzysztof Warlikowski, el director polacoencargado este año de las palabras conmemorativas del Día Internacional del Teatro, que se celebra hoy. Pide un teatro "que se aferra a la verdad y termina en lo inexplicable", que fiscaliza a la sociedad, le pongasuespejo delante y le hagareflexionar sobre sí misma.

Decía Lorca -y es una cita que hemos escuchado mucho en estos últimos y decadentes tiempos de políticas culturales- que "un pueblo que no ayuda y no fomentasu teatro, si no está muerto, está moribundo". La radiografía sigue siendoacertada (sobre todo si leen íntegro su discurso) aunque hoy parece que, en la fiesta de los flashes y los focos,esa ayuda y ese fomento luce por todos los rincones.

En Madrid se celebra, por ejemplo, la octava edición de la Noche de los Teatros, cargada de programación, con 240 salas con descuentos de hasta el 50% en el precio de la entrada, pasacalles, conferencias, encuentros con los actores o visitas a las bambalinas. La inversión es de150.000 euros. En Barcelona la fiesta se extiende hasta el domingotambién con potentesdescuentos, una acción que se replica portodo el país. ¿Y los otros 364 días?

Según el Anuario de 2014 de la SGAE, en 2013 el teatro recaudó 3,51 millones de euros menos, perdió casi 375.000 espectadores continuando con un desplome histórico desde 2008(en estos años se han perdido casi 5,5 millones de espectadores) y las funciones cayeronun 4,4%.

Si miramos a las últimas cifras de Madrid y Barcelona, las dos ciudades donde se concentra el grueso de la actividad escénica, parece que el teatro empieza a repuntar esta temporada. La conseja de Cultura madrileña, Ana Isabel Mariño, dijo al presentar la fiesta teatral anual que la región ha conseguido en los últimos cuatro años atraer a más de3,5 millones de espectadores al año. Xavier Marcé, presidente de Adetca (Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña), aseguró en el mismoevento de Barcelona que en los primeros seis meses de esta temporada la ocupación de los teatros catalanes ha crecido un 4% y la recaudación un 8% gracias al tirón de los musicales, mientras "los otros géneros están teniendo dificultades para adaptarse a las demandas del público por la falta de recursos".

placeholder Gonzalo de Castro y Tristán Ulloa, protagonistas de 'Invernadero'

Viendo estos datos, se puede decir que el teatro, eternamente en crisis, sigue gozando de una mala salud de hierro. Analizamos con el reparto deInvernadero, la obra deHarold Pinterque dirigeMario Gasen elTeatro de la Abadía(hasta el 5 de abril), el estado del teatro español y qué necesita para convertirse en un paciente sanomás allá de una fiesta anual,que todos coincidien en resaltar que es siempre bienvenida a pesar de que no soluciona susproblemas."Está muy bien hacerlo, pero es necesario tener conciencia de que somos un gremio, reinvidicarlo y no conformanos con lo que nos sucede sino hacernosoíry que el público, como espectador e individuo, entienda que el artista es fundamental y necesario. Es, como decía aquel, la sal de la tierra", aseguraGonzalo de Castro.

Lo cierto es que el público no deja de sentarse en lasplateas, 2014 ha sido uno de esos años de espectáculos de gran calidadyla escena offno para de crecer, pero -y esto no queda tan bien para las alharacas políticas que hoy se escucharán-los efectos devastadores del 21% IVA han precarizado de tal manera a un sector que necesita 365 días internacionales del teatro para recuperarse de los más de dos años deivazo. Sus efectos son un teatro concasi un80% de paro (según datos de la Unión de Actores), unoff que florece ycierra salas ala misma velocidad que sus profesionales malviven;actores y compañías famosos que son mileuristas;levantar una producción es tan arriesgado que parece unaodisea y girar una utopía donde se cobra, por normal general, tarde y mal.

Bajar el IVA

El elenco de Invernadero defiendecomo primera medida imprescindiblela bajada del IVA cultural, tan cacareada en esta eterna campaña preelectoral. "El IVA nos ha sepultado. Es un mal sin remedio. Lo que habría que hacer es plantar un árbol nuevo. Esto es una mierda. Esta gente hadinamitadoun esfuerzo enorme hecho durante mucho tiempo por este gremio junto a los espectadores, que son los que pagan sus entradas y forman parte del teatro, peroahorano hay espectadores, se cierran teatros, los jóvenes no tienen salas para ensayar... Y lo peor es que siguen pensando que el teatro es un bien suntuario, es un lujo o una gilipollez. Es un desdén tal que el daño que nos han infrigido es incurable, pero creo queel teatro es un hueso duro de roer. Somos una china en el zapato, ójala por mucho tiempo,de los que nos ningunean", remacha el actor.

Respeto institucional por la cultura sumado apolíticas de fomento

'El IVA nos ha sepultado. Es un mal sin remedio. Y lo peor que es que siguen pensado que el teatro es un bien suntuario, un lujo o una gilipollez'

"Se necesita una conciencia artística de Estado, un sentido de la necesidad de la poesía y la utopía. Pan y rosas para el pueblo. No sólo pan. Yno sólo circo", garantizaJorge Usón. De igual opinión es Isabelle Stoffel, quien asegura que lo importante es quelas instituciones y sus gobernantes entiendanque la cultura "es uno de los tres pilares de nuestra educación y no como las políticas neoliberales quieren vendérnoslo comouna rama comercial. No. Es una parte fundamental e imprescindible de nuestra educación".

Una vez asumido e interiorizado esto, Ricardo Moya defiende que las administraciones deben impulsar "políticas que favorezcan el teatro, que faciliten la relación entre espectáculos y espectadores para que bajen los precios de las entradas y también, bajen los costes de montar una producción. El teatro no puede ser gratis,pero las administraciones, las empresas privadas y el público debe compartir el gasto de una forma razonable", añade para apelar a la responsabilidad intrínseca en esa cadena de las instituciones públicas.

Educación

La tercera pata imprescindible pasa por la escuela. Carlos Martos destaca que"es fundamental recalcar la labor pedagógica del teatro. Hay que entrar a machete en la escuela, sobre todo con los chavales de entre 14 y 16 años que son los que se están formando sus mentes, porque el teatro les va a hacer mejores personas". Algoque, además, es todavía más importante cuandola LOMCE reduce cada vez más las enseñanzas artísticas en las aulas. "Ni música ya... Es alucinante", se queja. "Es un error porque esto habla del verdadero ritual, el de la dignidad y la belleza humana. Y este arte milenario, este ritual que es el teatro, lo refleja a la perfección", concluye.

placeholder Teatro callejero en la Noche de los Teatros del año pasado (Efe)
Teatro callejero en la Noche de los Teatros del año pasado (Efe)

Pero la educación artística y el fomento del teatro no sólo se circunscribe a las aulas. Javivi Gil pone en liza otro aspecto endémico (y español) a cambiar tirando de pedagogía. "En este país se cierran teatros para abrir tiendas de ropa", ejemplifica. "No hay un público ávido de cultura y sí de entretenimiento y de fiesta. Lacultura noes algo que nos distinga como españoles, somos másde folclore y bares", describe.

Por eso, añade, "las administaciones tienen que proteger el teatro, pero sobre todo tienen que quererlo". "Es una cuestión estatal. Tenemos armas culturales que son patrimonio de la educación.Faltaque los políticos entiendan eso y no tengo fe en España a ese nivel. Ahora misma estamos más en Telepizza, Teledeporte y Telecorazón. Y los que hacemos teatro y el público que vaa las salas hacemos una heroicidad en una cultura en la que somos marginales y marginados", remacha.

Dentro de esa necesitad educativa, la respuesta a contestar -y más en un día como hoy- es¿por qué es importante el teatro para la sociedad?¿Para qué son necesarios estos esfuerzos y cuáles es el fin de estas reivindicaciones? Responden los protagonistas que se sitúan encima de las tablas.

"El teatro es un acto de libertad, un espejo en el que reflejarnos y una invitación más necesaria que nunca a la reflexión", asegura Tristán Ulloa. Para Usón"el teatro hace imaginar, pensar y teemociona. Hace que los seres humanos tomemos conciencia del mundo, además de entretener o, en el caso de Invernadero, estremecer. Es una buena ocasión para sentirse vivo".

Stoffel, por su parte,ensalza la labor reflexiva del teatro. "Es un espejo que se pone para reflexionar sobre lo que está pasando.Es una posibilidad para entender las cosas que yo sólano puedo entender porque necesito de los otros". De Castro define el teatro como"una ventana necesaria para escapar de una realidad abrumadora. Es un foro único parapoder decir lo incómodo, para expresarse y, en silencio y en comunión, que una persona nos cuenteuna historia que noshacesoñar y viajar. El teatro es una de las grandes aventuras del hombre". Estas son las respuestas de los actores. Busquen la suya propia y recuérdenla los otros 364 días del año.

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