coleccionista venezolana de compras en arco

Solita Mishaan: “La conciencia me pesa cuando compro una obra de arte”

Venezolana afincada en Colombia está en Madrid para comprar en ARCO. Es una de las grandes mecenas del arte contemporáneo y asegura tener un sexto sentido para reconocer la genialidad

Foto: Solita Mishaan junto con Antonio López, en los Premios Mecenazgo Iberoamericano. (EFE)
Solita Mishaan junto con Antonio López, en los Premios Mecenazgo Iberoamericano. (EFE)

Es una de las coleccionistas y mecenas más importante de Colombia. Solita Mishaan, venezolana, está en Madrid para comprar en ARCO.  Es licenciada en Derecho, Filosofia, Literatura y tiene un Máster en Ciencias Políticas, pero su pasión es el arte. En su casa, los domingos era el día de los museos y las galerías de arte. La costumbre la ha mantenido con sus cuatro hijos y sus dos nietos. Forma parte de varios comités de adquisición de obra de instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Tate Modern de Londres, Miami, Montreal, Jerusalén, Jacobo Borges en Caracas. Preside la Fundación Misol, en Bogotá, cuyo fin es impulsar a los artistas emergentes con becas.

P. Llama la atención que en esta edición de Arco haya tantas mujeres coleccionistas Latinoamericanas. Junto a usted, Patricia Phelps de Cisneros, Estrellita Brodsky o Tanya Brillembourg ¿Tienen alguna explicación?

R. No le sabría decir. En mi caso, podría comentarle que estaba predestinada. He vivido impregnada de arte. Los sábados y domingos mis padres aprovechaban para llevarnos de visita a museos y galerías. Era una costumbre y daba igual el estrato social al que pertenecieras. A los nueve años recuerdo que disfrutaba de esa actividad. No era una obligación, nos gustaba.

P. No todo el mundo podría comprar cuadros.

R. Claro que sí. Cada uno lo hacía dependiendo del nivel de sus rentas. Empezabas con uno chiquito y barato hasta que podías adquirir el que te gustaba. Y cuando ibas haciendo fortuna mudabas el cuadro y colocabas el nuevo. Había un artista que se llamaba Virgilio Trómpiz (1927-2012), todo el mundo tenía una obra suya. Era algo  normal.

P. ¿Recuerda su primer cuadro?

R. Empecé coleccionado todo lo que estaba a mi alcance. Después de casarme, mi esposo y yo decidimos centrarnos en artistas iberoamericanos. Y digamos que quien me inspira es Guillermo Kuitca (Argentina, 1961), un pintor al que comencé a coleccionar cuando era una promesa joven.

Solita Mishaan en el salón de su casa de Madrid, junto a una de sus obras. (P.B.)
Solita Mishaan en el salón de su casa de Madrid, junto a una de sus obras. (P.B.)

P. ¿Cómo se adquiere esa visión de futuro?

R. Fue el destino. Yo era muy joven y estaba rodeada de grandes figuras del coleccionismo. No quería hacer lo mismo que ellos. ¿Cómo podía destacar? Pues apostando por artistas emergentes y lo que hice. Creo que tengo un sexto sentido para reconocer la genialidad: cuando veo una obra y a su creador ya sé si va a triunfar. No me pregunte por qué, pero lo sé.

P. ¿Hay gente sin esa cualidad que compre obra de ese artista, siguiéndola a usted?

R. En el comienzo no, con los años sí que ha sucedido. Es importante que todos nos dejemos asesorar. Si saben que apoyo a alguien consideran que debe tener un buen horizonte. No hace falta tener un Warhol y otro y otro, sino que la obra nueva se sostenga junto a ese Warhol. Y eso se nota. La pregunta que me hago cuando me gusta un artista es si puede ser perdurable. El otro día me entregó el Premio al Mecenazgo Iberoamericano el pintor Antonio López y ese es el tipo de arte que yo digo es atemporal.

'Tengo un sexto sentido para reconocer la genialidad'

P. Cuando se enamora de un cuadro, ¿tiene que conseguirlo sea como sea?

R. Si puedo sí, aunque si un cuadro no lo puedo adquirir ya tendré otro mejor. Una vez mi papá no pudo tener el que quería y, efectivamente, después llego otra maravilla. Los coleccionistas decimos que si una obra es tuya terminará llegando a tus manos. Es una manera de consolarnos

P. Ayuda a gente y a artistas sin recursos. ¿No le pesa la conciencia a la hora de pagar millones por una obra?

R. Sí, mucho. En mi caso nunca he adquirido obras de arte de ese estilo. Se puede ser un gran coleccionista sabiendo comprar. Hay que tener ojo y haber estudiado al artista, saber de dónde viene, cuáles son sus expectativas, qué historial tiene, el sentimiento... Eso sirve para calibrar el arte. Yo lo he hecho y me ha dado un excelente resultado.

P. ¿El arte es una inversión?

R. Sí y es maravilloso. Cuando empecé a coleccionar arte latinoamericano era de cuarta categoría. Había dos casas de subastas que decían lo que era bueno o malo. Estaba Frida Kahlo y Diego Rivera. Todo lo demás no existía. Ahora ya hay en los museos ya tienen comités de adquisición de nuestro arte y eso ha permitido que desde fuera nos vengan a ver. Es muy importante que Colombia sea el país invitado este año en ARCO.

'Lo importante del arte es la función social'P. ¿El coleccionismo está saturado de egos?

R. Totalmente. Y no sólo egos superlativos, también rencillas. Dicen: “¿Por qué se lo has vendido a este y a mí no?”. No hay como dominar el ego para evitar complicaciones. Lo importante del arte es la función social. ¿Cuánto puedes tener en la vida? Pero yo prefiero preguntarme cuánto puedo dar.

P. Además del arte, ¿qué le gusta?

R. El arte y el arte. Y, por supuesto, mi familia, mis amigos, la política…

P. ¿Cuál es el cometido de la Fundación Misol?

R. Incentivar el arte latinoamericano, que no tiene infraestructura para ayudar a tantos artistas buenos como hay, por ejemplo en Colombia. No pueden canalizar el trabajo. Es verdad que ni todos pueden llegar a ser artistas relevantes, ni tienen dónde trabajar. Misol es una plataforma de ayuda para que el que vale siga adelante. 

 

 

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