A VUELTAS CON LA SOCIOLOGÍA MUSICAL

Los tontos escuchan a Beyoncé, los listos a Radiohead y otros polémicos estudios pop

Un estudio relaciona gustos musicales con la inteligencia de los oyentes. Y no es la primera vez. ¿Tienen estos análisis algún tipo de base científica?

Foto: Beyonce en un reciente concierto en Miami (Gtries)
Beyonce en un reciente concierto en Miami (Gtries)

Una de las polémicas más comentadas este otoño entre los aficionados a la música tiene que ver con un estudio de Virgil Griffith, programador de software estadounidense, que relaciona gustos musicales con la inteligencia de los oyentes.

Su método consiste en cotejar páginas de Facebook de alumnos de las universidades más exigentes de EEUU con las de otros jóvenes de menor nivel académico. ¿Resultado? La gente más "lista" escucha a Radiohead, Sufjan Stevens, Bob Dylan, The Shins y Counting Crows. Por el contrario, los menos cualificados (a los que llama "tontos") prefieren a la estrella pop Beyoncé, al rapero Lil' Wayne o al grupo post-hardcore The Used. ¿Qué grado de rigor otorgamos a esta investigación?

Lo que refleja el estudio, sencillamente, es que los fans de Radiohead -casi todos de clase media o aspirantes a serlo- tienen mejor posición social, más oportunidades y acceso a las mejores universidades

El sociólogo madrileño Isidro López no toma este trabajo demasiado en serio: "Es una cosa muy simplona, mezcla de sesgos de edad, raza y posición social. Se han cuestionado tanto los estudios de este tipo que se ha acuñado un aforismo que dice que 'la correlación no es causalidad'. Recuerdo una broma del tabloide cómico Noticias del mundo que decía ‘bailar salsa perjudica la dentadura’. Que un grupo determinado de latinos sufran problemas bucales no tiene relación con la música que escuchan, por mucho que ambas variables coincidan. Lo mismo tiene que ver con el acceso a la sanidad pública. Lo que refleja el estudio, sencillamente, es que los fans de Radiohead -casi todos de clase media o aspirantes a serlo- tienen mejor posición social, más oportunidades y acceso a las mejores universidades", señala.  

Popular como sinónimo de vulgar

El estudio de Griffith no es una excepción. El pasado mes de junio nos encontramos con un titular similar, que decía que "los amantes del reggaetón son un veinte por ciento menos inteligentes". Hablamos de un trabajo de la facultad de Psicología de la universidad de Bamako (Mali). Se apoyaba en una muestra de cinco mil individuos y llegaba a la conclusión de que los aficionados al "perreo" eran más limitados intelectualmente que los oyentes habituales de Beethoven o Freddie Mercury, ex cantante de Queen.

En el fondo, es el tipo de resultado que están deseando escuchar en los medios porque sirve para confirmar prejuicios preexistentes sobre las clases populares"Una característica reveladora de estos estudios es que la prensa enseguida se hace eco de ellos. En el fondo, es el tipo de resultado que están deseando escuchar en los medios porque sirve para confirmar prejuicios preexistentes sobre las clases populares. Por eso aparece uno en las secciones de cultura cada cuatro meses. En cambio, hemos tenido blogs académicos estupendos como Reggaetónica de Raquel Z. Riviera que trataban cuestiones muy interesante de género, clase y poscolonialismo relacionadas con el reguetón. A esos enfoques nadie les hizo caso porque no encajaban en el discurso que la mayoría de los periódicos y radios quieren proyectar", señala López. 

Nuestro país no se libra de esta plaga de discutibles estudios pop. En primavera de 2012, la Universidad de La Rioja publicó un trabajo basado en las respuestas de seiscientos de sus alumnos.  La conclusión del director, el sociólogo Sergio Andrés Cabello, era que "los jóvenes aseguran que la música es muy importante para ellos, pero en realidad no muestran mucho interés por formarse e informarse sobre ella".  El 72% declaró desconocer por completo a Wilco, el 52% a Radiohead y el 49% a Depeche Mode. Solo el 6,5% declaró leer habitualmente publicaciones digitales sobre música, mientras un escaso 1% era comprador de revistas especializadas. El estudio identifica de manera evidente la "calidad musical" con los grupos de rock anglosajón que gozan de prestigio en las revistas para oyentes maduros.

En España hay un claro problema de diversidad en los artistas que promocionan los medios

El jazz también es para tontos

Nacho Gallego, investigador de la Universidad Carlos III, muy vinculado al estudio de la música, ofrece su punto de vista: "Uno de los problemas que tienen este tipo de estudios es que puedes escoger variables que te lleven a decir lo que tú quieres decir. Al centrarte en ciertos aspectos ya te estás posicionando frente al objeto de análisis. En el caso de la Universidad de La Rioja hubiera sido interesante saber por qué los estudiantes tienen el tipo de gustos que tienen. ¿Es una cuestión de desinterés o del dominio de mercado de ciertas radios y televisiones? En España hay un claro problema de diversidad en los artistas que promocionan los medios", denuncia.

¿Qué fiabilidad otorga a estos trabajos académicos? "Hay que ir caso por caso. Dicho esto, algunos datos suenan sorprendentes. Por ejemplo, el estudio que sostiene que Radiohead es música para listos sitúa el jazz en la parte baja del espectro. ¿El jazz es para tontos también? Otra cosa cada vez más evidente es que el indie funciona como elemento de distinción social entre los universitarios de clase media y alta. Muchas veces estos trabajos parecen un ejercicio de legitimación de los gustos de sus autores. No creo que tu inteligencia marque tus preferencias musicales", apunta Gallego.   

El baile ha sido la puerta de entrada a la música para la mayoría de los seres humanos a lo largo de la historiaEl sesgo general de estas investigaciones sobre música popular lo ha explicado el prestigioso sociomusicólogo Simon Frith: "Los supuestos especialistas en música estamos demasiado centrados en los discos y casi nada en los lugares de encuentro y relación. Seguramente el comienzo de este trágico malentendido está en los años setenta. Los defensores del rock, en un intento algo idiota de legitimación cultural, trataron de venderlo como 'arte serio', una experiencia que se disfruta sentado y en solitario. Esto es un disparate porque la mayor ventaja del rock y otras músicas populares es que están hechas para vivirlas en movimiento. El baile ha sido la puerta de entrada a la música para la mayoría de los seres humanos a lo largo de la historia", explica. 

El índice de lectura de revistas especializadas no es necesariamente sinónimo de cultura musical. Ahí están los ejemplos de África, América Latina o los guetos del primer mundo, focos muy potentes de innovación sonora donde la prensa musical juega un papel marginal o directamente nulo.

El problema del cubo

"Lo grave es que todos estos sesgos son habituales en estudios universitarios sobre asuntos más serios. Los propios test de inteligencia están cuestionados desde los años setenta, ya que reflejan los valores de la clase media. Un profesor que los criticó muy bien fue el lingüista William Labov, especialista en análisis del discurso de los afroamericanos. Ponía el ejemplo de una pregunta de los test en la que se pedía a los adolescentes que dibujasen un cubo. Los blancos representaban la figura geométrica, mientas los negros pintaban un cubo para transportar agua. Eso no tiene que ver con la inteligencia, sino con el nivel de educación y la posición social de cada uno", concluye López.  

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