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El cine español confía su suerte a 'El niño' tras medio año de fracasos
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desde 'ocho apellidos vascos' no ha habido éxitos

El cine español confía su suerte a 'El niño' tras medio año de fracasos

Desde el estreno en marzo de 'Ocho apellidos vascos' ninguna película española ha conseguido triunfar en taquilla. La industria apuesto todo con 'El niño'

El cine español lleva más de cinco meses de vacaciones. Ahora toca despertar del sueño. Del sueño de Ocho apellidos vascos, un oasis de felicidad en el sector que ha permitido que por unos meses se olvidaran todos los males de la industria. Durante semanas todo eran buenas noticias y cifras estratosféricas que obviaron la realidad: ningún otro estreno español estaba funcionando.

Ahora llega la otra gran apuesta del cine patrio (este año se guarda unos cuantos ases en la manga): El niño. La película de Daniel Monzón tras su exitosa Celda 211 desembarca en las salas con halo de superproducción. Se estrena en más de 350 cines, cifra reservada para grandes taquillazos. La campaña de promoción de Mediaset (una de sus productoras es Telecinco Cinema) ha sido digna de un blockbuster, con bombardeo diario desde antes del Mundial, y la distribuidora, Fox, ha puesto toda la carne en el asador.

Las críticas, además, están siendo positivas, así que nada puede fallar. Y mejor que sea así. Si un estreno español de estas características no cumple, estaría tirándose por la borda todo lo ganado el primer semestre.

Las primeras estimaciones indican que El niño debería abrir por encima de los 2,5 millones de euros, incluso luchando con Ocho apellidos vascos por conseguir el mejor primer fin de semana de un filme español del año (la película de Emilio Martínez Lázaro logró 2.814.000 de euros).

Pero ¿qué ha pasado entre Ocho apellidos vascos y El niño? ¿No ha habido cine español? Pues exactamente 17 películas nacionales se han estrenado en estos cinco meses. La más exitosa: Pancho, el perro millonario, que ha superado (por poco) los dos millones de recaudación, cifra que un estreno potente supera en una semana. Ninguna película ha enganchado al público y tampoco se han vivido fenómenos de boca a boca importantes que hayan levantado a estrenos más pequeños. No será por variedad: ha habido filmes presentados en Cannes y con éxito de crítica como Hermosa juventud que se estrenaron en pocas salas y sólo han logrado 11.000 espectadores.

El llamado efecto resaca de Ocho apellidos vascos no ha existido. Las películas estrenadas al rebufo del fenómeno de masas no han aprovechado su influencia. El caso más obvio es el de La vida inesperada. La película de Jorge Torregrossa compartía distribuidora con la de Dani Rovira, Universal. Su tráiler se proyectó con cada copia del filme y se estrenó en casi 200 salas, un número considerable de cines. Resultado: 400.000 euros en su primer fin de semana y un total de 136.840 espectadores al final de su carrera. Algo mejor le fue a Telecinco Cinema con Carmina y Amén, que esta vez pasó de estreno multiplataforma y se tuvo que conformar con 363.000 euros para un final de dos millones.

Resumiendo: entre la primera película española del año (Ocho apellidos vascos) y las siguientes (Pancho, Carmina y compañía) hay una diferencia de 55 millones de euros. O lo que es lo mismo, de 47 películas estrenadas en 2014 sólo una supera el millón de espectadores. Peor aún, las siguientes ni siquiera llegan al medio millón. Pancho se queda cerca. Hay que destacar que el filme del perro millonario se estrenó de salida en más salas que Ocho apellidos vascos (350 frente a 348); eso sí, esta última recaudó ocho veces más.

Este año ni siquiera hemos tenido alguna coproducción que ayude a maquillar los datos. En 2013 Mamá y Fast & Furious 6 funcionaron muy bien en taquilla y gracias a la ayuda en la producción española entraron en las cuentas del ICAA para calcular la cuota de pantalla.

Mantener el optimismo

El propio presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, se mostraba en julio optimista con el cine español. Creía que gracias a Ocho apellidos vascos y las apuestas para final de año se viviría uno de los mejores cursos de la historia. Entre los filmes que destacó estaba, por supuesto, El niño, pero también Open Windows. El filme de Nacho Vigalondo se estrenó en verano, con presentación a todo trapo, un reparto internacional capitaneado por Elijah Wood y unas críticas excepcionales.

Ni los peores augurios hacían prever el batacazo en taquilla que se pegó. Una media en su estreno de poco más de 600 euros y un acumulado final de 322.810 para una de las apuestas importantes del segundo semestre del cine español.

Igual se manifestaba Luis Tosar, que piensa que las expectativas “son presiones externas que nosotros mismos nos ponemos”, aunque espera que la cinta funcione. “Lo soñado sería que funcionaran todas las películas, pero vivimos en un momento en el que, si no creas la necesidad de que las cosas rulen, parece que no funcione”, añadía. El actor hacía referencia a esas películas pequeñas que no terminan de encontrar su hueco en la cartelera. Sigue habiendo cintas con presupuesto medio a las que les cuesta funcionar. “No nos podemos despistar de otras películas que tienen muy difícil su distribución”, concluía.

A partir de ahora llega todo el arsenal con el que el cine español pretende respaldar a Ocho apellidos vascos. Acabar con la sensación de que la industria vive de pelotazos aislados más que de la solidez de varios títulos.

El cine español lleva más de cinco meses de vacaciones. Ahora toca despertar del sueño. Del sueño de Ocho apellidos vascos, un oasis de felicidad en el sector que ha permitido que por unos meses se olvidaran todos los males de la industria. Durante semanas todo eran buenas noticias y cifras estratosféricas que obviaron la realidad: ningún otro estreno español estaba funcionando.

Luis Tosar Mediaset
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