CANDIDATA A PRESIDIR LA ACADEMIA DE CINE

Piluca Baquero: "No necesitamos al ministro para dar los Goya"

La máxima institución del cine español elegirá este sábado 24 de mayo a su próximo presidente. Baquero es la única rival de Enrique González Macho

Foto: Piluca Baquero: No necesitamos al ministro para dar los Goya

Después de tres años al frente de la Academia de Cine, Enrique González Macho anunciaba a finales de febrero que abandonaba el cargo y convocaba elecciones para el próximo sábado 24 de mayo. No obstante, advertía que se volvería a presentar si las opciones a sucederle eran "raras o peligrosas" para la institución. La 'culpable' de la vuelta del antiguo presidente es la productora Piluca Baquero, quién encabeza junto a la actriz Ana Álvarez y el realizador Manuel Palacios la única lista alternativa al productor. 

Gran defensora del cortometraje -fue responsable del primer mercado en el Cinema Jove- y productora de una veintena de cintas, entre las que destacan El coche de pedales, Lena o En la puta calle, la vocación de Baquero nace por su tío abuelo José Val del Omar, de cuyo archivo se encarga de forma "orgullosa" junto a Gonzalo Sáenz de Buruaga. Ahora, además de ser responsable del grado de cine de la Universidad Camilo José Cela, opta a presidir la máxima institución del cine español porque es "es el momento adecuado para mirar hacia dentro y renovarse, adaptarse a los nuevos tiempos". 

¿A qué se refiere con esa renovación?

Hay tres puntos claves: cambiar la imagen negativa del cine español, ser promotores del nuevo modelo de negocio y renovar los Premios Goya. En lo que se refiere al primer punto, la Academia debe ayudar a cambiar la imagen del cine español, sobre todo entre los más jóvenes. Yo soy profesora y es muy triste ver que adolescentes y jóvenes ponen malas caras cuando les hablas de cine español. Después, cuando llevan tres años estudiándolo y les has mostrado Muerte de un ciclista o El verdugo, su concepto cambia. La Academia debe promover esta renovación a través de dos vías: hacer campañas de comunicación y llevar el cine a los colegios, institutos y universidades. La gente del cine tenemos que acercarnos y dar charlas, contar en qué consiste nuestro oficio, que no vivimos de las subvenciones, que hacer cine es una profesión arriesgada.

Algo así como sucede en Francia…

Francia es un espejo para mirarnos. Siempre han ido cien pasos por delante. Los franceses aman su cine y lo defienden. Empecemos en los colegios, empecemos a educar. Mi hija ama el cine español porque lo conoce. 

Debemos potenciar la industria y que las subvenciones anticipadas vayan destinadas a los nuevos talentos, a los que hacen cine diferentePero ha cuajado la idea de que los cineastas viven de las subvenciones…

No pueden desaparecer del todo. Sería una catástrofe. Las subvenciones deben seguir existiendo. Lo que hay que hacer es potenciar la industria y que esas subvenciones anticipadas vayan destinadas a los nuevos talentos, a los que hacen cine diferente. Debemos tender a un modelo en el que seamos más independientes, pero no se puede hacer de forma radical, sino progresivamente. Y sobre todo tenemos que dejar claro que la media de subvención en una película está en torno al 15%. Eso de que el cine español se hace solo con subvenciones es una falacia.

O que hay otros sectores con mayores subvenciones…

Y mucho más que el cine. Rescatamos bancos y autopistas…

El exdirector del ICAA, Ignaci Guardans, se preguntaba si tiene sentido que 'Ocho apellidos vascos' reciba una ayuda a la amortización. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es una película que se acoge a la legalidad y que ha tenido la gran suerte de tener un éxito en taquilla. ¿Por qué se lo vas a negar entonces?  También se ha cuestionado la nacionalidad de cintas como Lo imposible y tampoco me parece bien. Otra cosa es que dentro de unos años, esas productoras sean más fuertes y las leyes cambien. Todavía nos queda mucho para tener una industria fuerte.

Las televisiones critican que muchos productores hacen películas al margen del público…

La televisión pública tiene la obligación de apoyar un determinado cine. Las privadas son muy libres de apoyar el cine que quieren. No le podemos decir a la empresa privada que hay que hacer. Cada productor es muy libre. Mi opción ha sido el cine de autor y lo he pagado arruinándome un montón de veces y después me he levantado. Cada uno es libre de producir el cine que siente. Para que una industria sea rica y fuerte, tiene que haber de todo.

El cine lo hacen los cineastas. No hay que mezclar cine y política¿Para que haya una industria fuerte son vitales los incentivos a productores?

Es fundamental que haya un marco legal y esa ley debe dar seguridad jurídica a los productores. Pero, antes que nada, el Gobierno debe saldar las deudas con los productores, las ayudas de la tercera vía. Subvenciones con las que cuenta el productor y que en el momento que hay un impago, los intereses suben y se comen las empresas. Hay que resolver ese problema cuanto antes.

La Spanish Film Commsion habla de convertir España en un plató internacional. ¿Qué le parece?

Ha habido iniciativas no bien gestionadas, o no con buen resultado, como la Ciudad de la luz, que no deben echarnos hacia atrás. España es un país tan diverso que debemos fomentar que seamos un plato de cine. Sobre todo porque tenemos unos técnicos estupendos. El ejemplo de Canarias debería repetirse a lo largo de España.

Quizá no hay que dejar entrar a políticos en el cine…

Lo tengo clarísimo. El cine lo hacen los cineastas. No hay que mezclar cine y política. Luego las películas pueden apostar por una cosa u otra.

Hábleme de la Academia como promotora del nuevo modelo de negocio…

La Academia debe mirar hacia la industria con otros ojos. Hay un cambio en el modelo de negocio.  Las salas ya no son la única pantalla para consumir audiovisual. Hay otras vías de distribución que se han impuesto, sobre todo entre los más jóvenes. Desde la Academia tenemos que ser  promotores. Hay que poner las cosas fáciles. La juventud está acostumbrada al todo gratis, algo impensable. Hay que dar audiovisual de calidad a bajo precio. El modelo Spotify es el mejor ejemplo: pagando escuchas lo que quieres, pero sin pagar escuchas lo que quieres con publicidad. Es una adaptación no de hoy o de mañana, pero  la Academia sí debe hacer estudios y mirar el modelo cara a cara.

Las salas no son la única pantalla para consumir audiovisual. Hay otras vías de distribuciónSin embargo, hay casos recientes como el de El Cosmonauta en el que se ha demostrado que el crowdfunding no siempre es rentable.

El crowdfunding no es una solución para el cine. Hay casos como el de Isona Passola que ha recaudado 350.000 euros para hacer un documental, por el que yo me alegro. Nos tenemos que centrar más en rentabilizar esas vías de distribución, que haya una monetización de internet. Propongo crear una comisión de expertos, nacionales y si hace falta internacionales, que estudien las posibilidades y por donde hay que tirar.

¿Cree que las distribuidoras están dispuestas a acortar ventanas o simultanear?

Las distribuidoras no deben tener miedo al nuevo modelo. Las salas van a estar ahí siempre,  les queda mucha vida. Pero las dos cosas deben convivir. Debemos buscar un modelo donde se acorten ventanas, se simultaneen. Tenemos que apoyar mucho a las plataformas de VOD, hay que proteger las descargar legales y castigar las ilegales. No castigar tanto a los usuarios sino a aquellas marcas que se publicitan en esas páginas de descarga ilegal.

¿Está por tanto a favor de una tasa a las telecos?

Es algo muy a plantear y que sería una fuente de ingreso muy importante. Y sobre todo porque están permitiendo la piratería.

El crowdfunding no es una solución para el cinePaco León ha introducido el debate del precio de las entradas. ¿Deben valer todas las películas igual?

Iniciativas como la fiesta del cine han demostrado que cuando la entrada es más barata, se llenan las salas. Los exhibidores deben reflexionar. No todas las entradas deben costar lo mismo. Probablemente películas más pequeñas tendrían mejor resultado en taquilla con precios más bajos. Esto también aplicable a internet.

El problema es Competencia. ¿Qué criterio seguir para justificar que la entrada de una película valga más o menos?

Yo no soy experta. Pero quizá en función del presupuesto de la película. Seguro que reuniendo a todas las partes implicadas, se puede llegar a una legislación.

¿Por qué hay que renovar los Premios Goya?

El formato está agotado, hay que despolitizar las galas. Una cosa es que un premiado diga lo que le parece, lo cual es respetable y forma parte de la libertad de expresión, y otra cosa bien distinta es que las galas se centren en el ataque o la protesta. Eso no nos viene bien y no nos ayuda sino que promueve esa mala imagen del cine español.

Pero, ¿cómo se consigue despolitizar una gala si muchos ganadores centran su discurso en la protesta?

Hablo del guion de la gala. Los ganadores pueden decir lo que quieran. Pero sí creo que el guion que conduce la gala no debe estar centrado solo en un tema. Por ejemplo, en la gala de este año no hacía falta que se repitiera mil veces que no había venido el ministro. Con una vez hubiera bastado. Tampoco necesitábamos al ministro para dar los Goya porque él no da los premios.

En la gala de este año no hacía falta que se repitiera mil veces que no había venido el ministro. Con una vez hubiera bastadoUna de las críticas más repetidas en lo que se refiere a los Premios Goya es el sistema de votación. ¿Cuál es su propuesta?

El sistema de voto había que revisarlo, especialmente en las categorías más técnicas. Películas con mucho tirón arrastran Goyas técnicos cuando no siempre es lo más justo. Quizá en primera instancia se debía votar por especialidad y que en segunda votemos todos. En cualquier caso, siempre serán propuestas que serán consensuadas en el seno de la Junta Directiva y en el seno de la Asamblea, que es la verdadera soberana.

De hecho en los Premios Feroz se bromeó con que “en estos premios los académicos sí ven todas las películas”…

Es un tema muy complicado. La gente vota a quien quiere. No puedes ir a su casa a ver si han visto o no todas las películas. ¿Hay que pedir rigor? Por supuesto. Lo ideal es que veamos el máximo de películas. Yo suelo verlo todo, pero resulta prácticamente imposible sobre todo en la primera criba. Luego es más fácil. Lo que sí propongo es una mayor implicación de los académicos. Los académicos se acuerdan de la Academia solo cuando son los Goya, a los que todos quieren ir. El resto del año no es lo mismo. Para que una institución sea sana, democrática, necesitamos la participación de todos. Y también debemos hacer más caso al cortometraje. Hay cortometrajistas como Pepe Jordana -que ha descubierto a directores como Daniel Sánchez Arévalo o Eduardo Chapero Jackson-  al que no se le permite ser académico.

 

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