Gonzalo Anes, el cerebro “traicionado” del Diccionario Biográfico
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muere el director de la real academia de la historia

Gonzalo Anes, el cerebro “traicionado” del Diccionario Biográfico

Su gran proyecto científico terminó por convertirse en una sombra de la que será difícil desvincularle

Foto: Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia desde 1998, en febrero de 2010.
Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia desde 1998, en febrero de 2010.

Llegó a la última sesión de la Academia del viernes pasado desmejorado, renqueaba de un problema vascular que había superado hacía un par de semanas y mantuvo la voz cantante durante la jornada de trabajo con el resto de académicos. Su figura tiesa y severa no parecía haber recaído, al menos no más de lo que ya había empeorado en los últimos tres años, cuando culminó su gran proyecto científico: el Diccionario Biográfico Español, en el cual él tiene reservado un lugarentre los nombres más relevantes de la Historia de este país. Sin embargo, la noche del domingo fallecía en su casa de Madrid, a los 82 años.

Antes, Gonzalo Anes, director de la Real Academia de Historia desde diciembre de 1998, había puesto al día las cuentas de la institución ejecutando un estricto plan de austeridad y de mecenazgo con las grandes familias del país. Sus contactos con la Casa real y la aristocracia madrileña, además de su estrecha amistad con el PP de José María Aznar, hicieron de la Academia el principal órgano de creación de la identidad española. Gracias al ex presidente hoy disponemos de la referencia del Diccionario Biográfico. En 1999 la RAH firmó un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por el que se comprometía a entregar 800 millones de pesetas, repartidos en ocho años. Finalmente, la suma ha superado los 6 millones de euros.

Estaba muy comprometido con la financiación, buscó dinero por todas partes, pero no tuvo control sobre las voces del Diccionario, ni contó con un comité serio del siglo XX, explican desde la Academia a este periódico

Según la entrada que el Diccionario Biográfico dedica a su persona, “las acciones conducentes a culminar el DBE dirigido por Gonzalo Anes, son quizá las más importantes de su biografía reciente”. “Gracias a la dirección científica de Gonzalo Anes, y a haber sabido organizar todos los trabajos necesarios, el Diccionario se completó en el plazo previsto”, añade. Al parecer, esa la mayor virtud de la polémica obra.

La RAH ha querido resaltar en un comunicado que el catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad Complutense “su magnífica aportación como Director Científico del gran Diccionario Biográfico Español y como impulsor de la actividad académica en tiempos de especial dificultad”. Aunque no aclara si se refiere a las dificultades económicas, financieras o de otra índole democrática.

Wert, el padrino

En la misma línea, José Ignacio Wert, el ministro que devolvió la subvención nominativa a la RAH después de que el Congreso la congelase por votación hasta que no se rectificara las entradas menos rigurosas, como la de Francisco Franco, ha declarado que “Anes infundió una extraordinaria vitalidad a la Academia, cuya expresión más clara es el monumental Diccionario Biográfico Español que, al margen de las discrepancias que una obra de esa envergadura y ambición no puede evitar, es y será una referencia historiográfica de primera magnitud comparable a la de los grandes diccionarios históricos”.

Los académicos consultados por este periódico aseguran que va a ser muy complicado sustituirlo, dado su empuje y su dedicación plena al proyecto académico. De momento, al frente se quedará Faustino Menéndez Pidal de Navascués, zaragozano de 90 años, heraldista de prestigio, hasta que en diciembre se celebren elecciones. Será difícil encontrar un perfil con tanta influencia y contactos en el poder. Algún académico le recuerda como “el Carlos III” de la RAH, por haber logrado “reformarla”.

placeholder Presentacion del Diccionario Biográfico Español

Los mismos que ven en su determinación su virtud -además de la agenda del marqués de Castrillón- aseguran que Anes se sintió engañado al ver que la objetividad del Diccionario había quedado por los suelos en las voces del siglo XX. Aunque nunca lo mostró públicamente, de puertas adentro dejó clara su decepción con el resultado de esta parte, encargada a una comisión en la que Luis Suárez era el máximo valedor.

Disgusto y enfrentamiento con Luis Suárez

Anes no esperaba que su gran proyecto, la obra por la que pasaría a la posteridad, provocase una reacción tan desairada en la sociedad y en la historiografía, ni que tuviera una repercusión política tan desfavorable. La obra había sido prohibida hasta en las bibliotecas estatales. La entrada del Diccionario en el Congreso de los Diputados fue un duro golpe del que no se recuperó hasta que no llegó el aval del Ejecutivo de Mariano Rajoy en sus primeros Presupuestos Generales.

placeholder Fallece el director de la real academia de la historia, gonzalo anes

Aquellos días surgió el duro enfrentamiento conLuis Suárez, el autor de las biografías de Franco ySerrano Suñer, en las que se describe al dictador como “autoritario, no totalitario”. En medio de la polémica y las críticas, Suárez dijo que no se sentía arropado ni respaldado por sus compañeros académicos y que no volvería por allí. Desde entonces, tal y como señalan fuentes de la Academia,no ha vuelto a poner un pie en el edificiode la madrileña calle León, 21.El medievalista escribió una carta contra todo lo que no estaba dispuesto a asumir. No puede renunciar a su cargo, porque es vitalicio.

“Hoy hay voces que no se pueden leer y otras que se podrán utilizar. El siglo XX es un siglo de hazañas profranquistas repugnantes. El Diccionario no merece confianza en esta parte, no así en la Edad Media y Moderna”, explica uno de los académicos a El Confidencial. Según cuenta, el hombre del Diccionario no se ocupó lo suficiente del proyecto y el resultado le cogió por sorpresa.

“Él estaba muy comprometido con la financiación, buscó dinero por todas partes, pero no tuvo control sobre las voces, ni contó con un comité serio del siglo XX”, es decir, fue el cerebro de la operación, pero no el brazo ejecutor. “No tuvo todo esto en consideración y la información quedó en manos poco fiables. Le traicionaron. Vivía para el Diccionario y la Academia y la recepción tan negativa le mortificó muchísimo. Creo que el Diccionario es un disgusto que le ha acortado la vida”.

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