lA acusa de no acometer suficiente inversión

Slim se revuelve contra Telefónica tras el golpe asestado a su imperio en México

El magnate mexicano Carlos Slim anuncia la venta del 30% de su imperio empresarial mexicano, forzado por la reforma antimonopolio de las telecomunicaciones.

Foto: El magnate mexicano dueño de América Móvil, Carlos Slim (Reuters)
El magnate mexicano dueño de América Móvil, Carlos Slim (Reuters)

No quiso perder la oportunidad. El magnate mexicano dueño de América Móvil, Carlos Slim, anunciaba el lunes la venta del 30% de su imperio empresarial en el país norteamericano, obligado por la reforma antimonopolio de las telecomunicaciones acometida por el presidente, Enrique Peña Nieto. Y cual animal herido, el también accionista de La Caixa aprovechó para poner en valor los fondos destinados por su firma durante estos años para modernizar las redes del país, al tiempo que cuestionaba el esfuerzo inversor realizado por la española Telefónica.

“El consejo de administración de América Móvil ha decidido la desincorporación y venta de ciertos activos a favor de algún nuevo operador independiente de América Móvil, fuerte, con experiencia en el sector de las telecomunicaciones y con alta capacidad económica y técnica, que sea una verdadera opción para participar en este sector intensivo en capital, para superar el obstáculo de la insuficiente inversión de nuestros competidores en México”, exponía la compañía en un comunicado, elaborado para buen entendedor. La firma de César Alierta, que llegó al país en 2001, cuenta con 22 millones de clientes y es el principal rival del hombre más rico del mundo.

A la vista de los números que maneja Telefónica, la censura de Slim se sostiene mal. “Seguimos invirtiendo, no hemos cambiado nuestro ritmo de inversión porque las leyes se aprueben, o no se aprueben, o se aprueben antes”, explicaba a principios de junio Francisco Gil Díaz, responsable de la multinacional española en México. De hecho, aseguraba que sólo en el primer trimestre de 2014 se habían desembolsado 39 millones de euros. Antes, allá por 2011, la teleco nacional hacía balance de su primera década en el país americano. Y cuantificaba la inversión llevada a cabo por la compañía “para impulsar el acceso de los mexicanos a las telecomunicaciones” en 13.000 millones de dólares.

¿Entonces? Tal vez proceda ir más allá de las palabras, en un escenario en el que todavía existe mucha incertidumbre. Por ejemplo, para firmas de análisis como Fidentiis, Telefónica será el principal beneficiario de los cambios legales, en tanto la nueva regulación le concederá ventajas como, por ejemplo, poder conectarse gratuitamente a las redes de América Móvil. De hecho, estima que el ebitda de la filial mexicana de la teleco española podría pasar de los 300 a los 1.300 millones de euros en los próximos años. Otras fuentes del sector, sin embargo, pedían ayer cautela e insistían en que lo normal es que Slim ponga a la venta activos generadores de pocos retornos, que afecten en escasa medida a su capacidad de conseguir ingresos.

Los nuevos jugadores

Medios locales, por su parte, hacían otra interpretación, abrigando la tesis inicial de que el movimiento de Slim no es inocente. “Decidió adelantarse a cualquier medida retroactiva y desincorporar entre el 20% y el 30% de sus activos para ostentar menos del 50% del mercado de telecomunicaciones”, exponía Proceso. Y remataba: “América Móvil podría elegir la venta (…) a alguna compañía de Francia, Estados Unidos o Gran Bretaña que no sea la española Telefónica”. En este sentido, la falta de inversión sería sólo una coartada en pos de esos intereses. Según su argumentación, la entrada de cualquier otro player con este porcentaje del mercado dificultaría la capacidad de movimiento –y las alianzas– de la empresa española.

El presidente de Telefónica, César Alierta (d), y el consejero delegado, José María Álvarez-Pallete. (EFE)
El presidente de Telefónica, César Alierta (d), y el consejero delegado, José María Álvarez-Pallete. (EFE)

Bajo este prisma, no sería casualidad que América Móvil pusiera sin ambages en la diana a la propia Telefónica y a Iusacell, propiedad de Televisa y el Grupo Salinas. “Las inversiones de América Móvil en México y en Latinoamérica han sido muy importantes en la expansión de su red de telecomunicaciones y de sus servicios, así como para tener la tecnología más avanzada. (…) Telcel [su filial de móviles] inició sus operaciones tiempo después de Iusacell y de las concesionarias que hoy se conocen como Movistar, las cuales tenían el 100% del mercado móvil y que por años tuvieron la mayoría de este mercado”, exponía la empresa en el citado comunicado.

“El anuncio de América Móvil tiene una clara dedicatoria y un reproche frente a la posibilidad de una alianza Televisa-Iusacell-Telefónica. Les dificulta la posibilidad de quedarse con poco más del 30% del mercado de telefonía móvil y fija ante la llegada de algún otro competidor extranjero que adquiera el porcentaje accionarial de Telcel”, expone el semanario mexicano. Para bien o para mal, el paso al frente del Gobierno amenaza con abrir un nuevo panorama en el sector de las telecomunicaciones en México, donde la apuesta de Telefónica es de largo alcance. Para, cuando menos, estar atento a la jugada. 

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