Marca España | ¿Barcelona 92? ¿La Expo? No, el foco de ese año estuvo en... Cartagena
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Marca España | ¿Barcelona 92? ¿La Expo? No, el foco de ese año estuvo en... Cartagena

La prensa extranjera es parte esencial de la imagen que se tiene de nuestro país más allá de las fronteras españolas. ¿Qué dicen exactamente y cómo nos ven en el resto del mundo?

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Imagen: Irene de Pablo

Qué cosas tiene el espíritu olímpico. Nueve de la mañana de un domingo y está España, esta España, pegada a la televisión viendo triple salto o gimnasio artístico en suelo. Eso solo nos pasa cada cuatro años, en una suerte de ejercicio colectivo de reconocimiento a unos deportistas que se lo curran toda una vida a cambio de unos minutos de atención nacional. Sea.

Otra cosa que hacemos siempre que llegan unos nuevos Juegos Olímpicos es acordarnos de los de Barcelona 92. Qué Juegos. Dice el COI que los mejores de la historia. Un país entregado, todos unidos, a la meta de sumar medalla tras medalla. Se hizo récord, claro. Precisamente en ese año ha puesto el foco The New York Times esta semana. ¿Para hablar de los Juegos? No exactamente.

Recoge el diario estadounidense un documental que narra el conflicto laboral que se vivió en Cartagena mientras Cobi y Curro, mascotas de los Juegos y de la Expo de Sevilla 92 respectivamente, lucían palmito internacional. "'El año del descubrimiento', dirigido por Luis López Carrasco, reimagina 1992 desde el punto de vista de Cartagena, antes que Barcelona o Sevilla". Son tres horas y 20 minutos de cinta.

"Las imágenes muestran como los trabajadores de Cartagena, una ciudad en la Región de Murcia, protestan en un conflicto industrial. Se demuestra cómo la rebelión de los trabajadores contra la policía culminó con el lanzamiento de cócteles molotov que incendiaron parte del Parlamento regional".

Foto: Ana Peleteiro celebra ilusionada su medalla de bronce. (EFE)

Desde Cartagena nos vamos a Londres y nos quedamos allí. Esta semana publicaba Financial Times -la Biblia, ya saben- que Corinna había presentado una demanda en un tribunal de la ciudad acusando a Juan Carlos I y a los servicios secretos españoles de vigilarla. Acusa al emérito de acosarla "desde 2012 hasta ahora".

Además, Corinna, "que asegura que terminó su relación íntima con Juan Carlos en 2009, también ha pedido una orden de alejamiento para que ni él ni sus agentes puedan comunicarse con ella, vigilarla, hacer comentarios difamatorios o acercarse a menos de 150 metros de su residencia", tal y como recoge el medio británico.

También señalan que "lo más nuclear de este caso es el pago de 65 millones de euros en 2012 que Juan Carlos le hizo a Corinna, usando fondos que procedían originalmente de un regalo de 100 millones que el rey Abdullah de Arabia Saudí había dado al emérito", siempre según lo que publica Financial Times.

placeholder Una mujer pasa ante la catedral de Sevilla. (EFE)
Una mujer pasa ante la catedral de Sevilla. (EFE)

Acabamos con algo más ligero. Y más artístico. The Guardian se va esta semana hasta la catedral de Sevilla para hablar con Juan Clemente Rodríguez Estévez, autor de un libro titulado 'El banquete universal: arte y comida en el renacimiento sevillano'. En sus páginas analiza "cómo la comida fue usada para fortalecer la identidad católica, pues se empleaba como una imagen de los abundantes gozos del más allá".

"La gente no se fija mucho en los detalles porque está muy ocupada admirando la cúpula de la sacristía o las puertas. Pero esas tallas han estado ahí los últimos 500 años y nunca habían sido estudiadas con detalle. Pasaban desapercibidas", explica el propio autor al medio británico.

Rodríguez lleva una década estudiando estos trabajos "y está encantado con los resultados, siempre poniendo de relevancia la gran deuda que ha contraído con los botánicos, zoólogos y otros expertos que ha consultado en sus viajes físicos e intelectuales". Alabado sea el estómago.

Qué cosas tiene el espíritu olímpico. Nueve de la mañana de un domingo y está España, esta España, pegada a la televisión viendo triple salto o gimnasio artístico en suelo. Eso solo nos pasa cada cuatro años, en una suerte de ejercicio colectivo de reconocimiento a unos deportistas que se lo curran toda una vida a cambio de unos minutos de atención nacional. Sea.

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