El deportista a seguir | El 'bad boy' suizo que escapó de la policía y mete miedo a España
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EL ATLETA DEL MOMENTO

El deportista a seguir | El 'bad boy' suizo que escapó de la policía y mete miedo a España

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

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Imagen: Sergio Beleña.

Era el 16 de junio de 2010. Tras el éxito de la Eurocopa de 2008, España llegaba como una de las grandes favoritas al Mundial de Sudáfrica y en El Confidencial nos preparábamos para hacer una cobertura al nivel que merecía aquella Selección. Las expectativas eran altas en la redacción y, a pocas horas del inicio del partido, empezamos a calentar la previa. "¿Cómo titulamos esto?", nos preguntamos Alejandro Laso y yo: "Y para merendar, suizos", una frase que acompañó nuestras carcajadas. Lo que no esperábamos es que la idea gustara y nos la compraran, por lo que titulamos así la previa. Craso error menospreciar a un rival.

Solo necesitamos un par de horas para descubrir que aquella todopoderosa Selección comenzaba el torneo con el pie izquierdo. A pesar de merecer claramente la victoria, lo cierto es que el único equipo que logró anotar esa tarde fue Suiza, con un gol de Gelson Fernandes acompañado de toda la fortuna del mundo —pero, ojo, esos goles también valen—. Alejandro y yo nos miramos, sin embargo, pronto entendimos que teníamos una solución entre manos: "Se nos atragantaron los suizos" fue nuestro titular al acabar el partido. Más de una década después, hemos vuelto a revivir aquella conversación, sabiendo que este viernes volvemos a medirnos con los helvéticos.

Foto: Ilustración: Sergio Beleña.

A veces, a uno en la vida le toca pelear desde muy pequeño y simplemente depende de algo tan aleatorio como el lugar en el que naces. Es lo que le ocurrió a Breel Embolo, quien vivió en su Yaundé (Camerún) natal hasta los siete años, momento en el que su familia decidió emigrar y buscarse la vida en Suiza. El joven Embolo, con poco que hacer tras las clases, se pasaba las tardes pegado a un balón, corriendo detrás de una pelota, pero se le quedaba corto. Así, no dudó él mismo en acudir a las instalaciones del Nordstern para pedir una prueba: no solo la superó, sino que se convirtió en uno de los indiscutibles del equipo.

Sin embargo, ese carácter indomable también le generó algún problema y, a pesar de su calidad y de su poder físico, su comportamiento dejaba mucho que desear, lo que le costó numerosos castigos deportivos. Necesitó varios años para entender que, sin disciplina, sería imposible llegar a ningún lado y fue su salto desde el Old Boys al Basilea el que le terminó por centrar de manera definitiva. Debutó en 2013 y, tras tres temporadas, comenzó a demostrar de lo que era capaz: en 91 partidos disputados, anotó 31 goles y dio 22 asistencias. Sus números dieron lugar a que el Schalke 04 desembolsara 27 millones para hacerse con sus servicios.

Pero en el conjunto de la cuenca del Ruhr salió la cara más amarga del fútbol: las lesiones y las críticas se cruzaron en su camino. En tres temporadas disputó 61 partidos, en los que anotó 12 goles y dio seis asistencias. Era el momento de buscar una salida y el Borussia Mönchengladbach se cruzó en su camino, donde comparte vestuario con otros internacionales helvéticos como Yann Sommer, Nico Elvedi y Denis Zakaria. Allí, Embolo ha recuperado el papel protagonista perdido y, de hecho, ha llegado al final de la temporada en un gran estado de forma, convertido en uno de los pilares de la selección de Vladimir Petkovic.

Embolo ha jugado como titular los cuatro partidos de Suiza y anotó el gol frente a Gales. Jugador muy fuerte, con gran potencia física —el segundo jugador más rápido de la Euro—, un excelente juego de espaldas, imparable en carrera y buen remate de cabeza, es uno de esos delanteros que se convierte en un incordio para la defensa, especialmente si no eres contundente y expeditivo. Pero en su presentación con Die Fohlen dio una pista importante para conocerle mejor: su gran ídolo es Mario Balotelli. "Me gusta mucho, dentro del campo me inspiro en él", afirmaba. Pero, a veces, parece que también fuera del terreno de juego tienen ciertos parecidos.

A nivel extradeportivo saltó a la fama hace solo unos meses cuando, en plena pandemia, la policía irrumpió en un bar de Essen donde 23 personas celebraban una fiesta ilegal. De repente, alguien apareció corriendo por los tejados, huyendo de las autoridades, hasta colarse por una ventana de un piso adyacente: cuando la policía llegó, ¿saben quién estaba dándose un baño allí? Efectivamente, el bueno de Embolo. Aunque aseguró que estaba en casa de un amigo, donde iba a ver un partido de NBA, la policía le impuso una multa de 9.000 euros por saltarse las normas sanitarias. Embolo en estado puro, tanto para lo bueno como para lo malo.

Suiza se ha convertido en una de las grandes revelaciones del campeonato y Embolo tiene mucho que ver en el éxito de los de Petkovic. A sus 24 años, se encuentra en un gran momento de forma y llega a los cuartos contra España como una de las grandes amenazas suizas. Es uno de esos jugadores a los que desmerecen las estadísticas, pues su presión, intensidad y desgaste generan ocasiones que cuantitativamente no se reflejan. ¿Lo peor? Que es diestro muy cerrado y su cabeza que, a veces, le juega malas pasadas. Esperemos que, esta vez, no se nos atraganten los suizos y que Alejandro y yo por fin nos los podamos merendar tranquilamente.

Era el 16 de junio de 2010. Tras el éxito de la Eurocopa de 2008, España llegaba como una de las grandes favoritas al Mundial de Sudáfrica y en El Confidencial nos preparábamos para hacer una cobertura al nivel que merecía aquella Selección. Las expectativas eran altas en la redacción y, a pocas horas del inicio del partido, empezamos a calentar la previa. "¿Cómo titulamos esto?", nos preguntamos Alejandro Laso y yo: "Y para merendar, suizos", una frase que acompañó nuestras carcajadas. Lo que no esperábamos es que la idea gustara y nos la compraran, por lo que titulamos así la previa. Craso error menospreciar a un rival.

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