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por prevaricación

El concejal que sentará a Sánchez Gordillo ante el juez: "Es peor que con Franco"

Un juez ha citado en calidad de investigado al alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo. Esta vez no hay detrás ni ocupaciones de fincas ni asaltos a supermercados, sino una denuncia referida al día a día de su ayuntamiento, que gobierna de forma ininterrumpida desde las primeras elecciones democráticas, en 1979. La citación por prevaricación administrativa, a la que ha tenido acceso este periódico, lo cuestiona por incumplir de forma reiterada el acuerdo cerrado en 2015 que obligaba a convocar plenos ordinarios cada trimestre. Esto no ocurre desde diciembre de 2016, pese a las reiteradas advertencias al conocido alcalde de la CUT.

Sánchez Gordillo deberá sentarse ante el juez el próximo 15 de febrero. La denuncia que lo llevará al banquillo es del grupo socialista, integrado por dos concejales, Mariano Pradas y María José Castaño, solos en la bancada de la oposición frente a los nueve ediles de Sánchez Gordillo. Hubo cuatro concejales en la oposición durante el anterior mandato, pero tras las últimas municipales volvieron a caer a dos. Ellos lo achacan a la "crisis económica" que permitió alimentar, sostienen, lo que consideran que es "un régimen clientelar de libro". Pradas lleva 20 años como concejal en Marinaleda. Ya en 2013, tal y como avanzó El Confidencial, la Policía Judicial investigó a Sánchez Gordillo por no convocar plenos. En aquel momento llevaba igualmente más de un año sin cumplir con su obligación de convocar plenos ordinarios.

La fórmula escogida por Sánchez Gordillo son los plenos extraordinarios. A veces los convoca pero él ni aparece, cuenta Mariano Pradas. En 2017 hubo dos plenos extraordinarios donde incluyó un apartado final de ruegos y preguntas o debate de mociones. El resto de plenos extraordinarios que se han celebrado no dan la palabra a la oposición, que no puede cumplir con su misión de fiscalizar y controlar al equipo municipal.

"La oposición siempre lo tiene mal, es difícil, pero lo de Marinaleda es otro planeta", cuenta uno de los dos ediles en la oposición

El edil socialista conoce bien el paño. Asegura que algo ha mejorado la cosa en los últimos tiempos y que pasaron aquellos meses en los que tenían que abandonar los plenos escoltados por la policía entre gritos e insultos de los concejales de Sánchez Gordillo. "Es obvio que la oposición siempre lo tiene mal, es difícil, pero lo de Marinaleda es otro planeta", cuenta Pradas, que celebra con moderación la imputación del histórico líder jornalero. "Él hace siempre lo que le da la gana. El cortijo es suyo. Sánchez Gordillo no cumple ni con la Justicia ni con la ley. A su manera, dicen los suyos, a su manera", narra el concejal.

Ruegos y preguntas

Los plenos, siempre extraordinarios para evitar las preguntas de la oposición, se convocan a las 10 de la noche, sin preguntas. El mes pasado, cuentan desde el PSOE, "le vería las orejas al lobo" y convocó un pleno en el que sí permitió que le interpelaran. Es, explican, su manera de salvar la cara. ¿Es absolutismo lo que hay en Marinaleda? Pradas lo tiene claro: "Ni con Franco se celebraban plenos como los que hace Sánchez Gordillo".

Los plenos, siempre extraordinarios para evitar las preguntas de la oposición, se convocan a las 10 de la noche, sin preguntas

Pradas fijó su residencia en Estepa, una localidad que es cabeza de comarca y está muy cerca de Marinaleda. Él tiene casa en la localidad donde es concejal, en el campo, y allí pasa muchas tardes y muchos fines de semana.

El concejal socialista es optimista. "La convivencia ahora está más tranquila. No es lo que hace dos o tres años. Ya han cesado los insultos. Hace tiempo que no me increpan por la calle. La gente está perdiendo el miedo a su dictadura y cada vez hay más síntomas", señala Pradas. Asegura que hay mucho malestar por lo que denomina "la cruzada" del alcalde Sánchez Gordillo para expulsar a la única empresa que da trabajo más allá de la cooperativa que controlan la CUT y el SAT. Si Sánchez Gordillo cumple su objetivo, echará el cierre a Los Lugares, una empresa agroalimentaria que da trabajo a unas 60 personas y que compite con El Humoso, la cooperativa donde es el alcalde quien decide la cuadrilla que tendrá un puesto de trabajo. Desde la oposición están convencidos de que es la manera que tiene Sánchez Gordillo de seguir ejerciendo su control sobre el pueblo, una poderosa arma clientelar en un municipio de unos 2.000 habitantes con pocas alternativas al paro. La cooperativa municipal, que emplea entre 200 y 400 trabajadores según la época del año, tiene una deuda de 5,7 millones de euros con la Junta.

Los denunciantes no tienen muy claro en qué acabará el juicio y si Sánchez Gordillo será condenado por prevaricación administrativa, lo que conllevaría multa y suspensión de cargo público por un periodo de seis meses a dos años. En un caso extremo, no contemplado aquí, cabría inhabilitación de siete a 10 años. Sea cual sea el resultado final, la oposición celebra la imputación del alcalde como un pequeño triunfo. "Nos da oxígeno. Que venga un juez a recordar al alcalde sus obligaciones y a ponerlo en su sitio es un pequeño triunfo, claro que sí", asegura Pradas. El secretario municipal da fe de la cantidad de veces que el PSOE ha registrado escritos para pedir que se cumpla con el acuerdo de celebrar plenos ordinarios al final de cada trimestre. "El alcalde lo ignora todo", aseguran. Incluidas las recomendaciones de este alto funcionario.

"Sánchez Gordillo no tiene tiempo para convocar plenos ni para que la oposición haga su trabajo, pero sí que tiene tiempo para irse a Cataluña a apoyar a los independentistas. Para eso sí. Para estar apoyando a la CUP y a otros que piden la independencia, para eso sí", apostilla un concejal que lleva 20 años aguantando estoicamente la manera de gobernar del dirigente.

En esta ocasión, el alcalde de Marinaleda no contesta sobre su imputación. Hace unos cuatro meses despachaba así con El Confidencial la cuestión de por qué no convoca plenos: "Este hombre no se dedica a más que a esa cosa, a poner denuncias. Aquí el PSOE hace del PP". Su consideración hacia Pradas era escasa, a él se refirió como "un chalado".

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