Puedes configurar tu consentimiento pulsando aquí :

PUBLICADO EN 'NATURE'

¿Y si los extraterrestres somos nosotros? Las probabilidades de que nos encuentren

Un nuevo estudio descubre que hay más de 1.700 exoplanetas que podrían habernos visto desde hace 5.000 años. Un experto astrofísico comenta sus resultados

9'

Ahora mismo, seguramente miles y miles de personas en el mundo están tumbadas sobre un césped campestre, en la arena de un gran desierto o en la popa de un barco. En esta noche boca arriba particular en la que las estrellas se contemplan con más intensidad que nunca contando con la suerte de que el cielo esté despejado de nubes, surge la misma pregunta para cada uno de los seres humanos, formulada de mil maneras distintas y desde hace millones de años: ¿Estamos solos en el Universo? ¿Quién hay ahí fuera? ¿Nos han visitado alguna vez?

Pero, ¿qué sucedería si cambiáremos al sujeto de la pregunta, si en realidad fueran 'ellos', los posibles habitantes de ese ballet cósmico ingente, quienes nos estuvieran observando a nosotros detenidamente? Desde hace ya unas cuantas décadas, los científicos y astrónomos más eminentes se han esforzado en encontrar planetas similares al nuestro en los que pudiera haber vida; del mismo modo, se han realizado pruebas en los cuerpos celestes más próximos, como Marte, para comprobar si pudo existir la vida alguna vez, pues en nuestra propia insignificancia también entendemos que este lugar en el que hay océanos, montañas y bosques no puede ser el único en el que las células, los seres y la conciencia se haya desarrollado hasta el punto de crear tecnología, ciencia, religión o arte.

"Este estudio nos hace preguntarnos cosas como cuál sería el nombre de nuestro Sol para una civilización alienígena"

El primer exoplaneta descubierto fue 51 Pegasi b en 1995. Al astrónomo suizo Didier Queloz le valió el Premio Nobel de Física en su día, aunque como resaltó en una entrevista a la 'BBC', su mayor logro era pasar a la historia como la primera persona que había descubierto un planeta de manera científica y . Desde entonces, los astrofísicos han perfeccionado y afinado al máximo los procesos para saber distinguir estos cuerpos celestes y sus correspondientes sistemas estelares entre las profundidades del universo y las constelaciones.

¿Ya nos han visto?

Ahora bien, esto quiere decir que nuestra capacidad tecnológica y científica para lanzarnos al descubrimiento de otros planetas es todavía muy joven: no han pasado ni 30 años desde este hito astronómico. ¿Qué ocurriría si por alguna casualidad, y dado lo vastas que pueden llegar a ser las distancias temporales ahí arriba, la vida hubiera irrumpido en otra galaxia muy lejana con mucha más fuerza y velocidad, y nosotros fuéramos el primer planeta descubierto de entre todo su campo de visión estelar? Empeñados como estamos en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta, tendemos a caer en la trampa de considerarnos el centro del universo, cuando en realidad solo flotamos en medio de la inmensidad. ¿Y si alguien ya nos ha visto ahí fuera?

"Posiblemente, el primer exoplaneta en el que hallemos indicios inequívocos de vida ya esté descubierto, solo hace falta más investigación"

Recientemente, un equipo de astrofísicos del Instituto Carl Sagan de la Universidad de Cornell ha concluido que en los últimos 5.000 años hemos sido visibles desde 1.715 estrellas en las que hay 29 planetas potencialmente habitables que nos habrían podido avistar y recibir señales de radio emitidas por nosotros; en caso, lógicamente, de que dispusieran de la tecnología para ello. El estudio se ha publicado en 'Nature' y, sin duda, marca un hito en la historia de la exploración espacial y la búsqueda de vida más allá de la Tierra.

Para dar con estas conclusiones, utilizaron un censo de estrellas de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y establecieron 326 años luz de distancia máxima para hacer una criba de sistemas estelares con sus respectivos planetas. Así, hallaron que podríamos ser visibles para 2.034 de ellos al estar relativamente cerca. Lo más curioso es que tanto como hemos sido visibles para 1.715 sistemas en los últimos 5.000 años, en los próximos 5.000 también lo seremos para otros 319 conjuntos de estrellas y planetas.

"Me parece un estudio muy interesante desde el punto de vista más filosófico que científico", explica Rodrigo González Peinado, astrofísico del Planetario de Madrid, a El Confidencial. "En primer lugar, porque este tipo de estudios nos convierte en sujetos pasivos y no activos, como siempre hemos hecho. En segundo lugar, y muy vinculado a lo anterior, fomenta algo que en astrofísica siempre hacemos mucho hincapié y que se conoce como 'giro copernicano': el hecho de no considerarnos el centro del universo, sino una parte más de él. Este estudio refuerza esta idea. Por último, abre más posibilidades a la hora de hacernos preguntas como cuál sería el nombre de nuestro Sol para una civilización alienígena o cómo llamarían a la Tierra en caso de que hubiera vida más allá".

¿De verdad queremos ser encontrados?

"El universo es dinámico, el punto de vista de otras estrellas cambia constantemente", advierten por su parte Lisa Katenegger y Jackie Faherty, autores del estudio. "Desde el Antropoceno hasta la invención de la máquina de vapor, momento en el que los humanos empezaron a influir en el clima terrestre, nos han podido ver 1.424 estrellas transitar alrededor del Sol. Durante un período adicional de 1.000 a 5.000 años, ese número aumentaría a 1.489 y a 1.743, respectivamente. Nuestro análisis demuestra que incluso las estrellas más cercanas suelen pasar más de 1.000 años en un punto del espacio desde el que se puede ver fácilmente nuestro tránsito, lo que quiere decir que podrán localizarnos en una larga línea temporal. El debate ahora es sí deberíamos o no enviar una señal activa o tratar de ocultar nuestra presencia".

"Me sentí un poco espiada. Pensé: ¿realmente quiero estar en un planeta que se pueda encontrar fácilmente?"

Uno de los detalles más curiosos del estudio de 'Nature' es que sus autores inciden en que, cuando se encontraban realizando la investigación, sintieron una inquietud muy extraña ante la perspectiva de descubrir que ya nos habían visto y localizado mientras estábamos tan ocupados en encontrar nosotros la vida fuera de nuestro planeta. Desde nuestro punto de vista de simples humanos que habitan la Tierra, cabría imaginar con que estamos en mitad de una carrera espacial intergaláctica con otras formas de vida alienígenas presentes y ocultas en la inmensidad espacial por ver quién es el primero que encuentra a quién.

"Me sentí un poco espiada", admite Lisa Katenegger, astrónoma de la Universidad de Cornell y una de las principales autoras del estudio, a la revista 'Wired'. "Pensé: ¿realmente quiero estar en un planeta que se pueda encontrar fácilmente?". Una idea que parece salida de la ciencia ficción, pero que tampoco es tan alocada, pues como reconoce González Peinado, la humanidad ya vivió una inquietud parecida cuando los astrofísicos Carl Sagan y Frank Drake enviaron el mensaje cifrado Arecibo al cúmulo de estrellas M13 en 1974, el cual contenía información sobre la situación del Sistema Solar, de la Tierra y sí, de nosotros, los seres humanos.

La galaxia del sombrero captada por el Hubble, la cual contiene el equivalente a 800 mil millones de Soles y que se encuentra aproximadamente a 30 millones de años luz. (NASA)

"Este mensaje tuvo cierta controversia, porque de alguna manera nos hacía vulnerables ante una hipotética invasión, ya que estábamos enviando información sobre nosotros", reconoce el astrofísico madrileño. "Como dato curioso, la primera emisión de ondas electromagnéticas al espacio fue inintencionada y corresponde al discurso de apertura de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, pronunciado por Hitler. Dicho mensaje ha logrado viajar casi 100 años luz, por lo que todas las estrellas en ese radio ya habrán recibido el mensaje".

Una de las hipótesis más recientes de que los extraterrestres ya estén tras nuestra pista es la del descubrimiento del objeto interestelar 'Oumuamua en 2017, el cual causó mucho revuelo porque creó polémica sobre su atípica y curiosa forma, que podría asemejarse a la de una nave alienígena que atravesó el Sistema Solar con el objetivo de espiarnos. Pero como reconoce González Peinado, "este debate es inexistente entre la comunidad científica", argumentando que "la polémica solo surgió porque un astrofísico muy prestigioso llamado Avi Loeb estaba convencido de ello". Sin embargo, "no aportó ninguna prueba y ya hay diversos estudios que han explicado el origen natural de 'Oumuamua. Como dijo una vez Carl Sagan, 'afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias' y Avi Loeb no las tiene".

Desde el telescopio espacial Hubble hasta la sonda InSight, la más reciente lanzada por la NASA, la astrofísica ha diseñado distintas formas de mapear el espacio y dar con exoplanetas que pudieran ser habitables o que directamente estuvieran ya habitados. Las condiciones que deben darse son, como es lógico, mínimamente parecidas a las de la Tierra: sobre todo que se encuentren a una distancia prudente de su estrella para que pueda haber agua en estado líquido. ¿Cabe la esperanza de que en un futuro más o menos cercano recibamos la noticia que llevamos décadas, sino milenios, esperando?

"Posiblemente, el primer exoplaneta en el que hallemos indicios inequívocos de vida ya esté descubierto, solo hace falta más investigación", asevera González Peinado. "De todas las sondas y telescopios lanzados al espacio, del que tenemos más ganas de analizar sus resultados es del Telescopio Espacial James Webb, el sucesor del Hubble, que tendrá un tiempo asignado para estudiar exoplanetas. Lo más necesario es saber elegir y discriminar de entre todos los posibles, así como centrarnos en los que verdaderamente presenten todos los indicadores necesarios para la vida".

¿Cómo se estudia un exoplaneta para saber si podría o no contener vida? "El primer paso es caracterizarlos, es decir, calcular su masa, tamaño, temperatura, composición...", describe el astrofísico madrileño. "Para buscar vida, en primer lugar, el exoplaneta debe encontrarse en la denominada zona de habitabilidad de la estrella. Luego, es preferible que sea de tipo rocoso y con una atmósfera gruesa. Además, existen una serie de biomarcadores que se establecen con base en la única forma de vida que conocemos: la de la Tierra. Estos analizan la presencia de metano, fosfano...". Sea como sea, encontremos vida o no, el universo sigue y seguirá cautivándonos por su inexplicable belleza; pero también, de algún modo, asustándonos por su vasta inmensidad.

Principales Tags

Hoy en portada