LAS ACADEMIAS LOS PREFIEREN POR IMAGEN

La obsesión por los profesores nativos: "Nací en Sevilla y tengo que decir que soy inglesa"

Cuando acuden a entrevistas de trabajo, se encuentran con academias o particulares que se fijan solo en su país de nacimiento y no en la formación y experiencia de su currículo

Foto: Los pedagogos coinciden en que aprender con un nativo sin formación en enseñanza no es buena opción. (EFE)
Los pedagogos coinciden en que aprender con un nativo sin formación en enseñanza no es buena opción. (EFE)

Merche se llamaba Patricia —“pronunciado con acento inglés”— para sus alumnos. Es de Sevilla, pero en la academia en la que enseñaba tenía que decir que venía de un pueblo del norte de Inglaterra y que su madre era inglesa. “Me dijeron que o me hacía pasar por nativa, o no me cogían”, explica por teléfono sobre una academia en la que estuvo año y medio.

Dieron igual su título en Filología inglesa, el máster que la acredita para la enseñanza o los 10 años de experiencia dando clases. Cobraba cinco euros la hora, frente a los 15 que se pagaba a profesores nativos sin formación. Algunos ni siquiera eran ingleses, sino que provenían de países como Francia o Alemania, aunque enseñaban la lengua de Shakespeare. “Era absurdo, yo he oído a profesores nativos preguntar qué era el segundo condicional. Pero nosotros teníamos que dar clases de apoyo y ellos las normales”.

Mi jefe me dijo que daba muy buena imagen tener a una nativa de cara a los padres y que le iba a dar más dinero que yo

En el caso de Laura Hood, ha dado igual tener un nombre que puede pasar por anglosajón. Este año, sin previo aviso, incorporaron a una inglesa como profesora para dar la mayoría de las clases que ella impartía, a pesar de que no tenía experiencia ni formación en la enseñanza de idiomas. “Mi jefe me dijo que era porque daba muy buena imagen tener a una nativa de cara a los padres y que le iba a dar más dinero que yo”, asegura. “Había que ayudarla en todo, porque no había dado una clase en su vida. Al final la echaron, porque los padres se quejaron. Un mes estuvo”.

Las experiencias de Laura o Merche no son anecdóticas. Los anuncios de academias que quieren “solo profesores nativos” son viejos conocidos para los profesores españoles, que denuncian la discriminación con la que se encuentran en las entrevistas para enseñar la lengua en la que se han formado durante años: “Si no eres nativa, en muchos sitios ni te llaman, y si tienes un nombre muy español, menos, es frustrante”, comparte Irene Carracedo, otra docente de Murcia.

Por eso, Elvira ha estallado esta semana, y su indignación en forma de hilo de Twitter se ha hecho eco en los grupos de Facebook que comparten sus colegas. “Llevo todos estos años viendo cómo gente sin formación y sin voluntad de formarse me pasan por encima y consiguen los puestos de trabajo para los que llevo toda la vida formándome”, se quejaba después de que le cancelasen una entrevista ese mismo día por no haber nacido en un país anglosajón.

“Ha pasado siempre, desde que empecé a trabajar es una constante. Primero te lo tomas con humor, si yo tengo amigos nativos que dan clase, pero ya cabrea bastante”, explica por teléfono. “Da igual que no tengas acento, como es mi caso, si ven en tu currículo que eres de España, es que ni te llaman”.

Las razones del intrusismo, apuntan varios profesores, son por un lado las facilidades de la movilidad internacional, que han provocado que desde hace años muchos extranjeros que llegan a España vean en dar clase una oportunidad de ganarse la vida, aunque no sea su profesión. Pero también culpan a la idea que se tiene en España del tradicional profesor de inglés de la enseñanza obligatoria. “Existe mucha mala prensa de cómo se enseña el inglés aquí porque la enseñanza de idiomas en el colegio siempre ha sido ineficaz. Y la gente cree que los profesores españoles se han encontrado con las mismas barreras que ellos, que van a ir por detrás, que no hablarán bien… Cuando la realidad es que la gran mayoría hemos salido fuera durante muchos años, y estamos muy bien formados”, explica Elvira.

“Con el enfoque tradicional con el que se han enseñado las lenguas, la realidad era que salías del colegio y no tenias ni idea de inglés, porque era siempre la misma gramática…”, señala Begoña López, lingüista y experta en la enseñanza de segundos idiomas. “Faltaba lo otro, la práctica, y se ha querido compensar buscando solo nativos a los que les faltan otras destrezas que son necesarias”.

Irene, la profesora de Murcia, señala también a la fijación de muchos alumnos por conseguir hablar con acento: “Es otra cuestión que pesa mucho, pero es que el acento no se coge solo de escucharlo, y además hay muchísimos acentos". "No es algo que pase solo en España", contínúa, "en los años ochenta ya se hicieron estudios en Estados Unidos sobre este tema, para ver de dónde venía esta obsesión por los nativos que afectaba por ejemplo a los indios, que eran rechazados en las entrevistas por su acento”.

Ejemplo de una oferta de trabajo solo para nativos.
Ejemplo de una oferta de trabajo solo para nativos.

Mimetizar los errores

Sin embargo, los pedagogos y lingüistas explican que el celo de las academias o las preferencias de los alumnos por elegir solo profesores nativos no tienen ningún sentido académico y pueden ser, de hecho, contraproducentes. “El ejemplo más claro es con nuestro idioma: nosotros sabemos español pero no sabemos dar clase de español”, sintetiza María Esther Galicia, pedagoga y presidenta de la asociación de pedagogos de Andalucía Paideia, quien pone en valor también la importancia de saber adaptar la clase en función del tipo de grupo o de motivar a los alumnos en la querencia del idioma. “Además, un profesor sin formación también puede pasarte los errores que comete, los dejes, manías, coletillas… Pero eso a alguien formado no le va a pasar, porque los identifica”.

Un profesor sin formación también puede pasarte los errores que comete, los dejes, manías, coletillas…

“El nativo pocas veces tiene un conocimiento de cómo se forma su propio idioma, porque lo ha aprendido creciendo. Le preguntas, ‘¿oye, por que se dice así?’, ‘pues no lo sé, porque sí’. No tiene esa reflexión metalingüística, pero el que está aprendiendo necesita dar respuesta a ese porqué”, comparte María Isabel González, pedagoga y decana de la Facultad de Humanidades de Santiago de Compostela.

De hecho, los pedagogos señalan que es positivo aprender un segundo idioma con un profesor que comparte lengua materna con el alumno en ciertos aspectos. Por ejemplo, a la hora de comprender estructuras verbales con símiles o de identificar los 'false friends', esas palabras que se parecen entre sí pero cuyo significado no tiene nada que ver ('carpet' se parece a carpeta pero significa alfombra).

También en los colegios

Por eso, expertos y profesores coinciden en que las clases con docentes nativos son más productivas cuando se alcanza cierto nivel en el idioma y la destreza oral cobra más peso en el aprendizaje. "Para mí, el profesor ideal es una persona bilingüe o un español que haya llegado a un gran conocimiento del idioma y sabe el camino para llevar a la gente y a los estudiantes, porque él también lo ha hecho", señala Juanjo Martín, profesor de la Escuela Oficial de Idiomas de Zamora.

Este sistema dual es el que se está dando, por ejemplo, con los auxiliares de conversación en los colegios bilingües. Una fórmula que todos consideran que funciona, donde los nativos sirven como apoyo a las clases en inglés, pero no como sustitutos. Sin embargo, comunidades como la de Madrid fueron más allá y también han pecado de favoritismos a los nativos para poner en marcha el proyecto de incorporación del inglés a las aulas. “No se puede contratar saltándose toda la normativa vigente a un profesor porque es de Cambridge, sin saber de la asignatura, como se ha hecho en Madrid. Eso no ocurre en ningún país de la Unión Europea”, denuncia Pedro Badía, secretario de Política Educativa y Cultura de la Federación Estatal de Enseñanza de CCOO. “Se han dado casos de contratar personas para enseñar asignaturas como historia o física que no sabían nada de la materia que impartían”.

De hecho, la incorporación del bilingüismo ha provocado, según apunta Elvira, que muchos padres sean los que van buscando profesores nativos a las academias, pensando que así alcanzarán el nivel del colegio más rápidamente. “Es una culpa compartida: me parece bien que las academias quieran ofrecer eso, pero muchas veces prima la fachada por encima de las competencias. Hay que hacer una labor de explicar por qué coger a un profesor nativo que no tiene formación es una mala opción”.

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