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¿Tienes adicción a las malas noticias?
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¿Tienes adicción a las malas noticias?

Que en la actualidad vivimos una sobrecarga informativa es algo innegable, y muchas personas tratan de desconectar de ella en pos de su salud mental. Pero también hay quienes buscan lo contrario

Foto: Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Durante los primeros tiempos de la pandemia hubo muchas personas que se aficionaron a conocer la incidencia de casos diaria, así como el número de muertes y de curados. No era extraño, pues sobreinformados como nos encontrábamos y en un estado de alarma que nos mantenía confinados, parecía difícil escapar del que durante mucho tiempo se convirtió en el tema estrella. Pero había gente que no solo no quería huir, sino que lo buscaba.

Últimamente y más que nunca, muchas voces se han alzado para protestar no solo por la irremediable sobrecarga informativa, también para señalar la necesidad de desconexión al respecto. Pandemia, problemas climatológicos y guerras en auge, todas ellas hacen mella en la población, marcando una clara sensación de alarma inminente y sensación de que el futuro próximo parece lleno de desgracias. Pero, volviendo de nuevo a las personas que en lugar de necesitar esa desconexión parecen buscarla, es algo más frecuente de lo que podría parecer.

Pandemia, problemas climatológicos y guerras en auge, todas ellas hacen mella en la población, marcando una clara sensación de alarma inminente y sensación de que el futuro próximo parece marcado de desgracias

Un estudio realizado en la Universidad Tecnológica de Texas ha concluido que eso de buscar malas noticias se ha convertido en un comportamiento compulsivo y problemático que puede estar en la línea de las adicciones a los juegos o a las redes sociales. Sin embargo, es aún peor, porque se enfoca constantemente en temas amenazantes y peligrosos, lo que puede acabar manteniéndonos en un estado mental desesperanzado y oscuro. Para llegar a tales conclusiones, se realizó una encuesta con más de 1.000 adultos estadounidenses, y más del 16% informó que su consumo de noticias es "gravemente problemático", recoge 'Psychology Today'.

Foto: El periodista de El Confidencial Héctor G. Barnés. (Salomé Sagüillo)

La mayor parte del grupo también reportó síntomas físicos comunes de estrés y ansiedad (dificultades gastrointestinales, fatiga o dolor físico generalizado). Además, los más afectados por las continuas noticias negativas informaron que su obsesión llegaba al punto de interferir en sus relaciones personales, sentir mayor inquietud o tener problemas para dormir. Cuanto más se consumían noticias de este tipo, como es lógico, mayores eran los problemas de salud física y mentales experimentados.

'Doomscrolling'

No es algo nuevo, de cualquier manera. El llamado 'doomscrolling' (la actitud de pasar demasiado tiempo con el móvil, mirando las noticias) quizá se exacerbó con la pandemia, pero surgió cuando pudimos acceder con tanta facilidad, gracias a nuestros dispositivos inteligentes, a cualquier información disponible y en cualquier momento.

Leer malas noticias también es una forma de "practicar mecanismos de adaptación desarrollados" para gestionar circunstancias negativas de la vida

Algunos expertos apuntan que estas cosas malas, observadas desde la comodidad del hogar, tienen un efecto potencialmente calmante. Incluso hay más: un artículo publicado en 'BBC' hablaba de que esta atracción por la negatividad (como el que se para a ver un accidente de tráfico) podía tener una respuesta evolutiva, sentir una cierta emoción de manera indirecta al leer las noticias o los comentarios a estas, como indignación o desánimo, puede ser una forma de "practicar mecanismos de adaptación desarrollados" para gestionar circunstancias negativas de la vida. Sin embargo, como comprobaron los investigadores, en exceso, como todo en esta vida puede acabar siendo contraproducente y generando estados de ansiedad y estrés.

¿Es posible salir de ese círculo vicioso? Según los investigadores de Texas, estudios anteriores muestran que aquellos que reconocen y entienden el daño que una compulsión de noticias negativas puede tener en la salud mental y física acaban tomando la decisión de dejar de seguirlas casi en su totalidad (o, al menos, reducir la cantidad de tiempo dedicado a este seguimiento). Pero esa tampoco es la opción más acertada: en lugar de desconectarse por completo y convertirnos en ciudadanos desinformados, los investigadores señalan que el objetivo de aquellos demasiado obsesionados puede ser desarrollar una relación más saludable con las noticias al limitar la necesidad de estar al tanto en todo momento.

Durante los primeros tiempos de la pandemia hubo muchas personas que se aficionaron a conocer la incidencia de casos diaria, así como el número de muertes y de curados. No era extraño, pues sobreinformados como nos encontrábamos y en un estado de alarma que nos mantenía confinados, parecía difícil escapar del que durante mucho tiempo se convirtió en el tema estrella. Pero había gente que no solo no quería huir, sino que lo buscaba.

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