¿Eres de ducha fría o caliente? Consulta las ventajas e inconvenientes que tienen ambas
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¿Eres de ducha fría o caliente? Consulta las ventajas e inconvenientes que tienen ambas

¿Cuál prefieres? Ambas tienen ventajas e inconvenientes, aunque al final nos solemos decantar por una u otra según la estación del año en la que estemos

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¿Eres de ducha fría o caliente? Consulta las ventajas e inconvenientes que tienen ambas

Hay personas que no soportan las duchas frías y otras que tampoco les gustan las demasiado calientes. De todos modos, es probable que tu elección venga determinada por la temporada del año en la que estemos, ya que en verano la podemos usar para refrescarnos y en invierno para calentarnos. Sea como sea, tampoco es bueno excederte con esta tarea de higiene personal debido a que tu piel puede resentirse. Si quieres saber cuál es el número real de veces que debes ducharte para estar limpio y que tu piel no lo note, consulta este artículo que hicimos en una ocasión.

Ambas modalidades tienen sus propias ventajas e inconvenientes, como todo en la vida. Para conocer de cerca cuáles son los efectos que producen y conseguir una ducha totalmente reparadora que te ayude a hacer descansar al cuerpo y a la vez te purifique de la suciedad exterior, sigue leyendo atentamente las diferencias entre cada una de ellas. 'Business Insider' ha recogido la opinión de diversos expertos en salud y cuidado de la piel.

Ducha fría y rápida

Aunque no parece ser tan relajante como lo es una ducha caliente y dilatada, puede tener más beneficios para la salud que una caliente. "Suelen mejorar el estado de ánimo que una caliente", asegura Tara Allen, entrenadora personal. También vienen muy bien para después de someternos a una jornada de ejercicio intenso. Se ha demostrado que los baños con agua helada ayudan a que el cuerpo se recupere después del entrenamiento.

Las de agua caliente son más agresivas con la piel, ya que pueden eliminar parte de los aceites naturales que la recubren y protegen

Un gran estudio publicado en 2018 que revisó diversas técnicas de recuperación después de entrenar descubrió que la exposición al agua fría era una de las mejores formas de reducir la inflamación y fatiga muscular. De hecho, la inmersión en agua helada redujo la percepción del dolor y fatiga de los participantes hasta 96 horas después de haber realizado actividad física, en comparación con aquellos que no se sometieron a esta terapia.

Se ha demostrado también que si tienes la piel sensible es preferible apostar por el agua a baja temperatura, ya que ayuda a reducir la quemazón o picazón provocada por las irritaciones debido al efecto refrescante y antiinflamatorio que produce. "Un baño frío ayuda a superar la sensación de picazón", confirma Carrie Kovarik, profesora de dermatología del Hospial de la Universidad de Pennsylvania.

Foto: Una buena ducha es siempre placentera. (iStock)

Del mismo modo, también sirve como refuerzo de tu sistema inmunológico, al provocar una respuesta de bajo nivel de estrés en el sistema inmune, lo que ayuda a desarrollar una pronta capacidad de recuperación en caso de padecer una enfermedad infecciosa como la gripe. En caso de estar ya enfermo, Allen recomienda evitar la ducha fría hasta que te sientas mejor. Seguro que a nadie se le ha ocurrido nunca una ducha de agua fría cuando sufrimos el frío nervioso que en ocasiones produce la fiebre.

Ducha lenta y caliente

Son más agresivas con la piel, ya que pueden eliminar parte de los aceites naturales que la recubren y protegen . "Desde la perspectiva dermatológica, las duchas de agua caliente tienen muchos contras", asevera Kovarik. "Pueden secar la piel, especialmente si tienes una afección crónica como un eccema. Además, también pueden provocar picazón".

Si estás resfriado es uno de los mejores remedios naturales para aliviar la congestión nasal

Pero si dejamos a un lado los problemas dermatológicos, las duchas de agua caliente también sirven para paliar los dolores musculares y de las articulaciones después de someternos a una jornada de ejercicio físico intenso. Un estudio demostró que sumergir las piernas en agua caliente durante 45 minutos antes del ejercicio reduce el daño muscular y el dolor después del entrenamiento.

Si estás resfriado, es la mejor manera de descongestionar la nariz taponada. Esto se debe al vapor que se origina y que hace que tus conductos pulmonares se abran y expulsen los dichosos mocos. También están relacionadas con una mejora sustancial del sueño y el descanso, ya que una ducha de agua caliente durante unos veinte minuto puede ayudar a mejorar el sueño en las horas previas a meterte en la cama.

Foto: La ducha de agua fría  contra la de agua caliente: el veredicto

Otro detalle curioso es que, aunque pueda parecer lo contrario, las duchas de agua caliente pueden ser más efectivas a al hora de mantenerse fresco en climas cálidos. Aunque parece lógico que si tienes calor optes por refrescarte con una buena ducha de agua fría, en términos fisiológicos la piel y el sistema circulatorio responden mejor al calor. Por ejemplo, si te das una ducha fría, la temperatura de tu piel disminuirá y te sentirás mucho más fresco. De esta forma tu flujo sanguíneo disminuirá y el cuerpo no liberará tanto calor. "Nos sentimos más frescos de manera temporal, ya que no emitimos tanto calor a través de la piel", sugiere Kovarik.

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