¿te atreves?

Tomé una ducha fría a diario durante un mes: esto es lo que me pasó

Sus beneficios son muchos, aporta energía, consigue que fluya la sangre y mejora la recuperación muscular y el dolor, ¿por qué no probarlo?

Foto: Foto: iStock.
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Dicen que el frío te mantiene joven y saludable, así que nada como irse a Siberia un tiempo si quieres tener un aspecto eternamente jovial. Como el billete igual está un poco caro o no tienes tiempo para trasladarte,existe la opción de darte duchas frías. Ahora no pinta mal la cosa, pero a primera hora de la mañana en un frío día de diciembre quizá no te apetezca tanto. Te preguntarás: ¿qué base científica hay en todo esto?

No hay más que fijarse en esos ciudadanos centroeuropeos que, por elección propia, se sumergen en agua a pesar de las bajas temperaturas. El frío activa la circulación y mantiene la piel tersa (de ahí que se hable de lo del rejuvenecimiento). Pero si todavía no estás muy convencido, quizá te ayuden las palabras de Danielle Zickl, periodista de 'Men's Health' que decidió retarse a sí misma y comprobar qué se siente cuando te duchas durante un mes con agua fría.

Las duchas con agua fría reducen el dolor muscular y mejoran el humor y aportan energía

"La primera vez que oí hablar sobre los beneficios de tomar duchas frías fue durante el instituto, cuando íbamos a la piscina", explica. "Nuestra profesora nos dijo que así se evitaba que el cloro dañara el cabello, pero no pensé en ello mucho más. Últimamente he estado leyendo muchas más cosas buenas, entre ellas que reduce el dolor muscular y la inflamación y que mejora el humor y aporta energía, así que me dije, ¿por qué no?".

Ponerse a ello

Antes de nada, advierte que no es sencillo dar el paso. Explica que lo mejor que puede hacerse es ir trabajando poco a poco en ello, eso quiere decir:

- Métete primero en la ducha con agua caliente.

- Haz la transición a agua tibia.

- Vuelve a girar, valientemente, hasta llegar al agua fría. Cuando te seques (en caso de que seas masoquista y quieras empezar en invierno) ponte una sudadera y haz un poco de té para calentarte.

Eso fue lo que empezó haciendo ella, aunque la transición a fría fue variando un poco conforme se acostumbraba a hacerlo. "No fue tan malo como puede parecer", explica. "Lo había imaginado mucho peor, pero de verdad que me acostumbré rápido".

Los resultados

"Tomar duchas frías no es fácil", indica. "Pero tampoco lo es correr, por ejemplo. Si lo soportas y vas haciéndote fuerte mentalmente, merece la pena. Una vez que adquirí la confianza de saber que era lo suficientemente fuerte como para soportar la ducha fría, mi actitud hacia mis entrenamientos también cambió, de repente me vi capaz de hacer muchas más cosas. Se podría decir que salí de mi zona de confort".

Además de la fuerza mental, el agua fría le dio un buen impulso de energía para empezar su día (por lo general se daba duchas nocturnas). "No es ninguna broma", explica, "esa sacudida fría es suficiente para despertar hasta al más aletargado". La adrenalina que se obtiene de sumergirse en agua fría crea una ráfaga de norepinefrina, que ayuda a aumentar los resultados de energía, enfoque y rendimiento, y ella asegura que ni siquiera tenía necesidad de tomar un café, pues sus niveles de concentración y productividad mejoraron. "Por norma general no me levantaría más temprano para ducharme cada mañana, tampoco voy a mentir, pero los días que lo hice me sentí mejor".

Por último pero no menos importante, también alivió su dolor muscular. Según Henry Halse, propietario de Halse Strength and Fitness en Filadelfia, tomar duchas frías con regularidad ayuda a que los músculos se recuperen de un entrenamiento. Además, un estudio de 2009 en 'The New England Journal of Medicine' descubrió que sumergirse en agua fría después de hacer cardio, correr o ir en bicicleta ayuda a mejorar la recuperación muscular y el dolor. Pero el agua debe estar bastante fría, cuando se aplica frío a la piel, aumenta el flujo de sangre, así que tendrías que observar hasta que se pusiera un poco roja.

"Me ayudó mucho, no tuve agujetas y mejoré en los entrenamientos". Si, como ella, quieres probarte a ti mismo, te animamos a que no lo dejes pasar más y comiences ahora que hace calor. Es, sin duda, el mejor momento del año. Quizá para enero sea más duro eso de meterse bajo un torrente de agua congelada, pero todo es ponerse.

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