los primeros en el frente de batalla

Las heridas psicológicas de los sanitarios tras el covid-19: así podemos ayudarles

Durante la pandemia han tenido que lidiar con situaciones difíciles y traumáticas y las consecuencias pueden llegar ahora. Tenemos que apoyarles

Foto: Sanitarios en el hospital de IFEMA en Madrid. REUTERS Sergio Perez
Sanitarios en el hospital de IFEMA en Madrid. REUTERS Sergio Perez
Autor
Tiempo de lectura13 min

A estas alturas del partido, todos conocemos y valoramos que hemos sobrevivido a esta pandemia gracias al sacrificio de los sanitarios quienes han expuesto generosamente su vida para cuidar a nuestros enfermos carentes durante largas semanas de los medios adecuados para su protección. Al mismo tiempo, un ejército de entregados cuidadores de residencias atendió amorosamente a nuestros ancianos en condiciones realmente difíciles.

Superar esta dura prueba implicó verse arrojados a un escenario asistencial caracterizado por un cúmulo de elementos estresantes. Además del temido riesgo al contagio lidiaron con cambios rápidos en un contexto hospitalario o asistencial diariamente reorganizado donde no había tiempo para adaptarse al funcionamiento de los equipos y donde además se requería una alta cualificación técnica diferente a sus funciones habituales, pero, imperiosa a un tiempo, al tener que suplir la carencia de recursos humanos más especializados.

Sumaba también el ofrecer un soporte cálido y afectuoso ante las necesidades emocionales de pacientes y ancianos que se encontraban enfermos, solos y asustados. Conscientes de que tanto el forzado aislamiento como la ausencia de caras familiares aumentaban sus sentimientos de vulnerabilidad y desamparo.

Nuestros sanitarios y cuidadores han sufrido durante la epidemia una sobrecarga de estrés y un enorme desgaste emocional

Se desplegó ante nuestros ojos todo un gigantesco escenario irreal más propio de una película de entreguerras que de una sociedad moderna y tecnológica presa de la ilusión del control y la omnipotencia.

La consecuencia de todo esto es que muchos de nuestros sanitarios y cuidadores sufrieron una sobrecarga de estrés y un enorme desgaste emocional. Y, no sólo por los riesgos laborales y el exceso de trabajo sino también por la dificultad añadida de abordar sus propios contextos familiares y las restricciones sociales por el confinamiento.

Respuestas psicológicas ante una pandemia

La Sociedad Psicológica Británica ha editado recientemente una “Guía sobre las Necesidades Psicológicas en cuidadores frente a la pandemia del Coronavirus” donde detalla un abanico de respuestas psicológicas que podemos observar en los sanitarios y cuidadores y que varían según las distintas fases del brote. Cuando las personas atraviesan estas etapas no lo hacen de forma secuencial sino dependiendo del curso de la pandemia y pueden saltar rápidamente de una a otra.

Describieron una primera “fase preparatoria” donde aparece la ansiedad anticipatoria debido a que disponen de un tiempo muy limitado para adaptarse a la pandemia y verbalizan no sentirse en algún modo preparados para afrontar la situación. Experimentan también intensos sentimientos de ansiedad ante lo desconocido.

Una siguiente “fase activa” que subdividen en otras dos:

  1. La subfase “heroísmo y esfuerzo para encontrar soluciones”. Son muchos las respuestas incluidas en este apartado así que seleccionaremos algunas significativas.

  • Pueden experimentar sentimientos de camaradería ante el trabajo conjunto en equipo.

  • Sentirse desbordados al presenciar situaciones que no habían visto antes. Por ejemplo, cuando ven morir a mucha gente de golpe sin poder hacer mucho más por un brusco empeoramiento de la enfermedad.

  • Discutir con el equipo sobre la percepción de urgencia

  • Empezar a diluir las de fronteras entre los espacios de trabajo y descanso y comenzar a sobretrabajar.

  • Una segunda subfase está caracterizada por “sentimientos de decepción y de fatiga extrema” y que es considerada el periodo de mayor riesgo psicológico.

  • En ella los equipos humanos empiezan a funcionar con altos niveles de adrenalina y de manera “automatizada” o con el “piloto automático” puesto. Pueden aparecer de repente sensaciones de fatiga extrema.

  • Comienzan a descuidar su autocuidado y empiezan a considerarlo como no prioritario.

  • Se sienten emocionalmente desconectados del trabajo y experimentan fatiga por compasión.

  • Sufren de un gran estrés ante decisiones morales que chocan con su código ético, por ejemplo, cuando ven a gente fallecer sin el acompañamiento de sus familiares, o deben decidir a quién ofrecen un respirador, etc.

  • Los efectos del estrés acumulado se reflejan muy bien ante reacciones exageradas frente a pequeños contratiempos.

Finalmente describen una tercera “fase de recuperación”, donde los miembros del equipo disponen de tiempo para reflexionar. Muchos de ellos la atraviesan satisfactoriamente y usan a pleno rendimiento sus apoyos sociales y recursos individuales y lo reflejan en el vívido relato del crecimiento postraumático qué les ha reportado esta experiencia.

Su consideración social como “héroes de la pandemia” les dificulta enormemente hablar con el corazón en la mano de las preocupaciones

Sin embargo, otras personas pueden experimentar en esta fase pensamientos intrusivos sobre lo que deberían haber hecho de una manera diferente o dejado de hacer y sentirse profundamente avergonzados por no reaccionar acorde a ciertas expectativas o también desarrollar intensos sentimientos de culpa. Su consideración social como “héroes de la pandemia” les dificulta enormemente hablar con el corazón en la mano de las preocupaciones que los torturan lo cual incrementa su desazón y la intensidad de su malestar emocional. Otras personas comienzan a sentirse de manera diferente en sus trabajos o respecto a las organizaciones para las cuales trabajan y emergen profundos sentimientos de resentimiento por haberse visto expuestos a la pandemia de la manera en que lo fueron.

Desde el Reino Unido el profesor Neil Greenberg experto mundial en trauma del King´s College of London advierte a su propio Sistema Nacional de Salud, el NHS inglés, que es precisamente ahora cuando el pico de la crisis ha pasado cuando estos profesionales se hallan más en riesgo de sufrir alteraciones psicológicas si no les ayudamos con un soporte psicológico adecuado. Considera que a medida que retornamos a una realidad con un cariz de mayor normalidad, hay que realizar un seguimiento psicológico y emocional de estos profesionales durante meses y en algunos casos serán años si presentan estrés postraumático.

Ahora cuando el pico de la crisis ha pasado es cuando estos profesionales se hallan más en riesgo de sufrir alteraciones psicológicas

Esta necesidad viene corroborada por las conclusiones extraídas por un grupo de investigadores europeos de distintos países (España, Noruega, Australia y Reino Unido). Lo que hicieron fue revisar el impacto en la salud mental de los trabajadores sanitarios al frente de brotes virales. Encontraron 61 estudios sobre epidemias pasadas incluidos 3 sobre el COVID-19. Éstos arrojaron demoledoras evidencias científicas que avalan la existencia de problemas de salud mental en los profesionales de la salud y en los cuidadores.

Los escandalosos datos muestran una elevada prevalencia en:

  1. Ansiedad………………………….45%

  2. Depresión…………………………38%

  3. Estrés agudo…………………….31%

  4. Burnout……………………………29%

  5. Estrés postraumático……….19%

El Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de Seguridad de la Universidad Complutense de Madrid arroja en su último estudio datos aún más preocupantes sobre el impacto emocional en el personal sanitario del COVID19 con cifras de casi un 80% con síntomas de ansiedad, el 40% se siente emocionalmente agotado y el 53% tiene síntomas de estrés postraumático.

Estos estudios también identificaron un conjunto de factores sociodemográficos, sociales y ocupacionales que incrementan significativamente el riesgo de sufrir problemas de salud mental. Tienen un mayor riesgo:

  • Mujeres y los profesionales más jóvenes

  • Personas con falta de adecuado apoyo social

  • Aquellos que experimentan rechazo social o estigmatización. Todos tenemos en mente los bochornosos episodios en los que se han dañado coches de sanitarios o les han hecho pintadas señalándolos.

  • Quienes desarrollan tareas asistenciales en primera línea: enfermeros/as o aquellos que no tengan formación especializada ante estas situaciones o quienes tengan menor experiencia laboral.

¿Qué podemos hacer?

La Sociedad Psicológica Británica considera que es importante en la actual pandemia reflexionar sobre dos aspectos significativos. Se sabe que los profesionales de la salud y cuidadores son personas con altos niveles de resiliencia y que actúa como un poderoso factor de protección. El término resiliencia designa la capacidad que tenemos las personas para extraer un crecimiento positivo y poner en juego herramientas de afrontamiento latentes ante la adversidad. Y, en parte esto es así porque nos encontramos con un colectivo que asume como algo propio a su condición de cuidador o sanitario y que son ellos a quienes les toca lidiar con situaciones difíciles y traumáticas. Están mentalizados.

Los profesionales de la salud y cuidadores son personas con altos niveles de resiliencia y que actúa como un poderoso factor de protección

Pero a su vez esta crisis contiene factores de riesgo específicos de vulnerabilidad, como son el miedo al propio contagio o a comprometer la salud de sus familias y la pérdida de apoyos sociales provenientes del contexto profesional debido a que muchos de ellos trabajaban fuera de sus unidades habituales a lo que se sumaba la imperiosa necesidad del distanciamiento social. Estos cambios conllevan una importante pérdida de apoyos habituales afectivos y profesionales.

Todo es tan reciente que aún permanece grabado en nuestras retinas las sorprendentes imágenes de hoteles habilitados en exclusiva para sanitarios o cómo algunos grupos de valientes y generosos cuidadores de Residencias se encerraron a vivir con sus mayores bien para evitar contagiarlos bien para no regresar a sus casas angustiados pensando que “podían llevar el virus pegado en sus ropas, en el pelo, o en sus zapatos, etc. o porque les preocupaba enormemente extender el COVID-19 por ahí”, “me quedo más tranquila”, nos contaba Rosa cuidadora en una residencia.

Recuperación con apoyo psicológico

Lo que dicen los especialistas sobre el impacto psicológico en términos de salud mental de esta crisis es que dependerá en gran medida de los apoyos que reciban estas personas y de cuánto estrés manejen cuando intentan recuperarse de toda la presión a la que han sido sometidos lo que actuará como elementos claves en su recuperación. Sólo así podrá realmente convertirse en una experiencia trasformadora donde puedan poner en valor lo vivido.

Su recuperación dependerá de los apoyos que reciban y de cuánto estrés manejen cuando intenten recuperarse

Varios sanitarios me relataban en sus tratamientos psicológicos después de haber superado episodios de estrés agudo, lo siguiente:

“Siento que he aprendido muchas cosas y que esta experiencia me ha cambiado. Me siento vuelta del revés. Ahora soy mucho más empática y humana. Entiendo mejor sus miedos y me siento más próxima a otras personas en lo que a nuestra condición como ser humano nos une y compartimos”.

“Confio más en mis compañeros, durante la crisis, los roces y los conflictos quedaban aparcados. Sentía que todos éramos una piña, cualesquiera que fuera nuestra categoría profesional. Íbamos todos a una”.

“Me he puesto a prueba a mí misma y he conocido y lidiado mejor con mis limitaciones. Me comprendo y me conozco mejor a mí misma, he hecho nuevos amigos, y ahora valoro cosas que antes las daba sin querer por supuestas.”

He perdido el miedo a la muerte o al menos empiezo a considerarla como una parte natural del proceso del vivir”.

Pero no nos olvidemos que sin los apoyos adecuados y sin tener en cuenta sus necesidades emocionales específicas estas personas que tan generosamente han luchado por los demás, podrán desarrollar complicaciones psicológicas incluido el trastorno por estrés postraumáticos y entonces todo será mucho más difícil de manejar. En ocasiones con tiempos de recuperación de entre 18 meses y dos años.

Sin el apoyo adecuado, estas personas podrían desarrollar complicaciones psicológicas incluido el trastorno por estrés postraumáticos

Cuando la gente estaba lidiando con el pico de la crisis la demanda de atención psicológica no era muy alta, pero esto no quiere decir que porque no existiera tal demanda no hubiera la necesidad en estos profesionales sino que simplemente no disponían ni de un minuto. Es después del pico de la crisis cuando se requiere una atención psicológica especializada y estructurada.

El profesor Greenberg, mencionado más arriba, propone aplicar medidas similares a cuando los soldados regresan de misión y pautar necesarios descansos. Muchos han trabajado de forma continua sin libranzas, y propone ir reincorporándolos paulatinamente al trabajo. La realidad en distintas regiones de España es muy otra, no sólo no aumentan las contrataciones de sanitarios o de cuidadores en Residencias, sino que despiden a muchos de los refuerzos contratados y pasan a trabajar con plantillas mermadas y exhaustas, y es así porque muchos de sus compañeros/as están contagiados. Esto tiene un precio.

Con el fin de evitar de forma preventiva que ellos y ellas lleguen al borde del colapso y se viera comprometido su bienestar emocional surgieron algunas iniciativas particulares como la liderada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, que financió con sus propios recursos al inicio del estado de alarma un programa de atención a intervinientes aún vigente tanto durante la “fase activa” como durante la “fase de recuperación” donde un grupo de psicólogos ofrece atención psicológica especializada al personal sanitario y a los cuidadores sometidos a altos niveles de estrés.

Mediante este programa en el cual intervengo y conozco en detalle, los profesionales hablan con una Psicóloga/o durante un máximo de tres sesiones para procesar esta experiencia de estrés máximo. Les ayudamos a bucear en sus miedos para gestionarlos y que no les paralicen, les proveemos de herramientas de gestión emocional para manejar sus ansiedades y angustias y a buscar la mejor manera de alcanzar soluciones negociadas entre el binomio del compromiso generoso de la ayuda a los demás y el desgaste personal. Saben que se enfrentan a una carrera de fondo porque el virus no va a desaparecer.

¿Es suficiente?

Como aquí se refleja algunas de estas iniciativas son privadas y limitadas tanto en el número de sesiones en las intervenciones psicológicas que ofrecen como en la cantidad de tiempo que pueden sostenerlo con sus propios recursos de financiación.

Queda la opción de derivarles a servicios especializados de salud mental y que soliciten un/a Psicólogo/a. Pero el panorama actual no es muy alentador y el propio Defensor del Pueblo ha emitido en el 2020 un informe donde insta al gobierno y a las Comunidades Autónomas a estudiar de forma “urgente” medidas para incrementar la atención en salud mental en España.

La ONU exhorta a nuestros gobernantes a invertir en el bienestar emocional y la salud psicológica de sus trabajadores sanitarios

Disponemos de una paupérrima ratio de 4,5 psicólogos/as por 100.000 habitantes frente a los 18 de media europea. Esto se traduce en que si, por ejemplo, Vd. solicita una Psicóloga/o en la Comunidad de Madrid deberá esperar hasta que le atiendan una media de entre 8 ó 9 meses o bien tendrá que acudir a una Psicóloga/o privada. La escandalosa consecuencia es que, al dilatar la espera, los problemas psicológicos que pueden resolverse sin dificultad se agravan y se genera un gran sufrimiento.

La ONU exhorta a nuestros gobernantes a manejarse con perspectiva e invertir en el bienestar emocional y la salud psicológica de sus trabajadores sanitarios y cuidadores para evitar comprometer su funcionalidad y que nos encontremos en un futuro próximo ante un nuevo brote con una plantilla inutilizada por ingentes bajas laborales por estrés mal gestionado.

Porque cuidarles a ellos es cuidarnos todos.


Raquel Tomé es psicóloga sanitaria y directora del Centro Guía de Psicoterapia de Madrid. Especialista en trauma, estrés, ansiedad, depresión, y trastornos de conducta alimentaria, entre otros.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios