SE INFLUYEN MUTUAMENTE DE MANERA DINÁMICA

Jugar con tu bebé sincroniza la actividad cerebral de ambos

Actúa sobre áreas que ayudaban a los bebés a entender mejor el mundo y a comprender mejor lo que sucedía

Foto: Una madre jugando con su bebé. Foto: Pixabay
Una madre jugando con su bebé. Foto: Pixabay
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Jugar con bebés es una de las cosas más estimulantes y divertidas a las que se enfrenta el ser humano, pero, aparte de eso, existen evidencias de que su actividad cerebral y la tuya se sincronizan cuando jugáis juntos, algo que facilita la comunicación e interacción entre ambos.

Un estudio, realizado por investigadores del Laboratorio de Bebés de la Universidad de Princeton (Estados Unidos), ha registrado la actividad cerebral de 18 niños de entre 10 y 15 meses mientras se involucraban con un experimentador adulto y han llegado a la conclusión de que los aumentos y las caídas de la actividad cerebral de los más pequeños coinciden con las del adulto.

Según reconoce a Science Alert la psicóloga cognitiva Elise Piazza, "investigaciones previas habían demostrado que los cerebros de los adultos se sincronizan cuando ven películas y escuchan historias, pero poco se sabía sobre cómo se desarrolla esta 'sincronización neuronal' en los primeros años de vida".

Se afectan mutuamente

Durante los experimentos, el equipo de investigadores descubrió que la actividad cerebral en bebés y adultos aumentaba de forma simultánea mientras compartían juguetes y mantenían contacto visual. Así, los cerebros de bebés y adultos se "sincronizaban" cuando jugaban frente a frente, particularmente en áreas que ayudaban a los bebés a entender mejor el mundo y a comprender mejor lo que sucedía.

Esta investigación puede ayudar a entender cómo funciona este tipo de sincronización en otros casos, como en los niños con autismo

Este tipo de "sincronización" interpersonal es el producto de patrones finamente ajustados que coordinan las tareas en diferentes partes del cerebro en respuesta a los estímulos. Las acciones de otra persona también pueden afectar la forma en que procesamos la información y realizamos una respuesta.

Los investigadores además, hallaron que el cerebro de los bebés parecía guiar al cerebro del adulto. Se llevaba a cabo una retroalimentación entre los órganos de ambos, facilitando la comunicación entre ellos. "Cuando un bebé y un adulto juegan juntos, sus cerebros se influyen entre sí de maneras dinámicas", añade Piazza.

Este estudio, publicado en la revista científica 'Psychological Science', puede ayudar a entender cómo funciona este tipo de sincronización en otros casos, como en los niños con autismo, y además, puede mejorar las técnicas de los profesores a la hora de entender mejor las necesidades de cada niño.

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