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Resuelven por fin un misterioso problema matemático que lo puede cambiar todo

Se trata de un enigma milenario que, gracias a un superordenador, se ha solucionado al fin. ¿Qué querrá decir sobre nuestra propia existencia?

Foto: Foto: iStock.
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El número es 42, pero ¿cuál es la pregunta? El acertijo matemático que se ha resuelto consistía en encontrar la solución de la ecuación diofántica 'x^3 + y^3 + z^3 = k', o, en otras palabras, "¿Cómo puedes expresar cada número entre 1 y 100 como la suma de tres cubos?". Quizá no te diga mucho, pero es algo que ha dado quebraderos de cabeza durante años, y aunque se remonta al año 1954, se cree que pudo haber sido considerada por pensadores griegos ya en el siglo III d.C.

En ese año 1954 los científicos intentaron encontrar soluciones para los casos donde 'k' correspondía a los números comprendidos entre 1 y 100. En un primer momento lograron encontrar soluciones para 69 casos y en las décadas siguientes se resolvieron otros números más difíciles. Este año solo quedaban pendientes los dos más complicados: 33 y 42, según informa 'Live Science'.

¡Eureka!

En abril, el matemático Andrew Booker, de la Universidad de Bristol en Inglaterra utilizó un algoritmo informático y encontró, después de semanas de cálculo, la solución a 33, por lo que pudo tacharlo de la lista. A pesar de la búsqueda exhaustiva no encontró soluciones para 42, lo que sugería que, si había una respuesta, algunos de los números enteros debían ser mayores de 99 mil millones. Calcular valores tan grandes requería una increíble cantidad de potencia informática y, para el siguiente intento, decidió contar con la ayuda de otro matemático, Andrew Sutherland, experto en computación paralela.

Los dos matemáticos han descubierto cómo expresar cada número entre 1 y 100 como la suma de tres cubos

No estaban solos en el proceso, de acuerdo con un comunicado de la Universidad de Bristol, se valieron de la ayuda del proyecto Charity Engine, una iniciativa que aprovecha la potencia de más de 500.000 ordenadores domésticos para actuar como una especie de superordenador planetario. Utilizando esta computadora y durante un millón de horas de tiempo para procesar los datos, encontraron la respuesta a la ecuación diofántica. Esta es: (-80538738812075974) ^ 3 + (80435758145817515) ^ 3 + (12602123297335631) ^ 3 = 42.

Parece simple, aparentemente, pero quizá no entiendas lo que es una ecuación diofántica y es bastante seguro que no comprendas qué tiene que ver realmente con el significado de la vida, como explicábamos en el titular. Vayamos primero por partes: la ecuación diofántica es llamada así por el antiguo matemático Diofanto de Alejandría, considerado padre del "álgebra maestral" y que propuso una serie de problemas similares hace alrededor de 1.800 años. En los años 50 se resolvieron los números más pequeños, pero para los más tercos (como el 33 y el 42 ya mencionados) se han necesitado mejores medios.

En la novela de Douglas Adams dos matemáticos le encargan a un superordenador procesar la respuesta sobre el significado de la vida

Para entender qué diablos tiene que ver todo esto con el significado de la vida en el universo tenemos que irnos a la novela de ciencia ficción 'La guía del autoestopista galáctico', de Douglas Adams. En ella, un par de programadores le encargan al superordenador más grande de la galaxia responder a la última pregunta sobre el significado de la vida y el universo. Tarda 7,5 millones de años en procesar, un poco más de lo que ha tardado el ordenador de Booker y Sutherland, pero al terminar su respuesta es sorprendente: 42. Aunque razona que la pregunta fue mal planteada y debe ser formulada correctamente para entender la respuesta.

¿Serendipia? ¿Mera casualidad? Sea cual sea la respuesta (Douglas Adams aseguraba que había elegido el número 42 como bien podía haber elegido otro) es un hecho bastante curioso, y ahora que lo conoces quizá te sientas abrumado, extasiado, indiferente o quizá creas que al fin comprendes todos los misterios del universo. De cualquier forma, podemos agradecer que la Tierra no haya sido destruida en el proceso, y que ahora ya conocemos cómo expresar cada número entre uno y 100 como la suma de tres cubos. Quizá algún día no muy lejano también entenderemos el por qué de nuestra existencia.

Alma, Corazón, Vida

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