¿TE HA PASADO ALGUNA VEZ?

Las situaciones sexuales más vergonzosas, contadas por mujeres

Imprevistos, momentos bochornosos... en el sexo todo puede pasar. No es tan idílico como nos pensamos. ¿Recuerdas haber tenido algún problema?

Foto: Foto: iStock.
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Seguro que no es muy difícil pensar en una situación en la que mientras practicabas sexo has pensado "tierra, trágame". Las relaciones sexuales no dejan de ser prueba y error, pero la verdad es que es encontrarse en un momento íntimo y sentirse así es, a veces, bastante incómodo.

Hedores extraños, sonidos raros, gatillazos, torpezas, pilladas por otras personas... un sinfín de ocasiones que todo el mundo ha vivido alguna vez. ¿Recuerdas cuando tu libido desapareció por culpa de esto? ¿Tenías mitificadas las relaciones sexuales hasta que viviste unos minutos bochornosos? Algunas mujeres han confesado a El Confidencial cuáles fueron sus situaciones sexuales más vergonzosas.

Deja de preocuparte y disfruta. No pasa nada si alguna vez te pasa algo extraño, no le des muchas vueltas. Se convertirá en una mera anécdota que podrás en un futuro. Quizá al leer estas historias sientas un poco de alivio y descubras que lo que pasó no era tan malo como creías. Para salvaguardar la identidad de estas féminas las llamaremos Mirta, Penélope, Samira, Vicky, Cristina, Lydia y Lola.

Poca química

"Una vez, en plena acción, mi pareja quiso ponerse creativo y paró para 'ir a coger una cosa'. ¿Qué era? Un sombrero de vaquero. Según me explicó, era fan de las películas del Oeste y, como el vestido que yo llevaba le pareció 'muy de ese estilo', quiso ambientar el polvo. Otro caso, pero con el mismo hombre fue cuando estábamos con los preliminares en el sillón de una terraza muy mona que daba a la calle y a los balcones (sin cortinas) de los vecinos del edificio de en frente", explica Mirta.

Me fui de vacaciones con un rollo y cuando llegó la hora de tener sexo descubrí que tenía un micropene. Además, era malo en el sexo oral

"Le dije que no quería hacer nada ahí porque me daba vergüenza, pero a él no le importaba porque ya había presenciado otras veces casos similares de sus vecinos. Se veía todo, así que finalmente, a pesar de la insistencia, no pude culminar nada por la cantidad de caras de vecinos que veía a una distancia muy próxima. Con otro chico cuando estábamos haciéndolo me puso en una postura que a mí, no es solo que no me gustara, sino que no sentía nada, cero. Pero, al ver su cara, él parecía disfrutar mucho y no paraba de decir que le encantaba. Así que, como me daba cosa cortarle el rollo, no dije nada", asegura.

"En una ocasión quedé con un tío con el que llevaba tonteando mucho tiempo y había mucha química (o eso se suponía). Quedamos para ver una peli en su casa y, como suele suceder, acabamos en la cama. Y así fue cómo tuve la peor experiencia de la historia: no nos poníamos de acuerdo en nada. Además de hablar continuamente y preguntarme cosas, hubo un momento en que no sé muy bien cómo nos dimos un coscorrón el uno contra el otro. Ahí fue cuando decidimos que mejor olvidábamos lo que acababa de pasar y volvíamos a ver el film, así que al menos disfrutamos de una tarde de cine", comenta Penélope.

Lo que pudo ser y no fue. (iStock)
Lo que pudo ser y no fue. (iStock)

"No tiene mucho de sorprendente, pero fue una noche en Lisboa. Salí de fiesta, conocí a unos tíos del equipo de rugby y todo apuntaba que iba a cumplir alguna fantasía sexual. Nada más lejos de la realidad, mi bacanal terminó en casa del más feo y escuchimizado, el que después de 'malfollarme', porque de verdad que aquello fue un visto y no visto, me echó casi en bolas de su casa porque decía que venían sus padres", comenta Samira.

Exhibicionismo y mirones

"Hace unos años quedé con un tío que era primo de una amiga y ella quería que lo conociera sí o sí 'porque íbamos a pegar muchísimo'. La verdad es que no me gustaba mucho, pero decidí seguir adelante. En la segunda cita fuimos a su casa y cuando nos pusimos al tema resultó que tuvo un gatillazo, aunque quería hacerme creer que no había ningún problema. No supe qué hacer porque era evidente que nunca me había visto en una situación así mientras él actuaba como si fuera normal. Cuando le dije que así no iba a poder ser (con toda la delicadeza que pude para no herir su masculinidad) me soltó que seguramente 'era un poco frígida", afirma Vicky.

"Una vez en una feria en Andalucía conocí a un chico y nos fuimos a buscar algún sitio escondido. Con la emoción y el alcohol, no nos dimos cuenta de que parecía bastante más de día de lo que pensábamos y que lo que era un lugar discreto era en realidad el parking principal del recinto ferial. Aunque creo que pasó más vergüenza otra gente que nosotros mismos, fue una situación dónde no sabía cómo reaccionar", asegura Cristina.

Nos pusimos en una postura en la que él aseguraba disfrutar muchísimo, pero yo no sentía nada. Por no cortarle el rollo seguimos. Qué desastre

"Está el típico hecho 'vergonzoso' cuando vas a acostarte con alguien que es el momento en el que te preguntas: '¿Estoy bien depilada?', pero sobre todo cuando paso mucha vergüenza es al tener relaciones sexuales con alguien y que mis gatos se queden mirándome cómo va la cosa", explica Lola.

"Una vez me fui de vacaciones con un tío con el que solo me había liado dos veces. Coincidimos en días y dije... '¿por qué no?' Error. Cuando llegamos al hotel y empezamos a hacerlo me di cuenta de que tenía un micro pene. Enano. Que si hubiese sido bueno con el sexo oral no me habría importado, pero tampoco. Fracaso absoluto. Me pasé los cuatro días que estuvimos juntos borracha. Era la única forma en que podía sobrevivir a aquella vergüenza", comenta Lydia.

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