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Lo que les gusta a ellas del sexo duro, contado por mujeres de verdad

¿Practicarías este tipo de relación sexual? ¿Sabrías diferenciarlo del BDSM? ¿Pones los límites tú o te dejas llevar por la excitación? Estas féminas responden

Foto: Fotograma: '50 sombras de Grey'.
Fotograma: '50 sombras de Grey'.

El Confidencial se ha puesto en contacto con cuatro mujeres de diferentes edades para saber qué opinan ellas sobre el sexo duro. Para salvaguardar su anonimato y conocer sus experiencias más íntimas las nombremos como A (45 años), B (27), C (28) y D (31).

La sexualidad es en muchas ocasiones un tema tabú. Es cierto que cada vez parece que hay más libertades cuando se habla de ello, pero queda mucho por recorrer y a muchos les saca los colores porque creen que no hay que hablar sobre esto. ¿Es lo mismo que el bondage? Dejarse llevar y no controlar lo que va a pasar es lo que les resulta más placentero a muchos en su vida íntima. La dominación sexual o el sadomasoquismo es una conducta sexual que implica dolor físico y juegos de dominación, pero ¿hay límites? ¿Cómo se ponen?

Hay una delgada línea entre trastorno y conducta, ¿cuál es? La necesidad. Si no la tienes y no te ves capaz de disfrutar de una relación sin practicar estos juegos y llegas al punto de que esa actitud acaba fuera de la relación, hay un problema. Lo cierto es que no es necesario ser sadomasoquista las venticuatro horas para disfrutar con un contacto sexual que hace un poco de daño. Desde esa postura incómoda contra el cabecero de la que quizá te arrepientas al día siguiente, hasta las ataduras, los tirones de pelo o los simulacros de estrangulamiento, hay una amplia franja para la experimentación.

¿Qué consideras como sexo duro?

A: "El que va más allá de lo convencional, de lo socialmente aceptado y en el que entrarían en juego prácticas como el sexo anal o el que incluye artículos eróticos de 'alta graduación".

B: "Todo sexo que se salga un poco de las prácticas "normales" o aceptadas, cuando pienso en sexo duro se me viene a la cabeza el BDSM".

Hay muchos tabúes en cuanto al sexo: sigue vigente eso de que el hombre al que le gusta lo cañero es un machote y la mujer una guarra

C: "Sexo sin 'mimitos'. Creo que para mi que significa cañero está bastante cerca del salvaje o demasiado apasionado. Puede que incluso con cierta violencia, pero sin llegar a hacerse mucho daño".

D: "Relaciones sexuales que impliquen más violencia y dominación que un simple cachete".

¿Cuál es la diferencia entre el sexo duro y el BSDM?

A: "El segundo está más 'etiquetado' y el primero es más libre y menos preparado, puede ir aumentando de nivel sobre la marcha, sin tenerlo previsto. En ese sentido, puede molar más".

B: "Todo sexo que se salga un poco de las prácticas 'normales' o aceptadas, cuando pienso en sexo duro se me viene a la cabeza el BDSM".

C: "El segundo incluye indumentaria específica y fantasía. El sexo duro es más improvisado, no se prepara".

D: "En el BDSM hay más rol de amo/esclavo y puede haber situaciones 'peligrosas' por las que hay que pactar un límite".

A la hora de hablar de preferencias, si quieren practicar sexo normal o más cañero, la mujer A asegura que "según el momento ya que hay que dejarse llevar e ir aumentando la intensidad sin pensar en un límite"; la B, es más conservadora porque "aunque no se cierra y depende de la situación porque es más fiero y despierta otros instintos, prefiero el primero"; la C afirma que "depende del momento, y con quién. El cañero es más divertido con confianza, aunque en una relación debe variar" y la D es tajante: "Cañero".

En cuando a la seguridad todas responden de forma unánime: "Hay que tener confianza. Hablarlo antes es la clave para poder desarrollar este tipo de prácticas y por supuesto elegir bién con quién vas a hacerlo", asegura la A.

¿Hay límites? ¿Dolor?

A: "En principio no. Y si los pongo, a veces han cambiado sobre la marcha, casi siempre poniéndolos más lejos. Nunca he tenido un dolor o he sufrido un daño insoportable".

B: "Creo que eso es un poco intuitivo de cuando estás en la faena, pero imagino que hay cosas que si no te gusta hacer o que te hagan bajo ninguna circunstancia es mejor hablarlas antes". "Jamás he tenido dolor", añade.

La confianza con quién practiques el sexo duro es lo más importante para establecer unos límites y hacer que ambos disfruten

C: "No he tenido que ponerlos nunca. Por ahora ha ido siempre bien. A veces me he hecho daño, pero sin querer: puede que con algún mordisco o cosas asi".

D: "No, se van viendo en el durante. Si algo no te gusta, lo paras. Lo máximo que me ha pasado ha sido que me mordieran de más o me diese un tirón en el cuello".

Estas mujeres aseguran también que todo depende de la confianza que tengan a la hora de hablar sobre la vergüeza. "Es una cosa de dos. Si estamos de acuerdo, perfecto y si no, habría que llegar a un punto intermedio para entenderse", asegura la D. "Si tuviera mucho interés en hacerlo con esa persona intentaría exponerle mis razones y convencerla, si no, me valdría con el sexo normal", añade la B.

​Sentirse juzgadas

Lo primero que hay que pensar es que las relaciones sexuales y la sexualidad en general son algo natural. Durante el acto nos encontramos en un momento totalmente primitivo, sublime y vulnerable en el que debemos disfrutar. También es cierto que aunque avanzamos a pasos agigantados, la sociedad juzga mucho más a un hombre que a una mujer en cuanto al sexo se refiere.

El sexo duro es el que va más allá de lo convencional, de lo socialmente aceptado y en el que entrarían en juego prácticas como el sexo anal

"La gente que conozco no creo que me juzgase, pero abiertamente no lo contaría porque el mundo es muy variado y no me gustaría sentirme señalada. Supongo que hay conceptos erróneos sobre las mujeres a las que les gusta el sexo, aunque creo que estamos avanzando", confiesa la C. "Estoy segura de que me llamarían cualquier cosa. Cualquier expresión de sexualidad por parte de una fémina es juzgado. Si te gusta duro, guarra; si te gusta dulce, estrecha. Putas, frescas, salidas, ninfómanas... O lo contrario, 'eres super segura', 'una diosa'. Es sexo, a casi todo el mundo le gusta y por ser mujer no debería tener una connotación ni negativa ni positiva", afirma la D.

"Pienso que sí, que como en tantos otros temas siguen existiendo tabúes sobre lo que es 'correcto' o no que nos guste a las mujeres. Y sigue vigente eso de que el hombre al que le gusta lo cañero es un machote y la mujer una guarra", explica la A. "Pensamos que está todo normalizado, pero no es así. Quiero pensar que cada vez habrá menos, pero al final es verdad que se juzga mucho (tanto hombres como mujeres) y por eso mismo no lo vemos como algo sin importancia. Hay mucho que avanzar", concluye la C.

Alma, Corazón, Vida

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