EL ESTIGMA DE LA CLASE OBRERA FEMENINA

Radiografía de las chonis: “Si enseñas poco escote eres pija, pero si te pasas, una de ellas”

Un grupo de profesoras españolas desvela cómo la choni se ha convertido en uno de los estereotipos negativos para las jóvenes, estigmatizadas por su clase social y su sexualidad

Foto: Ylenia es definida en el trabajo como el epítome de lo choni. (Foto: Mediaset)
Ylenia es definida en el trabajo como el epítome de lo choni. (Foto: Mediaset)

–No voy a decir que soy una choni porque no lo soy.

–¿Cómo que no lo eres?

No lo soy.

–Venga, di la verdad. ¿Que no eres una choni? ¿Que no? Di la verdad, di lo que piensas sin miedo.

–¿Yo, choni?

–Un poco sí…

–¿Por qué? No subo fotos sexis a ninguna parte. Soy una pija porque visto bien.

–No, no eres pija. 'Pija' no es la palabra.

Esta es una de las conversaciones que escuchó Cilia Willem, profesora e investigadora del Departamento de Estudios de Comunicación de la Universidad Rovira y Virgili, mientras intentaba trazar una geografía emocional de lo choni entre la juventud española. “Ella decía que no era choni, pero sus compañeras no le daban la posibilidad de ser otra cosa”, explica la docente a El Confidencial por teléfono. “De lo que nos dimos cuenta tras entrevistar a todos estos chicos es de que lo que querían evitar a toda costa era la etiqueta de choni”.

Yo he salido con una choni y era atractiva, pero probablemente acabe teniendo una vida de mierda

Inspirada por autores como Owen Jones y sus 'chavs', la profesora de origen belga visitó aulas de universidades públicas, institutos jesuitas concertados y centros de Formación Profesional para encontrar la piedra filosofal de lo choni en las mentes de los estudiantes de entre 16 y 20 años. El resultado es un trabajo publicado en la revista 'Sexualities' junto a sus compañeras Núria Araüna y Iolanda Tortajada. ¿Qué es una choni para ellos? “Es la imagen de la mujer con poca educación y que, a diferencia del cani, se sexualiza”, explica la profesora. “Del cani se habla de su falta de educación, de su garrulismo, de su forma de vestir… Con las chonis también, pero, además, son putas”.

Su trabajo tiene como objetivo, ante todo, mostrar que las jóvenes chonis son objeto de un doble estigma. Por una parte, el de la clase social, que comparten con los canis; además, el de la sexualización, en opinión incluso de aquellos con los que comparten el estigma de clase. “Los jóvenes y, sobre todo, las chicas tienen un radar para el chonismo muy afinado: las chonis se pintan los ojos, como las pijas, pero la raya es demasiado larga; puedes maquillarte pero hasta cierto punto; un poco de escote está bien, porque queda artístico y sofisticado, pero si te pasas, eres choni”. Es el concepto de 'enoughness' (suficiente) que el sociólogo belga Jan Blommaert utilizó para dibujar la línea que separa el hipotético buen gusto, lo aceptado, de lo inaceptable. Lo que separa lo normal de lo anormal y, por lo tanto, censurable.

Uno de los 'memes' de cuantocabron.com.
Uno de los 'memes' de cuantocabron.com.

“Novia choni no, porque las considero de muy poca inteligencia, como mucho me he liado con ellas porque estaban buenas”, puede leerse en un foro como respuesta a la pregunta “¿alguien ha tenido una novia choni?”. “Yo he salido con una, y era atractiva, pero probablemente acabe teniendo una vida de mierda”, respondía otro. En ese averno de la sabiduría popular que es Forocoches, uno recuerda que “todas las chonis de mi clase están gordas como bestias, con críos, y una de ellas fregando portales” y otro que “se quedó preñada a los 17 años de un quinqui con moto”. Demostraciones claras de ese doble estigma: “La guarra, la puta, la fácil, la que te puedes llevar rápidamente a la cama… Esa es la imagen que tienen”, recuerda Willem. En un alarde de lucidez, otro forero de Forocoches concede que es “una forma que tiene la clase media alta y alta de referirse a la clase obrera de forma despectiva, racismo social”.

Y las pijas, ¿qué?

Frente a la choni de extrarradio se erige la nueva pija, que ya no es como la pija de antes, a lo Tamara Falcó de turno y sus 'o sea'. Ahora, “ser pija es lo estándar, y para demostrar que lo eres, debes mostrar ante todo que no eres una choni”. Una construcción en negativo. Pero las pijas, al igual que las chonis (y a diferencia de otras tribus como las emos o las hippies) también están sexualizadas, aunque de forma diferente: “Lo hacen de una forma artística, con una foto con difuminado, enseñando lo justo, como el tatuaje en la espalda, van maquilladas pero se nota menos, utilizan pintalabios pero nunca de color rojo chillón...”. Es ahí donde se encuentra el límite de lo aceptable, recuerda Willem, lo que separa a la pija de la choni.

Hay chicas con menos capital social que siempre estarán excluidas, y que por mucho que lo intenten no pueden pasar por pijas

Hay otra diferencia sustancial: mientras que una pija puede imitar los códigos choni, las chonis no pueden dejar de serlo, lo que refleja una vez más el estigma de clase social que recae sobre estas últimas. “Las chonis pueden haberse apropiado de ciertos elementos de lujo como las marcas, pero si tú tienes ese estigma, no puedes escapar tan fácilmente”, explica la autora. “Una pija siempre puede volver al pijismo, pero una choni no, los códigos no son tan intercambiables”. En otras palabras, Kim Kardashian puede parecer una choni, pero no lo es. “Hay gente con menos capital cultural y social que siempre estará excluida, que siempre quedará fuera del sistema”.

“Las chonis son desagradables, las pijas no”, señala una de las entrevistadas en el trabajo. Pero ¿qué dicen las chonis de las pijas? Una divertida entrada en el blog 'Reflexiones de una choni' ofrece una crítica sobre un hilo del foro de 'Vogue' (“o sea, de pijas”) ante la incomprensión que tienen del fenómeno choni: “Choni soy yo, que soy de barrio, pero no soy vulgar”, escribía la autora. “Hay que separar y sobre todo no confundir, yo, por ejemplo, no llevo nada de oro, aunque sí cumplo algunas de las cosas de la lista del foro-pijas”. Por ejemplo, se enerva cuando consideran que “la raya del ojo hasta el infinito es de choni”: “Si se lo pone Scarlett Johansson es de 'pin-up', ¿si me lo pongo yo es de choni?”.

El efecto Rosalía

Las entrevistas se remontan al año 2016, antes de la irrupción de la cantante Rosalía, a la que Willem clasifica dentro de la subcategoría poligonera, y que comparte algunos rasgos chonis, como el chándal, los aros y uñas gigantescas o, como en una de sus últimas publicaciones en Twitter, la utilización de abreviaturas como 'x' por 'por' o el 'xa' por 'para'. “La diferencia es que cuando eres cani escribes con 'k' porque piensas que es así”, explica la profesora. “Una chica universitaria me dijo 'nosotros también escribimos con 'k', pero lo hacemos por eficiencia”. Justo la misma razón aducida por la cantante barcelonesa para hacerlo.

Durante los últimos años, y a medida que el trap o celebridades televisivas como Ylenia, de 'Gandía Shore', han comenzado a popularizarse, lo choni ha adquirido un matiz más positivo, casi empoderador. En ocasiones, sigue teniendo un perfil paródico: la hija de Rocío Jurado, Gloria Camila Cano, publicó el pasado año un 'single' en el que cantaba “soy una choni que flipas, la reina del Mercadona, soy una pija que no toca la fregona”. Pero la autora recuerda que incluso Letizia apareció “hace dos o tres años con un chándal chic de Hugo Boss y tacón, que forma parte del reino de las chonis; pero ella se lo puede permitir”. Mientras las pijas pueden adoptar códigos de clases más bajas, las chonis no pueden hacer lo contrario, pues viven atrapadas en su jaula de sexualización y clase social.

Si el estereotipo obrero por excelencia, el del trabajador fornido y rudo de mediana edad, ha terminado recubriéndose de cierta nobleza, otros tópicos de la clase trabajadora como el de la choni han terminado reemplazándolo como objeto de escarnio. “El único espacio para las chonis es siempre negativo”, recuerda Willem, que concluye en su trabajo que “los juicios generalizados sobre las chonis de ser 'estúpidas' o 'tontas' por subir o compartir fotografías sexis también pueden contener un prejuicio más generalizado de una ausencia de alfabetización digital o de habilidades cognitivas”.

¿Están de moda las barriobajeras, chonis… tipo la esteban? Pq a mi no me parecen un modelo a seguir de mujer...

Esta nueva “estigmatización de la clase obrera joven” no ocurre únicamente en España, concluyen las autoras, y es común a la que se produce en Reino Unido y sus 'chavs'. Para las investigadoras, la imagen de la choni encaja en la descripción que Judith Butler hacía en 'El género en disputa' sobre los “actos corporales subversivos” en los que el cuerpo femenino es lo impensable e innombrable. Mientras tanto, en otro rincón de la red, en uno de los foros con más usuarios de España, Enfemenino, una usuaria publica el siguiente mensaje (citado literalmente): “¿Están de moda las barriobajeras, chonis… tipo la esteban? Pq a mi no me parecen un modelo a seguir de mujer...”. Y ante la ausencia de respuesta, insiste una vez más: “Jo Deberíais saberllo, aquí habéis muchas chonis...”.

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