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Ni champú anticaída ni vitaminas: cómo frenar (de verdad) la alopecia

La alopecia tiene múltiples tratamientos y solo mediante una valoración especializada podrás recibir un diagnóstico y un tratamiento apropiado para cada patología

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La caída capilar afecta, y mucho, a prácticamente toda la sociedad. Empieza siendo una cuestión estética que llega a convertirse en una obsesión; puede llegar a amenazar seriamente nuestro equilibrio emocional. Antes de preocuparse más de la cuenta, uno debe cerciorarse de que no se trata de una caída estacional relacionada con las fases de crecimiento del pelo. De ser así, es necesaria la valoración de un dermatólogo-tricólogo para que realice un diagnóstico preciso sobre la alteración sufrida.

En primer lugar, es importante destacar que aunque existen más de 100 tipos de alopecias, la más extendida es la androgénica. Su característica principal es que en ella influyen necesariamente factores genéticos y hormonales u otros transitorios derivados de la ansiedad, el estrés o la depresión. “Una patología capilar que dos de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres desarrollarán a lo largo de su vida”, explica el Dr. José Maria Ricart, del Instituto Médico Ricart Ruber Internacional Paseo de la Habana. La buena noticia es que la calvicie o caída del cabello puede tratarse. ¿La mala? El bombardeo continuo de tratamientos 'milagrosos' que, en el mejor de los casos, no van a tener ninguna efectividad.

No hay lugar para los milagros

Ya en el Antiguo Egipto se usaban lociones anticaída compuestas por grasa cocida de animales. Desde entonces, se han buscado métodos milagrosos para frenar esa caída. Pero ni siquiera las cosméticas actuales resultan una panacea para la calvicie y la caída del cabello. "No se trata de un problema que hay que remediar. Hay que intervenir y hacerlo siempre bajo la premisa de la evidencia científica", asegura el especialista.

Como explica Ricart, este tipo de alopecia está fundamentalmente relacionada con la genética o los trastornos hormonales y el estrés o la depresión la refuerzan. Existen afirmaciones como que lavarse el pelo todos los días, el uso de casco, gorras, tintes, secadores, planchas e incluso cepillarse o tocarse el pelo propician la alopecia pero la realidad es que ninguna de ellas influye.

No existe champú en el mundo que penetre desde la raíz a las puntas. El champú de caballo es una estrategia de marketing

Sin embargo, más preocupante aún que la falsa información que circula sobre las causas por las que se cae el cabello es aquella que se refiere a la posibilidad de 'curarlo'. "La alopecia es un problema médico que necesita de un diagnóstico adecuado para proporcionar el tratamiento indicado en cada caso”, afirma Ricart. “Sin embargo, cada vez vemos más pacientes en la consulta con alopecia que acuden después de haber realizado múltiples tratamientos para la caída del pelo sin resultado. Todo por no haber recibido una correcta valoración médica”. Esto supone, en el mejor de los casos, la pérdida de tiempo y dinero; y en el peor, conseguir agravar el problema.

Uno de los ejemplos más representativos es el champú anticaída. “Son, sin duda, los mayores representantes del efecto placebo capilar. No existe champú en el mundo que penetre desde la raíz a las puntas". El champú de caballo es también una estrategia de marketing. "Pueden contribuir a mejorar la estética capilar pero no penetran en la raíz, que es donde se produce la alopecia androgenética”, asevera José María Ricart.

También son recurrentes los complejos vitamínicos que aseguran una melena abundante y hermosa gracias a su consumo. Al igual que en el caso anterior, un aporte adecuado de nutrientes, vitaminas y minerales contribuye a mejorar el aspecto de nuestro cabello, más bonito, sano y brillante, pero no devolverá por arte de magia el pelo a quien no lo tenga.

Otro bulo habitual para evitar la caída es el de cortarse el pelo con mayor frecuencia o, incluso, raparse al cero. Tal y como explicaba el doctor Ricart, el crecimiento del cabello se produce a nivel de la raíz del folículo, debajo de la piel. El corte de pelo no influye en la fuerza, diámetro o la velocidad de crecimiento del cabello. El rapado únicamente favorece a un endurecimiento del pelo al tacto y durante un breve período de tiempo. En ningún caso posee el efecto paranormal de hacerlo crecer más rápido y más fuerte.

Soluciones reales

“En primer lugar” -insiste el Dr. Ricart- “acudir siempre a un especialista.” La alopecia tiene múltiples tratamientos y solo mediante una valoración realizada por un dermatólogo-tricólogo se recibirá tanto un diagnóstico como un tratamiento apropiado para cada patología. En el caso de la alopecia androgenética existen exclusivamente tratamientos farmacológicos o intervencionistas. Para los primeros, el doctor asegura que los únicos fármacos de los que consta una eficacia clínicamente probada son los vasodialtadores, que se emplean de forma local y en solución o espuma, y los antiandrógeno, que se suministra de forma oral.

En cuanto a los trasplantes capilares, actualmente existen técnicas mínimamente invasivas que se realizan con anestesia local y que ofrecen una solución definitiva a la pérdida capilar. “Pero al candidato al trasplante capilar se le debe hacer un estudio completo con el objetivo de elegir la técnica más adecuada. En el trasplante mediante FUE (microinjerto), resulta vital que tenga suficiente reserva de pelo en la zona donante para que se le pueda extraer el número preciso de unidades foliculares”. Es decir, este tratamiento no es efectivo en los casos en los que la alopecia está muy avanzada o es muy difusa.

El 80% de los pacientes que recurren al turismo sanitario para solucionar la alopecia requieren una intervención quirúrgica correctiva

“Resulta imprescindible también seguir el tratamiento médico pautado tras la intervención para poder así preservar el cabello trasplantado y el original”, recuerda el especialista. Miles de personas se han sometido a un injerto capilar en otros países durante el último año. A pesar de que en su mayoría proceden de países árabes, cada vez son más los europeos que se decantan por esta opción que les promete recuperar su cabello a un precio muy asequible para su bolsillo.

“La tentación es muy grande, pero la garantía de resultados cada vez menor”. ¿Por qué? Fundamentalmente porque los riesgos a los que se exponen todos aquellos que practican turismo médico para solucionar su problema de calvicie no van incluidos en la letra pequeña. De hecho, estos casos requieren en el 80% de las veces de cirugía correctiva. Más que un precio extra, al final se convierte en otra intervención en la que no siempre se consigue enmendar el implante exento de naturalidad o con exceso de cicatrices.

"El injerto capilar es una intervención quirúrgica mínimamente invasiva y, aunque se realiza con anestesia local, precisa de un equipo médico cualificado. Es fundamental realizar el seguimiento del postoperatorio, ya que conlleva medicación que debe ser rigurosamente pautada y controlada. Además, el éxito de un trasplante lo garantiza la monitorización y supervisión de la unidad folicular trasplantada para asegurar la vitalidad capilar futura”, concluye el doctor José María Ricart.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos para aclarar dudas referentes a mitos y creencias populares relacionados con la salud así como para combatir las falsas informaciones que se puedan generar en internet. Si tienes alguna duda sobre la consulta resuelta y quieres más información, puedes contactar con el Instituto Médico Ricart Ruber Internacional Paseo de la Habana.

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