Tiene una fortuna de 6.000 millones de euros

Scott Farquhar, fundador de Atlassian, es multimillonario gracias a una carta perdida

Iba a ingresar en las fuerzas armadas australianas, pero la oferta de trabajo llegó con dos meses de retraso

Foto: Scott Farquhar, el día que Atlassian comenzó a cotizar en el Nasdaq
Scott Farquhar, el día que Atlassian comenzó a cotizar en el Nasdaq

Scott Farquhar tiene 39 años y una fortuna estimada en unos seis mil millones de euros gracias a su empresa de tecnología Atlassian, de la que es el socio principal junto a Mike Cannon-Brookes. La firma está valorada hoy en más de 25.000 millones de dólares y cotiza en el Nasdaq, el mercado de valores tecnológicos de Nueva York, pero nació de una casualidad.

Farquhar había terminado el instituto y pensaba unirse a las fuerzas armadas de su país. Sin embargo, la carta en la que le ofrecían un puesto en el ejército australiano se perdió y tardó dos meses en llegar. Cuando lo hizo, el hoy multimillonario ya había decidido ir a la universidad, donde conoció a su socio: "Si la carta hubiera aparecido antes, la historia hubiera podido ser un poco diferente", reconoce a la BBC.

Los máximos accionistas de Atlassian se conocieron en Sidney cuando estudiaban Informática y Negocios en la Universidad de Nueva Gales del Sur. Los dos terminaron la carrera, pero decidieron trabajar por su cuenta: su objetivo era simple, ganar los 35.000 dólares que se ofrecían de media a los recién licenciados, pero sin tener que llevar traje y corbata. Y lo consiguieron.

American Airlines lo cambió todo

Farquhar compartía piso y se alimentaba mayoritariamente de pasta, como cualquier universitario medio. Su primera empresa junto a Cannon-Brookes fue para dar soporte técnico, pero fracasó. Ahí decidieron orientarse hacia el software para empresas y empezaron a conseguir clientes poco a poco, hasta que un fax les cambió la vida.

Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar, fundadores de Atlassian
Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar, fundadores de Atlassian

American Airlines les hacía un gran pedido y eso transformó por completo la empresa: dejaron de ir a buscar clientes puerta a puerta porque eran estos los que venían a buscarlos. “Ése fue el punto de inflexión, cuando supimos que lo lograríamos”, reconoce Farquhar, que también recuerda que aquel fax de la compañía aérea aún cuelga de las oficinas centrales de Atlassian.

Su modelo de negocio hizo el resto: poner sus productos online, disponibles para los clientes en cualquier momento, les ha llevado a facturar mil millones de dólares cada año. Sin embargo, no ha sido un camino de rosas: algunos productos no funcionaron y otros necesitaron revisarse, pero su compromiso siempre estuvo al cien por cien en el proyecto.

Farquhar tuvo que volar de África a Sidney en mitad de su luna de miel para solucionar un problema

Tanto que Farquhar tuvo que volar de África a Sidney en mitad de su luna de miel para solucionar un problema. Dicen quienes conocen bien a ambos socios que buena parte del éxito es su amistad: de hecho, viven en dos mansiones contiguas con una puerta que las comunica para que sus hijos puedan jugar juntos. Su siguiente paso es seguir creciendo y atraer jóvenes con talento a Australia gracias a un parque tecnológico que quieren construir en Sidney.

Alma, Corazón, Vida

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