FINANCIÓ SU CRECIMIENTO A BASE DE VISA

Atlassian, la firma que ha hecho fortuna "no jodiendo al cliente"

Es una empresa líder en Australia, pero desconocida en Europa. Dedicada al 'software', fue creada por dos amigos en 2001 tirando de tarjeta de crédito

Foto: Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar, fundadores de Atlassian
Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar, fundadores de Atlassian

Eran malos estudiantes, pero caray, qué bien lo pasaban. Mike Cannon-Brookes y Scott Farquhar pronto se hicieron amigos. Ambos  se conocieron en la universidad de South Wales en Sidney y la química era evidente: risas, cervezas y mucha diversión, parecían ser las máximas de este par de jóvenes que no alcanzaban los 20 años. Su expediente académico no brillaba en aquella prestigiosa universidad pero en una de sus tardes de juerga se plantearon crear un software que ayudara a las empresas a gestionar los proyectos de una forma sencilla y directa.

Eran los mimbres de Atlassian, la que es ahora una de las empresas más boyantes de Australia y que pese sus productos son conocidos por todo el globo, han sido siempre los grandes desconocidos fuera de sus fronteras. Hasta hoy, la firma se va a mudar a Londres y prepara su salida a bolsa en los mercados de la capital británica y Nueva York.

Es una de las empresas más boyantes de Australia, pero sus productos no se conocen en Europa. Ahora, la firma se va a mudar a Londres y prepara su salida a bolsa en los mercados de la capital británica y Nueva YorkPero en esta historia nada es convencional. Los primeros días de la compañía fueron de chiste, tal vez como la trayectoria de sus protagonistas. Estamos en 2001 y padeciendo los rigores del pinchazo de la burbuja de las punto com. Nuestros protagonistas recorrieron el mercado buscando financiación con su extraño proyecto. Y había que verlos: camiseta, chancletas y una sonrisa de oreja a oreja que parecían esbozar las 24 horas del día.

No, tras no. Las cuentas estaban cerradas y nadie se arriesgaba a aflojar, menos cuando los que mendigaban un poco de liquidez eran un par de surferos que a todas luces vivían en las antípodas del estrés. Pero no desistieron. ¿Dinero? ¿Las tarjetas de crédito no dan dinero? Y sí que lo daban. Los primeros dólares llegaron del cargo de la VISA de uno de los socios, aunque cueste creer.

Un modelo de negocio irresistible

Si hay un obstáculo que no se pueda superar se esquiva, y este par de emprendedores no han tenido empacho en detallar todos sus divertidos pormenores en un largo reportaje de la edición australiana de Business Insider. Con ese capital inicial obtenido a crédito y muchas ganas de trabajar, el joven equipo comenzó su andadura con JIRA, una herramienta de seguimiento de proyectos en web que ahora está presente en miles de empresas de todo el mundo.

Portada de la revista 'Entrepreneur'
Portada de la revista 'Entrepreneur'

Su llegada fue un éxito y en poco tiempo estos antihéroes se encontraban facturando un buen dinero que daba cuenta de lo bien que se había planteado todo. Pero... ¿había realmente un planteamiento? Sí y no. Atlassian nació con dos principios clave que han acompañado a la millonaria firma hasta hoy: su producto debía ser software basado en web; y el segundo, toda una declaración de intenciones con mucha miga: "No jodas al cliente".

Atlassian nació con dos principios clave que han acompañado a la millonaria firma hasta hoy: su producto debía ser 'software' basado en web; y el segundo, toda una declaración de intenciones con mucha miga: No jodas al clienteAquí no hubo ni consultores que se dejaron los sesos ni interminables reuniones en las que se dibujaban diferentes escenarios de negocio: estos australianos habían dado de golpe y a la primera con una fórmula infalible compuesta por un modelo de comercialización del producto y una filosofía de empresa. Para lo primero, no se complicaron la vida: su producto estaría en la web y los precios públicos de forma que el comprador pudiera hacer clic y adquirirlo.

La elección de esta forma de venta no era casual: la filosofía de negocio de Atlassian consistía en acceder a un mercado enorme y con una elevada rotación de licencias, en este caso. Para eso, internet es la manera óptima de llegar a muchos usuarios a un coste bajísimo.

Emprendedor del año

Esa era la primera parte del modelo de negocio, aunque ellos nunca hablaban en esos términos. Mientras las bios de muchos en las redes sociales se llenan de rimbombantes calificativos que dibujan a sus poseedores como semidioses en cualquier materia, estos desaliñados australianos viven alejados de las etiquetas. Cuenta Farquhar que en 2006 le anunciaron que había sido elegido 'Entrepeneur del año'.

"Era la primera vez que escuchaba esa palabra", confiesa divertido. La segunda parte del proyecto es toda una filosofía de vida que nos convendría que se extendiera por el resto de las marcas y que se resume en un explícito "no jodas al cliente". Todo esto que contamos está reflejado en un papel arrugado que ahora conservan con cariño. Ese lema deja patente que en su forma de entender el negocio, el cliente es el rey y debe estar completamente satisfecho bajo cualquier circunstancia.

Vamos comprendiendo ahora por qué este proyecto ha ido creciendo de forma muy discreta, convirtiendo en multimillonarios a sus promotores y con visos de convertirse en una de las grandes firmas del sector tuteando a las más grandes. Este perfil bajo que siempre ha mantenido la empresa en lo que respecta a su imagen le ha llevado a anécdotas divertidas, como cuando se les aproximó de manera condescendiente una empresa tecnológica australiana con la idea de comprarles, y al descubrir que facturaban una millonada "salieron despavoridos". Claro, quién iba a imaginar que aquellos surfers venidos a menos estaban ante uno de los proyectos más rentables del momento...

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