esto de placentero tiene poco

El tuit político sobre un tabú: los calambres durante el orgasmo

Cuando política y sexo van de la mano, las noticias corren como la pólvora. Y en la época de las redes sociales, más, si cabe

Foto: Foto: iStock.
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El sexo mueve el mundo. Eso está claro, como decía el famoso tango, ha sido así "en el 506 y en el 2000 también". Y ya si lo mezclamos con política puede salir un combo verdaderamente jugoso... pero, un momento, ¿de qué estamos hablando?

Hace unos días una mujer que responde al nombre de Leah McElrath (@leahmcelrath) y que se describe a sí misma en su perfil de Twitter como "analista y activista política" escribía en la red: "Ojeda y Avenatti como candidatos políticos son como el tipo que cree que es buenísimo practicando sexo y tú mientras tanto estás haciendo la lista de la compra en tu cabeza, pensando cuándo terminará esto. O' Rourke en cambio es como el clásico pringado dulce que te lo hace hasta que te corres y te dan calambres en las piernas".

Ante semejante disertación filosófica las respuestas, por supuesto, no se han hecho esperar. Más allá de lo soez que pueda parecerle a algunos el tuit, o de si es políticamente correcto o no que se hable así de unos candidatos al poder (¿qué pasaría si fueran mujeres y el tuit hubiera sido escrito por un hombre, cosificándolas?) el meollo de toda la cuestión se ha centrado en algo más "profundo": ¿qué es todo eso de los calambres durante los orgasmos? Y, ¿Es algo bueno o malo? Es decir... ¿se refiere a que O'Rourke es un completo semental o más bien todo lo contrario?

Un tabú actual

Que a estas alturas, en pleno siglo XXI, con móviles con reconocimiento facial y microchips geolocalizadores en nuestra mano, siga causando revuelo que se hable del orgasmo femenino desde luego no nos deja en buen lugar. Pero ¿no habíamos acabado con todos los tabús habidos y por haber? Pues parece que no. ¿No decíamos al principio del artículo que el sexo mueve el mundo?

"Solo por haber leído el tweet sexual de Beto (O'Rourke) siento que tendría que lavarme la boca con jabón". ¿En serio? ¿De verdad es para tanto? ¿Algunas personas acaban de conectarse por primera vez a internet o qué?. "Este tweet me ha hecho quedarme embarazada" o "Tengo 75 años y pensaba que el juego había terminado para mí, pero estoy listo de nuevo. No puedo esperar para hablarle a mi mujer de los calambres durante el orgasmo".

Pero más allá del revuelo en redes, que, al fin y al cabo, es el pan nuestro de cada día, vayamos a lo verdaderamente importante: ¿en serio existen los calambres en los orgasmos? Y ¿hasta qué punto pueden ser placenteros? Porque no suenan como algo bueno en absoluto.

Una sensación poco placentera

Como señalan en 'Melmagazine', uno puede imaginarse muchas maneras de tener un orgasmo y de que te den calambres en las piernas por ello (por ejemplo, cuando estás recibiendo sexo oral y quizá tensas las piernas más de lo debido), o quizá incluso porque te encuentras deshidratado o te falta potasio, pero nadie lo relacionaría nunca con el placer del sexo.

La revista le preguntaba a varias mujeres si habían sentido alguna vez algo así. Sorprendentemente, muchas admitieron que los tenían, pero no de una manera agradable. Otras señalaban "llámame rara, pero no me gusta que NINGÚN músculo se contraiga o tenga calambres mientras lo hago", "quizá esta chica simplemente está deshidratada" o "suena sexy tener calambres en las piernas, pero ¿sabes qué suena aún más sexy? No tenerlos".

Muchas mujeres admiten haber tenido calambres mientras practicaban sexo, pero no lo ven como algo placentero

Lo que es más curioso es que en la literatura erótica es bastante común leer este tipo de cosas. "Se le 'rizaron' los dedos de los pies". Y no es una expresión hecha, sino algo que puede suceder porque los dedos de los pies se curvan durante la actividad sexual debido a que aumenta la tensión muscular en el cerebro. Existe una teoría que señala que los tacones altos resultan tan atractivos e incluso existen fetiches con ellos debido a que emulan la forma de los pies durante los orgasmos.

Por tanto, quizá el tuit de Leah no ande tan desencaminado. Pero como el orgasmo realmente busca una sensación placentera, al fin y al cabo, si no queremos acabar sufriendo esos temidos calambres que podría producir Beto O'Rourke lo mejor será simplemente... comer plátano. Por aquello del potasio.

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