PROBLEMAS DEL PRESENTE

La razón por la que los alemanes se han vuelto tan pesimistas

Aunque Alemania siga siendo el primer país de Europa a nivel económico, su sociedad se enfrenta a muchos demonios del pasado y amenazas del futuro

Foto: Manifestación en Berlín contra el partido ultraderechista Alternativa para Alemania. (EFE)
Manifestación en Berlín contra el partido ultraderechista Alternativa para Alemania. (EFE)

"Es war einmal ein starkes Land". Este es el titular con el que abría su portada el histórico diario 'Der Spiegel', cuya traducción al español sería: "Había una vez un país fuerte". Alemania, a pesar de la envidia y el recelo que crea entre sus países vecinos, no está atravesando sus mejores momentos. El suceso que ha hecho decantar la balanza hacia el pesimismo no es otro que el ocurrido en las calles de la ciudad de Chemnitz el pasado 1 de septiembre, cuando alrededor de 9.500 personas exhibieron lemas y pancartas xenófobas para manifestarse en contra de la inmigración. La protesta desembocó en graves disturbios y 300 personas detenidas.

Este acontecimiento ha prendido la llama del miedo al resurgir de la extrema derecha en la sociedad alemana. "Nosotros somos el pueblo". "Libre, social, nacional". "Resistencia". "Extranjeros fuera". Son algunas de las proclamas con las que cargaron los manifestantes, que obtuvieron respuesta del bando contrario. Alrededor de 3.500 personas se congregaron para organizar una contramanifestación, lo que hizo multiplicar la tensión en las calles de Chemnitz. Por desgracia, no fue un día aislado. Las manifestaciones continuaron varios días y la mecha ya parece más que prendida. La cohesión social se ha roto en Alemania.

Pensé que la historia que estudiamos en la escuela ya la habíamos dejado atrás. La realidad nos muestra que no es así

Para los jóvenes, una gran parte de este pesimismo proviene del surgimiento del partido político de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), el cual hace tan solo unos días anunció que un grupo de judíos alemanes van a crear una asociación afiliada al partido. "La sensación generalizada es de estupor", como escribía Antonio Martínez, corresponsal en Berlín, para El Confidencial. Mientras, "en las asociaciones judías reina la indignación".

Alternativa para Alemania nació para defender los valores tradicionales del cristianismo y del judaísmo: familia, educación y cultura. Uno de sus mayores ideológos, Bjoörn Höcke, ya se ha visto salpicado por escándalos al agitar manifestaciones neonazis por todo el país, además de criticar el monumento en recuerdo de los seis millones de judíos asesinados por el III Reich en el centro de Berlín.

"He pensado durante toda mi vida que la historia que estudiamos en la escuela ya la habíamos dejado atrás. En cambio, la realidad nos muestra que no es así", asegura Jule Löw a la 'BBC', un estudiante de 24 años de Berlín, en relación al ascenso de la tensión de Chemnitz. "Es un triste recordatorio de que Alemania no ha aprendido suficiente de los errores de su propiO pasado". El joven teme que a pesar de tratarse de un hecho aislado, es probable que el empeño nacionalista y xenófobo se extienda a cualquier parte del país si el discurso no cambia. "En mi barrio no se ha visto nada parecido, pero seguramente puede suceder en cualquier momento".

Las políticas de la actualidad están más dirigidas a las personas de mediana edad que a los jóvenes

Pero las preocupaciones de los jóvenes no tienen solamente que ver con el plano ideológico. Los precios de la vivienda han subido un 80% en las principales ciudades desde 2009, según un informe reciente del Deutsche Bank. Los alquileres también están subiendo y hay un déficit nacional de alrededor de un millón de unidades residenciales, por lo que parece que la burbuja inmobiliaria no tardará en pinchar, al igual que sucedió en España a comienzos de 2008. Por otro lado, un informe reciente de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) alertó del rápido envejecimiento de la población, lo que podría poner "en entredicho la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones".

"Las políticas que tenemos aquí ahora en Alemania son más para las personas de mediana edad que para nosotros, los jóvenes", comenta Aaron Hinze, un joven de 24 años que trabaja en el sistema sanitario. En cuanto a la economía, el país germano no deja de ser la envidia del resto de las potencias europeas. Forsa, instituto alemán de encuestas, asegura que el 81% de los alemanes se sienten felices o contentos con su propia situación financiera; al preguntarles por el país, la cifra cayó diez puntos. Según observa Emily Schultheis, periodista de la 'BBC', "hay una percepción de que Alemania está al borde de mayores problemas financieros y sociales". En otras palabras, "muchos jóvenes alemanes pueden sentir que están en una buena posición ahora, pero temen que más adelante no sea así".

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