una nueva moda

Los 'cannatletas': mejor un porro que los anabolizantes para ir al gimnasio

El consumo de marihuana se pone de moda en los centros deportivos de Estados Unidos y sus partidarios consideran que tiene muchos beneficios a la hora de hacer ejercicio

Foto: Escena en la que Schwzenegger se fuma un porro.
Escena en la que Schwzenegger se fuma un porro.

La rutina es la siguiente: salir de trabajar, ir al gimnasio, hacer ejercicio durante una hora y después fumarse un porro. Aunque también, dicen, se puede invertir el orden de todas esas cosas. Así, la primera impresión es que hay dos actividades que entran en contradicción: deporte y drogas. Pero cada vez más jóvenes incorporan ambas cosas a su día a día y lo justifican. Las redes, de hecho, están llenas de artículos sobre los beneficios y perjuicios de la marihuana a la hora de ejercer el culto al cuerpo. Y lo cierto es que no se ponen muy de acuerdo sobre sus beneficios o su ausencia de ellos. Pero incluso un gimnasio en San Francisco se ha convertido en el primer centro deportivo y cannábico a un tiempo.

El establecimiento se llama Power Plant Fitness y abrió sus puertas a finales de 2017. Allí, los clientes consultan con sus entrenadores personales la mejor manera de incorporar la marihuana a sus ejercicios. “No es un lugar para drogarse, nos tomamos las cosas en serio”, comentó en la presentación del negocio uno de sus dueños, Jim McAlpine. “Cuando se usa correctamente, la marihuana te ayuda a hacer mejor la experiencia del deporte que amas”, afirmó este individuo, que también advirtió de que esta combinación “no es adecuada para todo el mundo”.

Ya se habla de los 'cannathletes', que son aquellos que usan la droga porque establecen algún tipo de relación beneficiosa para su entrenamiento


Un entrenador español acostumbrado a tener clientes que usan pastillas de distintas índoles para optimizar su ejercicio, arquea las cejas cuando se le cuestiona por la pertinencia de fumar porros en el gimnasio: “No tiene nada que ver una cosa con la otra, la verdad es que no lo había oído jamás”. En general, las dudas al respecto que surgen en España es de fumadores habituales que se preguntan hasta qué punto les perjudica esde hábito. El debate sobre sus beneficios no es, precisamente, masivo por el momento.

Sin embargo, en Estados Unidos parece que hay una cierta moda que relaciona ambas cosas, entre otras cosas por la legalización en varios estados de su uso. En Massachussets, según recoge el diario ‘The Boston Globe’ ya se habla de los 'cannathletes', que son aquellos que usan la droga porque establecen algún tipo de relación beneficiosa para su entrenamiento. “Es un asunto extraño, pero claramente está creciendo y va siendo cada vez más habitual”, concede a este diario Peter Grinspoon, un doctor del Massachussets General Hospital. “La realidad de que hay bastante gente que dice que le ayuda a hacer deporte no se puede ignorar”.

Menos reflejos

Algunos de los debates al respecto coinciden en que el uso de estas drogas puede tener un valor instrumental a la hora de recuperarse del esfuerzo y de conciliar con más facilidad el sueño. Sobre sus otras ventajas, nadie parece apostar claramente por ellas. Algún artículo aparecido en revistas médicas más bien desglosa los perjuicios y es muy escético con sus supuestos beneficios.

De hecho, algunos estudios relacionan el consumo del principio activo del cánnabis, el THC, con una disminución en los reflejos y en los tiempos de reacción, lo que a priori no parece muy positivo para hacer ejercicios que exijan cierta coordinación o para manejar aparatos cuya falta de control pueda ser peligrosa.

Para el creador del primer gimnasio cannábico, a diferencia de otros estimulantes, solo la marihuana “te da una dimensión psicológica"

En casi todos los foros en los que se discute sobre la idoneidad de fumar porros y hacer deporte se ilustra la conjunción de ambas cosas con un fotograma de un documental de 1977 ‘Pumping Iron’ en el que se puede ver al culturista, actor y político Arnold Schwarzenegger recostado en un sofá, con la mirada perdida en el techo y un cigarrillo de marihuana en la mano. Así que el debate no es tan nuevo.

McAlpine, el propietario del gimnasio que a la vez es club de fumadores, prefiere definirlo como “un movimiento social”. El hombre asegura que cuando ve en instagram historias de gente convencida de los beneficios de mezclar ambas cosas, “muchos se definen como atletas del cánnabis”. En su opinión y la de otros entusiastas, a diferencia de otros estimulantes, solo la marihuana “te da una dimensión psicológica”.

En España, por el momento, sigue siendo mucho más frecuente ver fumadores a las puertas de los salones de juego o de los bares que de los gimnasios.

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