Trabajo: Quién y cuándo perderá su trabajo en España, según un informe de PwC
LAS TRES OLAS DEL PARO QUE VIENEN

Quién y cuándo perderá su trabajo en España, según un informe de PwC

Una interesante investigación realizada por la consultora desmiente algunos mitos, como que serán los peor preparados los que se verán afectados antes por la automatización

Foto: Un 42% de los puestos relacionados con la construcción estarán en peligro. (Reuters)
Un 42% de los puestos relacionados con la construcción estarán en peligro. (Reuters)

La automatización es una de las grandes amenazas que en teoría se ciernen sobre la mayoría de trabajadores del mundo, que cada vez más se dan cuenta de que no afectará tan solo a los empleos no cualificados ni manuales. Sin embargo, solemos entenderlo como un proceso unidireccional que afectará primero a los empleados peor preparados. Nada más lejos de la realidad, como recuerda un nuevo informe realizado por el equipo económico de PriceWaterhouseCoopers llamado apropiadamente 'Will Robots Really Steal Our Jobs?'. Este desvela que cada oleada de cambio se llevará a distintas clases de trabajadores por delante, lo cual provocará que quien salga bien parado en un primer momento tendrá dificultades más tarde.

Es lo que ocurre, por ejemplo, dependiendo del sexo del trabajador. Recientes informes del Foro Económico Mundial señalaban que las mujeres iban a sufrir mucho más las consecuencias de la robotización, en parte porque los empleos de la conocida como economía rosa —enfermera, secretaria o trabajadora doméstica— verían descender su demanda. El informe matiza dicha conclusión y recuerda que esto será así hasta el final de los años veinte… pero que cambiará a partir de 2030, con la llegada de una nueva oleada de automatización que afectará más a los hombres.

Los efectos negativos se dejarán notar un poco más en España que en el resto de países, especialmente en lo relacionado con construcción y servicios

Como recuerda el responsable de economía de PwC, John Hawksworth: “No creemos que la automatización conduzca al desempleo masivo hasta los años treinta, al menos en mayor grado de lo que ha ocurrido durante las últimas décadas”. Según los cálculos de la compañía, la robótica impulsará el producto interior bruto global en 15 billones para el año 2030. La investigación se ha centrado en las habilidades que utilizan 200.000 trabajadores distintos repartidos en 29 países diferentes, entre los que también se encuentra España, donde los efectos negativos se dejarán notar especialmente en el sector servicios y la construcción. Entre todos ellos, nuestro país se sitúa en la posición número 10, por debajo de Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, República Checa, Italia, EEUU, Francia, Alemania y Austria.

Las tres oleadas del apocalipsis

El informe divide los cambios de tendencia en tres diferentes olas, que afectarán a distintos perfiles laborales. La primera será menos dañina de lo que se piensa, con una pérdida del 2%de empleos entre los hombres y un 4% entre las mujeres. Es lo que denominan la 'ola de los algoritmos', que se centrará ante todo en los trabajos de ordenador automatizables y de análisis de datos. De ahí que, como asegura el informe, será en los trabajos informáticos y relacionados con el sector financiero donde más se noten las consecuencias de aquí a 2020. También comunicación, información y servicios técnicos.

Foto: PwC.
Foto: PwC.

A medida que pasen los años, las consecuencias de la automatización serán más notables. La segunda ola es la del 'aumento' ('augmentation'), es decir, todo aquello que prolonga o sustituye las actividades que solía realizar el ser humano, como la conducción de vehículos o el transporte de mercancías en almacenes. Además, en esta época se automatizarán “tareas repetitivas como rellenar formularios, comunicar e intercambiar información” y explotará a finales de los años veinte. Esta segunda ola será mucho más letal y seguirá afectando más a las mujeres que a los hombres, con un 23% de puestos perdidos entre ellas y un 16% entre hombres.

Al contrario de lo que se suele pensar, estas primeras oleadas harán más daño a las personas con mayor cualificación. La primera oleada acabará con un 6% de universitarios y de trabajadores con formación media, y un 1% de baja formación, mientras que la segunda hará lo propio con un 10% de universitarios y un 19% de personas sin formación… Pero afectará sobre todo a aquellos que se encuentren en medio. Es una ola que llegará a casi todos los sectores, pero que afectará especialmente a hostelería, ventas, comercio y educación. Se seguirán agravando los problemas de los sectores financiero y de seguros, a medida que se reduzca el número de lenguajes de programación utilizados.

La automatización 'clásica' de la manufactura y el trabajo físico no llegará hasta, al menos, dentro de unos 15 años


La más devastadora será la tercera ola, la de la 'autonomía' de la inteligencia artificial, en la que hasta un 30% de empleos podrán ser potencialmente automatizados. Es aquí donde los hombres (con un 34%) lo pasarán peor que las mujeres (26%). Esto se debe, según el informe, a la naturaleza de los trabajos que pueden desaparecer en esta etapa, centrados en la labor física. En ella, la inteligencia artificial ya analizará datos de distintas fuentes, tomará decisiones por sí misma y actuará sin que un humano se lo ordene. Es decir, la automatización 'clásica' en la que solemos pensar no llegará hasta, al menos, unos 15 años.

Foto: PwC.
Foto: PwC.

Impactará, como cabe esperar, en transportes, manufacturas y, de nuevo, el comercio. En esta ocasión, serán los trabajadores de menor cualificación los que más posibilidades tendrán de perder su puesto. El informe, no obstante, también se fija en los sectores que saldrán ganando; por lo general, con empleos muy exigentes pero muy bien pagados. Se trata de sectores relacionados con la salud y la educación, que serán más demandados a medida que la población envejece. “Aunque pueden ser ofrecidos digitalmente, probablemente aún habrá una gran demanda de profesores, 'coaches' y mentores”, recuerda el informe. También empleos como limpiador, asistente personal u otros servicios personalizados, que surgirán a medida que los sueldos medios aumenten.

¿Qué pasa en España?

Los datos desglosados también describen una hipotética situación futura de España, donde, como en la media del resto de economías analizadas, un 3% de los trabajadores puede perder su empleo durante la ola de los algoritmos. Nuestro país lo pasará un poco peor durante la ola del aumento (un 21% frente al 19% de media del resto), quizá porque nuestra economía se apoya en un alto grado en el sector servicios, como hostelería o turismo. También sufriremos un poco más cuando llegue la ola de la autonomía, con un 34% frente al 30% de media. Esto probablemente se deba a la automatización en el sector de la construcción, con un 42% de puestos en peligro, uno de los porcentajes más altos.

Los trabajadores que más sufrirán los cambios a la larga serán los que carecen de formación (44%)

Demográficamente, España tiene sus particularidades, aunque en la mayoría de indicadores se encuentra en la media de los países analizados. El informe desvela que, en total, los hombres se verán más afectados (39%) que las mujeres (28%) cuando llegue la automatización. No obstante, el nuestro es uno de los países en los que estos efectos se notarán de forma casi proporcional entre todos los grupos de edad. Como suele ser habitual, los trabajadores que más sufrirán los cambios a la larga serán los que tienen menos formación (44%), seguidos por los de formación media (39%) y los que disfrutan de estudios superiores (14%).

Los sectores en que más se notará la automatización en España serán la manufactura (45%) y la construcción (42%). Después se encuentran el comercio y la venta al por mayor (35%). En último lugar, salud y trabajo social (26%) y educación (8%), una cifra muy por debajo del resto de países.

Las tres soluciones que propone el informe para minorar estos daños son las tradicionales. En primer lugar, reforzar la educación y la formación para que los trabajadores adquieran las habilidades que necesitarán (una vez más, centrándose en las asignaturas STEM); fomentar la creación de trabajo a través de una mayor inversión pública, y, en último lugar, mejorar las redes de seguridad y bienestar para que aquellos más perjudicados por estos cambios tecnológicos no se queden detrás. ¿De qué manera? A través de la renta básica universal, sugieren, esa “vieja idea que ha ganado adeptos en Silicon Valley y otros lugares”.

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