unas elecciones (otra vez) muy polémicas

Formación, arbitrajes, influencia... Por qué todos quieren ser decanos del ICAM

Fuera de los circuitos jurídicos cuesta comprender el ruido que generan las elecciones a un colegio profesional como el ICAM. Los cursos de formación y los arbitrajes, dos de los asuntos clave

Foto: Exterior del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).
Exterior del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).

El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) ha vuelto a ocupar todas las portadas esta semana, y no solo porque tenga un nuevo decano. La elección de José María Alonso como máximo representante de la abogacía madrileña quedó empañada el pasado miércoles después de que Sonia Gumpert, la decana saliente, denunciase que Alejandro Pintó, presidente del ISDE, la había agredido durante el recuento de votos.

Un presunto ataque que fue negado "tajantemente" por la institución educativa, que anunció que emprendería acciones legales contra Gumpert. Por su parte, la abogada también presentó una denuncia en la Policía Nacional la misma noche de las elecciones en la que solicitaba una orden de alejamiento, un asunto que ha sido despachado este mismo viernes tras ser convocadas las dos partes para la celebración de un juicio rápido.

Tras varias horas de declaración, el juez decidió imputar a Pintó, a su hijo y otras dos personas por presuntamente agredir y amenazar a Gumpert. Fuentes conocedoras de la situación señalan que se han abierto diligencias previas contra estos cuatro implicados y que han sido citados como imputados el próximo día 20 de diciembre por los presuntos delitos de atentado contra la autoridad, amenazas, lesiones e injurias.

Cabe señalar que durante la vista se han visionado unas imágenes en las que se ve una parte de los hechos denunciados, pero no el momento en el que Gumpert es presuntamente golpeada en el pómulo.

Esta denuncia ha sido la puntilla a una campaña electoral trufada de ataques, críticas y acusaciones: irregularidades en el voto por correo, uso de perfiles falsos en Twitter, fuentes de financiación opacas, uso irregular del censo... Cuestiones que, por otra parte, han quedado archivadas por la Junta Electoral al no poder ser demostradas.

La explicación a esta sucesión de acontecimientos bastante rocambolescos "es el dinero"

El ruido durante la campaña ha sido tal que los programas electorales han quedado en un segundo plano y muchas voces en el sector legal se preguntan con insistencia el porqué de estas situaciones. "¿Qué tiene el ICAM para que se haga esto?", se preguntaba hace unas semanas el socio director de un conocido despacho de la capital.

Al final, la explicación última a esta sucesión de acontecimientos bastante rocambolescos "es el dinero". Quien sostiene esa afirmación tan categórica es uno de los abogados próximos a Gumpert e Íscar, el candidato continuista, y buen conocedor de los entresijos del colegio profesional. "El tema son los cursos de formación, que pueden suponer hasta dos millones de euros", desliza este letrado que desvela que los desencuentros de Gumpert con Pintó provienen de que la primera nunca cumplió el compromiso de cederle los citados cursos.

Del mismo modo, la sintonía de ISDE con el nuevo decano y la presunta "financiación de su campaña", vendría dada por el mismo motivo: "La promesa de que le va a dar los cursos de formación". Estas afirmaciones, manifestadas en público durante la campaña por el candidato Nicolás González-Cuéllar, han sido negadas de forma reiterada por el ISDE: "No hemos financiado a Alonso".

El abogado Nicolás González-Cuéllar. (Cedida)
El abogado Nicolás González-Cuéllar. (Cedida)


El segundo punto relevante a la hora de entender las tensiones es también económico. "Quieren desligar el arbitraje del colegio y eso es muy jugoso económicamente para los despachos que se beneficien", subraya el abogado. Unos argumentos que otro de los hombres que conoce el proceso a la perfección y desde dentro, pero que también prefiere mantenerse en el anonimato, corrobora: "Es evidente que eso tiene mucho que ver. Se apuesta mucho dinero cuando se apoya una candidatura y se espera que te den algo a cambio, no hace falta ser muy listo para deducirlo".

Pero no todos hacen esa lectura. Otra fuente muy próxima a los centros del poder de la abogacía considera que ese "rumor persistente" de la concesión de los cursos de formación "no es posible". Su argumentación es que sería tan "flagrante que creo que nadie se atrevería, igual que no lo hicieron hace cinco años". A lo largo de un año, el ICAM puede llegar a organizar más de 600 cursos de este tipo.

Sobre los arbitrajes, en efecto, recuerda algunas polémicas pasadas, pero cree que no es un asunto que vaya a afectar al nuevo decano. Para este letrado, "las fricciones comenzaron hace unos 10 años". Desde entonces y de manera paulatina, en su opinión, ha habido "un creciente desprestigio de la institución al que han contribuido los desencuentros tan grandes que ha habido entre facciones".

Un punto de vista con el que coincide otra gran conocedora de las intimidades del ICAM. "José María Alonso no tiene nada que ver con Pintó. Él se ha pagado su campaña y para él es un broche de oro a una carrera en la que ha sido todo en la abogacía", dice esta veterana, que también señala a "un malentendido entre el ISDE y Sonia Gumpert la animadversión tan grande que se tienen entre ellos".

El malentendido habría consistido en que después de que Pintó financiase la campaña de Gumpert sobreentendió que se le adjudicarían los cursos, cosa que no sucedió. "Sonia no había pactado con ellos antes de las elecciones", explica esta fuente, que augura que Pintó ahora "tampoco se va a comer una rosca".

Pero no todo son visiones pesimistas. Aún quedan letrados que defienden una postura mucho más romántica sobre el ICAM

En suma, un cruce constante de acusaciones que al final han terminado convirtiéndose en un brindis al sol. Todas las denuncias contra Gumpert y su equipo, tanto desde el día de las elecciones como durante su gestión, han sido archivadas una detrás de otra por los tribunales.

Pero no todo son visiones pesimistas. Aún quedan letrados que defienden una postura mucho más romántica sobre el ICAM. "Hay gente que sí se presenta con ganas de hacer cosas, no todo es el dinero o la influencia", señalan. Sea como fuere, lo cierto es que las últimas elecciones le han valido al ICAM para ganarse —mal que le pese— el sobrenombre de 'la casa de los líos'.

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