condiciones privilegiadas

El lado oscuro de la educación danesa, una de las mejores de Europa

Las subvenciones son motivo de gran controversia en el país. El gobierno está decidido a acabar con la tendencia de los alumnos que alargan sus carreras hasta pasados los 30

Foto: Al proyecto educativo danés no le faltan opositores. (iStock)
Al proyecto educativo danés no le faltan opositores. (iStock)

En Dinamarca estudiar es un trabajo. El modelo danés no solo permite ir a la universidad sin gastar un euro del bolsillo, sino que el Estado da un considerable sostén económico al alumno: de 400 a 800 euros al mes, según las necesidades. Las becas otorgan una enorme libertad, lejos del coste, la presión y la deuda universitaria de sociedades como la estadounidense, y en menor medida, la española. Sea como fuere, desde fuera suele verse como una utopía académica envidiable.

Sin embargo, al proyecto no le faltan opositores y las subvenciones son motivo de gran controversia política en el país. Obviamente, todo esto es posible gracias a una de las tasas impositivas más altas del mundo. Digamos que sigue la lógica de que lo que te presta el Estado lo pagarás más tarde a través de tus impuestos. Además, una parte significativa de los daneses, en especial los ciudadanos que ya forman parte de la población activa, critican que esta libertad adicional elimina de raíz la urgencia de los jóvenes por convertirse en adultos, lo que da lugar al fenómeno de los estudiantes eternos.

A diferencia de otros subsidios, este no requiere que escojan una carrera determinada ni que sean excelentes. El sistema danés incluso permite que un estudiante abandone su carrera y no por eso quedará endeudado con el Estado. Aun así, cada vez es más evidente que algo huele a podrido en las universidades danesas. Tanto es así que hasta han introducido una palabra en el vocabulario habitual para nombrar a la tendencia de los alumnos que alargan sus carreras: 'evighedsstuderende'.

Dinamarca otorgó más poder a las universidades para que metiesen prisa a los alumnos. Si no lo hacen, se arriesgan a perder la financiación

El 90% de los estudiantes termina la dupla grado y máster, y lo hacen en una media de seis años. Por su parte, el gobierno quiere rebajarla a cinco y asegura que muchos siguen beneficiándose de las becas durante el 'fjumrear' o año sabático, en el se toman un descanso cogiendo menos asignaturas de lo normal. “El país no puede permitirse esto por más tiempo”, resume Soren Nedergaard, del Ministerio de Educación Superior y Ciencia, a 'The Atlantic', quien asegura que era o recortar las ayudas o reducir el tiempo de estudio. Se decantaron por el segundo objetivo.

Cafetería en la zona de la Universidad de Copenhague en la capital danesa. (Reuters)
Cafetería en la zona de la Universidad de Copenhague en la capital danesa. (Reuters)

“El problema se ha agrandado a lo largo de los años. En el momento en el que se decidió la reforma los jóvenes estaban estudiando un año y medio más de lo que debían”, asegura Nedergaard, cuyo gobierno se ha comprometido a endurecer las condiciones para percibir el subsidio. Cuando habla de reformas se refiere a las propuestas en 2015 con las que el Estado ha otorgado más poder a las universidades con el fin de que “metan prisa” a los alumnos. Si no lo hacen, se arriesgan a perder la financiación pública.

En los últimos años se ha popularizado el uso de la palabra 'evighedsstuderende', que hace referencia a los estudiantes que alargan su etapa universitaria

Al parecer, las medidas no solo responden al ahorro de dinero a corto plazo. Lauritz Holm-Nielsen, exdirector de la Universidad de Aarhus, la más grande del país, asegura que “visto desde el punto de vista de la sociedad, si los graduados ingresan en el mercado laboral antes, contribuirán a la economía durante más tiempo”. Sea cual sea la razón principal, estos cambios en el modelo educativo se han encontrado con mucho rechazo por parte de la comunidad estudiantil. Sin embargo, las protestas en la calle no parecen haber tenido el efecto deseado. Aunque sigue siendo uno de los principales problemas educativos y económicos que el gobierno asegura que tiene que hacer frente, la tendencia es (tímidamente) decreciente. Cada vez hay menos estudiantes de más de 30 alargando sus años de universidad.

Daniel Borup Jakobsen, un graduado de 24 años, lo confirma en 'Business Insider'. En cualquier caso, el joven rechaza la idea de que la matrícula gratuita cree ese efecto secundario y asegura que es algo por lo que merece la pena luchar: “La motivación para tener éxito en los estudios no está de ninguna manera vinculada con el hecho de pagar o no pagar”. Sin embargo, este debate, que en Dinamarca se considera una crisis educativa, en España, donde el precio ha aumentado hasta los 1.100 euros al año de media (según datos de Eurydice), adquiere otro matiz. Los estudiantes españoles se pasan nueve años de media en la universidad. Entran a los 18 y salen con 27 con un título de grado bajo el brazo. Y uno de cada cinco termina la carrera con 31 años, según un informe de la OCDE que utiliza cifras de 2012. Las comparaciones, al parecer, son odiosas.

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