JUNTOS HASTA LA MUERTE, MENOS UN RATO

La fórmula para salvar tu relación: tomarte un año sabático en el matrimonio

Desde hace unos años se habla mucho de darse un tiempo de descanso (alrededor de un año) para volver a retomar la relación con más ganas. ¿Funciona, y en qué condiciones?

Foto: A veces es mejor mirar hacia otro lado y darse un tiempo. (iStock)
A veces es mejor mirar hacia otro lado y darse un tiempo. (iStock)

Es posible que el nombre de Marian Keyes les suene de libros como la recopilación de artículos 'Mi vida: instrucciones de uso', 'Mi karma y yo', 'Por los pelos' o 'La estrella más brillante'. La irlandesa ha sido durante las dos últimas décadas una de las principales exponentes del subgénero conocido como 'chick lit', esa nueva declinación de la novela romántica mezclada con un barniz de feminismo de segunda ola. Como 'El diario de Bridget Jones' de Helen Fielding, vaya. Como tal, y a partir de su experiencia como columnista, la autora ha recogido algunas de las preocupaciones de su época desde una perspectiva contemporánea.

Su nuevo trabajo, 'The Break', analiza una de las modas que han estado en boca de los expertos en la terapia de pareja más vanguardista durante los últimos años: los descansos en el matrimonio, por lo general, de un año de duración. En su nueva novela, Keyes cuenta la historia de Amy y su marido Hugh, que la ama, pero considera que necesita pasar seis meses lejos (muy lejos; el sureste de Asia) para descubrirse a sí mismo e identificar cuáles son los problemas de su relación. La pregunta es obvia. ¿Volverá alguna vez Hugh o, por el contrario, se descubrirá a sí mismo… con otra mujer más joven, más atractiva o más rica?

Es preferible a la tradicional crisis de mediana edad y sus infidelidades ocultas, ya que se trata de “un engaño permitido”


La propia autora ha vivido algo similar, eso sí, cuando ya estaba terminando de escribir su libro. Fue entonces cuando su marido, con el que lleva casada 21 años, le dijo que quería irse de viaje a Kenia durante unas semanas. Las alarmas saltaron, ya que justo estaba ultimando su libro sobre un hombre que pide una excedencia para hacer “todo lo que no puede hacer por estar casado”. El final fue feliz, pero la autora reconoce que en todo este tipo que ha pasado casada ha aprendido unas cuantas cosas sobre las relaciones de pareja, y que hacen que quizá una pausa no sea una mala idea.

“Hace unos años, leí que había surgido una nueva versión de la crisis de mediana edad como resultado de un aumento en la esperanza de vida”, ha escrito en 'The Australian'. “Esas personas quieren a sus parejas y desean seguir a su lado. Pero si tienen unos 45 años, y les queda otro medio siglo por delante, puede que empiecen a querer un 'descanso'”. No se trata de un divorcio, recuerda, sino un período de sus vidas en el que vuelven a estar solteras. A veces, puede implicar tener relaciones con otras personas, pero no es necesario. Lo que Keyes tiene claro es que es preferible a la tradicional crisis de mediana edad y sus infidelidades ocultas, ya que se trata de “un engaño permitido”.

Una ruta alternativa

Esta excedencia matrimonial se puso de moda hace un puñado de años, con casos como el Mink Elliott, que explicó en los tabloides británicos su particular experiencia. Ella misma contaba que “el día que mi marido dijo que me dejaba, fue el peor de mi vida, pero también en el que se salvó mi matrimonio”. Explicaron a sus hijos que papá iba a vivir en otra casa, y durante los siguientes meses, la mujer redescubrió a sus viejos amigos, renovó su armario (y su apariencia exterior) y, en resumidas cuentas, recuperó su independencia.

La actriz Emma Thompson reconocía que un descanso en el matrimonio puede ser útil, siempre y cuando no haya otras relaciones de por medio

Cuando se reencontró con Jon, su esposo, era como si hubiese empezado una nueva relación con el amor de su vida. Un año después, este le confesó que la había echado de menos y que quería volver a estar con ella. Algo un tanto diferente le ocurrió a Robin Rinaldi, la periodista de 44 años autora de 'The Wild Oats Project'. En su caso fijó una serie de reglas –no tener ninguna relación seria, practicar sexo de manera segura y no acostarse con amigos mutuos–, que pronto se saltaron a la torera. En su caso, aprendió, al igual que Elliott, lo importante que resulta la independencia personal. Sin embargo, la historia no tuvo final “feliz”: terminó divorciándose de su marido.

¿O quizá sí lo tuvo? Como recuerdan la mayor parte de parejas que se han dado este tiempo, la separación tiene como objetivo no tanto reencontrarse al cabo de un año sino, en caso de que eso ocurra, que sea algo consciente y deseado. La escritora manifestaba que había creado “una crisis en el matrimonio, que creo que es para lo que sirve la infidelidad a mitad de tu vida, para llevar las cosas a un límite en el que no te quede más remedio que hacerlas frente”. Se trata, por lo tanto, de una cuestión de doble o nada que permite averiguar si de verdad necesitamos pasar otras tantas décadas con la persona a la que hemos dado el “sí, quiero”.

La escritora Marian Keyes.
La escritora Marian Keyes.

Una de las defensoras de esta estrategia de autoterapia es la actriz Emma Thompson, que consideraba que una “pausa beneficiosa” para ambos podía ser la receta para una unión larga y feliz… aunque ella no lo hubiese intentado, ni piense hacerlo en su relación con Greg Wise. “Necesitas descansar una temporada, aunque no necesariamente con otras personas”, explicaba. “Eso haría las cosas muy difíciles: todo eso del amor libre se ha probado una y otra vez y hace que las relaciones sean muy difíciles. Pero estoy segura de que un año sabático podría funcionar si se hiciese correctamente”.

Una cuestión de expectativas

Keyes recuerda que su perspectiva respecto al amor ha cambiado sensiblemente desde que era joven, tras dos décadas de matrimonio, lo que le ha llevado a aceptar de mejor grado esta clase de permisos. “Mi 'yo' joven estaría decepcionado por mi actual pragmatismo”, explica. A los 20 años, buscaba un hombre que la llenase por completo, algo que obtuvo tras cumplir los 30. Como toda vida en pareja, ha tenido sus altibajos, pero aprender a llevarlos es parte del día a día. “No lo sabía por aquel entonces, pero la absoluta intolerancia de mi juventud no tiene sentido”, desvela. “Los marcos rígidos para los relaciones no funcionan porque la vida tiene matices”. Y, en algunos casos, estos pueden exigir instrumentos de reconciliación que no hace mucho tiempo habrían sido impensables.

Si tienes hijos, es muy probable que estos no entiendan bien la decisión que sus padres acaban de tomar


Algunos profesionales se han preguntado acerca de la utilidad de estas pausas. La psicóloga neoyorquina Kristin Davin recuerda que puede ser útil en algunos casos y siempre que se haga bien: es importante fijar algunas reglas que ambos contemplen y darse cuenta de que, en principio, puede ser una apuesta arriesgada ya que puede preciptar la separación. A veces, recuerda, no es más que una forma de posponer lo inevitable. Además, hay que fijar una fecha límite en la que se retome la relación y se discutan de nuevo los términos de la misma; no hay que hablar de ello mientras nos encontramos en plena pausa.

La periodista Melissa Chapman sintetiza algunos pros y algunas contras de estos “matrimonios sabáticos”. Entre los primeros se encuentran que proporcionan la oportunidad de clarificar quién eres, qué quieres y si de verdad lo obtienes en tu matrimonio; que te da la posibilidad de descubrir tus propios errores en la relación; o que alivia el estrés que esta puede estar generando. Entre las contras se encuentran que, si la relación no está lo suficientemente bien asentada, puede generar confusión innecesaria; que permite que se desarrollen el resentimiento o la desconfianza; o que, si tienes hijos, es muy probable que estos no entiendan bien la decisión que sus padres acaban de tomar.

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