¿es tu caso?

Por qué se hace menos el amor que antes

Si ha llegado el momento en el que prefieres salir de copas, ver una serie o mirar el móvil antes que practicar sexo con tu pareja, tienes un problema. Te contamos por qué

Foto: El sexo es salud. (iStock)
El sexo es salud. (iStock)

El acto sexual libera en nuestro cuerpo una cascada de hormonas que nos provocan placer, felicidad y apego, pero también interactúan con diversas funciones corporales. Multitud de estudios científicos han mostrado las bondades para nuestra salud de hacer el amor, una actividad que nos protege de patologías tan dispares como las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis o la demencia.

Además, una investigación elaborada en la Universidad de Princeton y publicada en la revista 'PLOS ONE' mostró que el sexo estimula el crecimiento de neuronas en el hipocampo, la parte del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje, es un analgésico natural, aleja la depresión y el estrés y nos hace felices, entre otros muchos beneficios. Entonces, ¿por qué cada vez lo practicamos menos cuando parece que estamos en una época en la que es más fácil conseguirlo que nunca? Internet, numerosas 'apps' de citas que aparecen cada día y permiten a la gente programar sus encuentros con solo un click en sus teléfonos... un abanico de grandes posibilidades.

También están las parejas comprometidas que tienen la "seguridad" de tener sexo cada noche, una supuesta ventaja de los noviazgos o matrimonios y que a pesar de de esa facilidad de accesibilidad, ¿por qué lo hacemos menos en comparación con hace 20 años?

Un estudio estadounidense publicado en marzo en la revista 'Archives of Sexual Behavior' descubrió que los adultos americanos tienen menos sexo que hace dos décadas. El análisis de los datos va de 1989 a 2014 y también mostró que la frecuencia de las relaciones sexuales entre las personas casadas ha experimentando una drástica disminución en comparación con los solteros o las parejas no casadas. La investigación demuestra una caída generalizada en las actividades sexuales a través de la raza, género, región, estado laboral y nivel de educación.

Los datos, obtenidos de la encuesta general nacional, demuestran como el promedio de relaciones en los adultos es nueve veces menos al año que a principios de 2010 en comparación con los que se hicieron a finales de 1990. El estudio sugiere que este descenso no está relacionado con las horas de trabajo prolongadas o el aumento del uso de la pornografía.

Muchas parejas admiten que prefieren desconectar con el móvil a tener sexo, ya que ahorran energía rápidamente

"Muchos padres sienten que ya han hecho unas 50 cosas que no querían hacer ese día, como madrugar, lidiar con los berrinches de los niños... por lo que añadir sexo al menú, a veces es demasiado", comenta la psicóloga Samantha Lutz a la CNN. "Así que nos dirigimos a cosas como Netflix para relajarnos, lo que conduce a una gratificación inmediata con cero energía gastada", añade.

Amanda Pasciucco, terapeuta licenciada en familia y matrimonio comentó que "otra razón podría ser que los padres estaban involucrados con sus hijos y sus actividades diarias más que antes, lo que llevó a menos tiempo para ellos. "Los padres están constantemente llevando a sus hijos a la escuela y actividades extraescolares", comenta.

¿Eres un padre sobreprotector? (iStock)
¿Eres un padre sobreprotector? (iStock)

Padres helicóptero

Eric Marlowe Garrison, sexólogo certificado, está de acuerdo con la opinión de Pasciucco: "Estamos viendo más "padres helicóptero", los cuales quieren monitorizar en todo momento a sus hijos en todos los aspectos posibles incluyendo el tiempo de juego y el trabajo escolar y así contrarrestan el miedo a fracasar o dañarlos en algún momento. El término fue acuñado en 1990 por los investigadores de desarrollo infantil Foster Cline y Jim Fay.

El término es muy popular en EEUU, donde uno de cada 10 estudiantes tiene este tipo de padres, y desde hace unos años comienza a escucharse también en España. El fenómeno se está expandiendo debido a la inseguridad que ha instalado la crisis en las familias tras una década de crecimiento económico por la llegada de un mundo indefinido cuyas reglas nadie termina de entender.

El estudio sugiere que este descenso no está relacionado con las horas de trabajo prolongadas o el aumento del uso de la pornografía

Según un estudio publicado recientemente en el National Bureau of Economic Research por los economistas Fabrizio Zilibotti y Matthias Doepke, la desigualdad y la crisis económica cambian los métodos educativos y hacen a los padres menos permisivos y más controladores. Los padres helicóptero son los que tienden a sobrevolar por la vida de sus hijos, advirtiéndoles de los posibles peligros, evitando que cometan ciertos errores, subsanando sus meteduras pata y hasta boicoteando su capacidad de elección en cuanto a amistades o parejas cuando son adolescentes y así terminar reemplazando el tiempo personal con el tiempo de crianza.

El estudio también sugirió que otros posibles factores para esta disminución de la actividad sexual como que los niveles de felicidad han bajado en las personas de unos 30 años o más, la mayor incidencia a la depresión o el uso de antidepresivos. "¿Son menos felices y por eso tienen menos sexo o tienen menos y por eso no son tan felices? Seguro será uno de los dos", asegura Jean M. Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego.

Tecnología

"Sabemos que la frecuencia sexual está vinculada a la satisfacción conyugal, por lo que en general, si hay personas que tienen sexo, podría haber más personas menos felices y satisfechas con esas relaciones, comenta Twenge al 'Washington Post'. Otros terapeutas afirman que la tecnología podría actuar como una barrera entre las parejas casadas o comprometidas cuando se trata de tener sexo. "Ya sea en la cena o sacando al perro, cada vez veo a más parejas mirando sus respectivos teléfonos mientras están juntos", comenta Marty Klein, terapeuta sexual a la CNN.

La era Tinder. (iStock)
La era Tinder. (iStock)

"La poca conversación y atención mutua no puede ser buena, ya que baja las ganas de tener preliminares, un concepto que tantas parejas necesitan para mantener relaciones sexuales", dice Klein. Además, Debroah Fox, otra psicoterapeuta añade que "muchas parejas se encuentran en la cama mirando sus móviles y admiten que no están haciendo nada importante, solo que se dejan llevar por hábitos que les hacen desconectar más rápido y sin esfuerzo. Estas parejas han permitido estar a la deriva y que les parezca más emocionante ver una serie o un vídeo en Youtube".

Sin embargo, podría no ser el caso de los adultos solteros. Según Pasciucco, los 'millenials' solteros pueden convertirse en víctimas de la tecnología de las 'apps' de citas y esto podría reducir el impulso o la probabilidad de tener relaciones sexuales. "En la era de Tinder, la gente está teniendo más cibersexo, sexting y envío de fotos desenfrenado a personas que no conocen y que no tienen intención de quedar con ellas", asegura Pasciucco.

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