PREGUNTAS A HACERNOS

Las señales que predicen el futuro de una relación

John Gottman investigó cuáles eran aquellos aspectos que mejor anticipaban cómo iba a ser un noviazgo. Logró un gran éxito al elaborar un instrumento que acertaba en el 90% de casos

Foto: Algo no marcha. (iStock)
Algo no marcha. (iStock)

Resulta muy fácil, en los comienzos de una relación, que la ilusión desbordante nos empuje a perder de vista elementos esenciales sobre el carácter de la persona que elegimos para compartir nuestra vida. Las mujeres, sobre todo, solemos manejar los principios peor que los hombres. Nos ilusionamos en exceso a las primeras de cambio y nos entregarnos plenamente desde un principio sin saber realmente si lo que tenemos delante es un príncipe o un sapo. El reto consistirá, más bien, en ir poco a poco guiándonos por la brújula sabia de nuestro bienestar emocional interior.

El romance y la pasión son estupendos, pero no son mágicos y pueden enmascarar elementos cruciales sobre la personalidad del otro que deberás tener en cuenta. Por ello, aconsejamos que intentes posicionarte frente al otro como un desconocido del que no sabes nada en lugar de suponerlo todo.

Un psicólogo estadounidense llamado John Gottman se afanó en investigar cuáles eran aquellos aspectos cruciales que mejor predicen el futuro de una relación de pareja. Logró un éxito descomunal al elaborar un codiciado instrumento que podía predecir el futuro de una pareja y acertar en un 90% de los casos.

Las sabias preguntas que debes responder ante ti mismo/a para asentar las bases de una relación más a largo plazo, son las siguientes: ¿se te trata con amor, afecto y respeto? ¿Sientes que hay un cuidado mutuo en términos de apoyo y afecto? ¿Te gusta realmente compartir tu tiempo con esa persona de forma que pareciera volar?

Que si dónde estás a cada momento, que si con quién hablas, que si ponte esto o lo otro, que si en qué te gastas el dinero, etc... ¿Te suena de algo?

Son cuestiones que se relacionan con la capacidad de dar, de estar interesado en el otro, de ser receptivo y tratar de averiguar lo profundo y fundamental de él o ella.

Al mismo tiempo, existe un reverso de la moneda: son las señales de alarma que tienes que observar para valorar si estás ante una relación sana o bien debes darle carpetazo sin conmiseración. Son los siguientes.

Si tu sentido de libertad se ve comprometido

“Que si dónde estás a cada momento, que si con quién hablas, que si ponte esto o lo otro, que si en qué te gastas el dinero, etc. “. ¿Te suena de algo?

Si estás con una persona que se empeña en controlarte, no hay duda de que no comprende que lo que hace viable una relación no es el control. Cuando tratas al otro como una posesión erosionas, sin darte cuenta, los cimientos saludables sobre los que se erige cualquier relación: el genuino reconocimiento de la individualidad del otro.

Hay límites que no deben sobrepasarse. (iStock)
Hay límites que no deben sobrepasarse. (iStock)

Las personas que controlan a sus parejas reflejan una enorme inseguridad interior, no logran entender bien las necesidades del otro y desconocen, por lo tanto, cómo gratificarlas. ¿Cómo pueden llegar a comprender las necesidades únicas y específicas de su pareja si las viven como si fueran una amenaza?

A estas personas les resulta muy difícil establecer una relación asentada en el reconocimiento de la libertad intrínseca del otro y gestionar las diferencias entre ellos de forma que sus decisiones se hallen alineadas.

Internamente son personas muy inseguras porque en su fuero interno anida el aterrorizante temor de que su pareja descubra, en el ejercicio intrínseco de su libertad, que no son suficientemente valiosos o que están mejor sin ellos y entonces, sobrevenga el temido abandono. Y, este dolor, les resulta demasiado insoportable porque tampoco confían mucho en que, si su relación ya no funciona, ellos puedan sobrevivir emocionalmente a la ruptura.

En una pareja deben existir al menos un 80% de intercambios positivos frente a un 20% de negativos

Sin embargo, una persona con una robusta confianza en sí misma, sí. La esperanza puede desfallecer, pero no morir. Les resulta más fácil entender y aceptar que si su pareja opta por otra persona es porque la relación actual no es lo que debiera ser. No quiero con esto decir que una ruptura no sea una realidad dura, triste, donde hay dolor y, ¡claro!, que puede que resulte difícil al principio de encajar. Pero siempre puedes despedirte agradeciendo lo vivido, lo compartido, y confiar en encontrar a otra persona que vaya más contigo y con quien seas mucho más feliz.

El fracaso de la comunicación

John Gottman concluyó, fruto de un largo y cuidadoso experimento llevado a cabo en la Universidad de Washington, que la comunicación es un elemento crucial en las relaciones. Lo demostró midiendo el porcentaje de intercambios positivos y negativos entre 100 parejas durante una conversación en la que estaban en desacuerdo. En las parejas que duraron a lo largo del tiempo, los comentarios positivos (que reflejan, por ejemplo, acuerdo, comprensión, perdón) eran muy superiores a los negativos (asociados a la hostilidad, la crítica o el desprecio), en concreto, con una frecuencia de 5 a 1 mientras que, las que abandonaron, la tasa era de 1 a 1.

Afirmó que en una pareja deben existir al menos un 80% de intercambios positivos frente al 20% y que éstos pueden permanecer sin resolver. Las diferencias que estén presentes al comienzo de una relación se mantendrán latentes durante todo el camino. Recuerda, es esencial no engañarse.

Si así es como mejor estás, tienes un problema. (iStock)
Si así es como mejor estás, tienes un problema. (iStock)

Si descubres que estás en una relación en la que el porcentaje escora hacia el polo negativo pregúntate si es la más saludable para ti. Puedes tratar de que las cosas funcionen durante un tiempo. Y, para ello Gottman sugiere que te centres en incrementar el 80% de interacciones positivas en lugar de tratar de modificar el 20% restante. Es más, te tocará asumir que pedir que el otro cambie no es el camino más sabio. De hecho, ni siquiera depende de ti.

Deseas ardientemente estar solo en casa

Otra señal de aviso acerca de que te encuentras ante una mala relación es cuando te descubres a ti mismo deseando muchas veces estar solo en casa. Si cuando estás con él o con ella la atmósfera se electrifica y resulta fácil discutir o bien te amarga el día levantarte y sentir su presencia a tu lado. Y, por último, si te descubres mucho más fuerte y feliz cuando estás solo/a.

Quizá ha llegado el momento de plantearse con coraje el final de la relación y optar por otra más saludable.

Eso sí, procura esta vez elegir a un auténtico “maestro de relaciones”, es decir, una persona que tenga el hábito mental de buscar cosas que apreciar, cosas por las que decir “GRACIAS”. Porque “bondad en la mirada y generosidad en el corazón”, ayudan a arraigar con fuerza al verdadero amor.

Raquel Tomé López es psicóloga y psicoterapeuta en el Centro Guía de Psicoterapia.

Alma, Corazón, Vida

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