LAS CONCLUSIONES DEL PSICÓLOGO JOHN GOTTMAN

4 claves para ser un buen marido, según el hombre que más ha estudiado a las parejas

Aunque la tasad de divorcios no deja de crecer, todos conocemos a parejas que han vivido juntas durante muchísimos años, han tenido hijos y siguen siendo felices. ¿Cómo lo han logrado?

Foto: '¿Una copita de vino, cariño?' (iStock)
'¿Una copita de vino, cariño?' (iStock)

Convivir en matrimonio no es tarea fácil. Según los datos del sexólogo Ty Tashiro, autor de The Science of Happily Ever After, a medida que van pasando los años, la satisfacción de los miembros de la pareja disminuye proporcionalmente, a razón de unos diez puntos (sobre cien) por año. Sabiendo esto, no es de extrañar que los datos de divorcios sean cada vez más elevados: la separación es sólo una consecuencia natural del matrimonio.

Ahora bien, todos conocemos a parejas que han vivido juntas durante muchísimos años, han tenido hijos y siguen siendo felices. ¿Cómo lo han logrado?

John Gottman, psicólogo y profesor emérito de la Universidad de Washington es una de las personas que más (y mejor) han estudiado las dinámicas de las relaciones de pareja y tiene claro que una relación puede ser placentera y duradera para siempre. Pero para ello es necesario que las partes cumplan una serie de requisitos.

La reportera Sunny Sea Gold, que acaba de atravesar una crisis con su marido, ha recopilado en Scientific American las cuatro conclusiones principales de las investigaciones de Gottman que, asegura, le han servido para volver a tener una relación satisfactoria.  

1. Sé agradable siempre que puedas

Tras visionar miles de conversaciones entre personas casadas y cuantificar su contenido, Gottman llegó a la conclusión de que las parejas felices tienen un interacción negativa por cada cinco positivas. Cada reproche que le hagas a tu pareja debe ser contrarrestrado por cinco cumplidos o, de lo contrario, el matrimonio acabará fracasando. Las interacciones positivas tampoco deben ser nada del otro mundo. “Una sonrisa, un gesto de cabeza, aunque sea un ‘ahá’ para mostrar que estás escuchando a su pareja. Todo ello son señales positivas”, asegura Gottman.

2. Piensa qué necesita tu pareja, incluso cuando estás discutiendo

Para resolver los conflictos, Gottman cree que podemos usar la teoría de juegos, una herramienta ampliamente utilizada en la economía, la sociología o la psicología, para aprender a tomar decisiones entre varias personas. Hasta los años 50 se pensaba que la mayoría de discusiones entre seres humanos eran negociaciones de suma cero, esto es, lo que ganaba una parte era lo que perdía la otra. Pero fue entonces cuando el matemático John Nash explicó, numéricamente, que era posible encontrar soluciones en las que todas las partes se encontraran satisfechas, sin necesidad de renunciar a sus intereses.

Si nos fijamos en las cosas que hace mal nuestra pareja acabaremos ignorando las cosas que sí hace bien

Llegar a una decisión de consenso es siempre la mejor opción, pero esto no siempre es posible. En estos casos, lo mejor es recurrir al Equilibrio de Nash. Sea Gold pone un ejemplo de cómo esta estrategia funcionó a la hora de solucionar un conflicto en su propio matrimonio: “Mi marido odiaba la casa que habíamos comprado hace unos años y quería mudarse a otro barrio; a mí la casa me gustaba y no quería irme a ningún sitio. Después de discutir mucho nos dimos cuenta de que lo que realmente queríamos los dos es establecernos en un sitio que nos durara. Si la casa actual no es el lugar en el que mi marido quiere establecerse, realmente no nos podemos quedar ninguno de los dos. Así que nos movemos el mes que viene, por el bien de ambos. Encuentra el Equilibrio de Nash en tu conflicto y los dos lograreis satisfacer vuestras necesidades”.

3. Presta atención a tu pareja

“La gente siempre está intentando captar la atención y el interés de sus parejas”, explica Gottman. En sus investigaciones observó que las parejas felices (al menos en los primeros siete años de matrimonio) son aquellas que se dan cuenta de las llamadas de atención de una y otra parte al menos el 86% del tiempo. Las parejas que acaban divorciándose sólo se percatan de las señales en un 33% de las ocasiones.

En la convivencia diaria no todo lo que dice nuestra pareja es interesante y, quizás, preferiríamos seguir viendo la tele. Pero si pasamos de ella, ella también pasará de nosotros cuando queramos contarle algo intrascendente. Y cuando entra en esa dinámica el matrimonio tiene los días contados.

4. Ignora lo malo, alaba lo bueno

Si nos fijamos en las cosas que hace mal nuestra pareja acabaremos ignorando las cosas que sí hace bien. Los matrimonios felices tratan de obviar los defectos de una y otra parte y se centran en apreciar los aspectos positivos. “Si tu mujer está irritable por la mañana, no pasa nada”, explica Gottman. “No hay por qué pelearse por ello. Pero cuando haga algo bonito, date cuenta y hazle saber que te ha gustado”.

Alma, Corazón, Vida

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