TODOS COMETEMOS ERRORES

Nunca te duches con las lentillas puestas o podría pasarte esto

Solemos olvidarnos de que las llevamos puestas y acabamos abusando de ellas, sin importar si estamos haciendo ejercicio, leyendo, dándonos un baño o incluso durmiendo

Foto: ¿Me las dejo puestas? (iStock)
¿Me las dejo puestas? (iStock)

La forma en la que una persona usa y cuida sus lentillas dice mucho de ella. Algunas las miman, las limpian con cuidado y se preocupan de que nunca les falta de nada. Estos son los perfeccionistas, los escrupulosos y los que, a la larga, no desarrollarán ninguna complicación en sus ojos. Otros, en cambio, cometen errores día sí día también sin ni siquiera darse cuenta del riesgo que su mal uso conlleva.

Se calcula que alrededor de 2,5 millones de españoles, según datos de 2011, utilizan lentes de contacto cada día. No obstante, pocos conocen que son una superficie excelente para la reproducción de bacterias y, en consecuencia, no se suelen cumplir a rajatabla los consejos de uso. Según un estudio de 2015 del Centro para el control y prevención de enfermedades de EEUU, un 99% de los usuarios de lentillas comete algún tipo de comportamiento que supone un riesgo de infección.

No duermas con las lentillas, ni siquiera una siesta. Es recomendable que dejes descansar a tus ojos al menos una vez a la semana usando gafas

Por lo general, suelen olvidarse de que las llevan puestas y acaban abusando de ellas, sin importar si están haciendo ejercicio, leyendo, consultando dispositivos digitales, dándose un baño o incluso durmiendo. La mejor forma de prevenir infecciones es, por tanto, evitar estos errores en apariencia inofensivos.

No te duches con ellas puestas

Cerrar los ojos no es suficiente. (iStock)
Cerrar los ojos no es suficiente. (iStock)

La gente no suele quitarse las lentillas cuando va a darse una ducha o un baño. Por lo general, considera que es suficiente que estas no entren en contacto con el agua. Sin embargo, los especialistas recomiendan lo contrario. Es decir, si tenemos la opción de decidir si nos duchamos o no con las lentes puestas, los mejor es hacerlo sin ellas, pues el agua, aunque cristalina y depurada, nunca está exenta de llevar bacterias y otros agentes que pueden causar infecciones en los ojos.

Un 99% de los usuarios de lentillas suele realizar algún tipo de comportamiento que supone un riesgo de infección en los ojos

Aunque las posibilidades de que esto suceda no sean altas, la optometrista Cindy Tromans advierte en 'Daily Mail' acerca de un tipo de ameba relativamente común en el suministro de agua doméstica: “Si te duchas o bañas con ellas puestas, la acanthamoeba puede quedar atrapada detrás de la lente y dañar al ojo”. De darse el caso, la detección temprana es clave. Suele causar dolor, enrojecimiento y visión borrosa, por lo que puede confundirse con problemas oculares más comunes, como la conjuntivitis. En este sentido, es igual de peligroso nadar en una piscina que ducharse en casa, pues la ameba puede sobrevivir con cloro. Si realmente tienes que usar las lentes, se recomienda utilizar unas gafas protectoras por encima. Por la misma razón, no se deben lavar las lentillas con agua de grifo. Como norma general, nunca las dejes en agua, ningún tipo de agua.

Cuidado con las siestas

Otro de los grandes errores es dormir con ellas puestas. Sí, sabemos que nos arrepentiremos la mañana siguiente, que serán difíciles de quitar, pero aun así hay veces que la pereza o el olvido son más fuertes que nosotros, sobre todo a la hora de la siesta. Aunque cada vez sean más cómodas y eficientes, las lentes siguen limitando el acceso de la córnea tanto al oxígeno como a la lágrima. Como consecuencia, cuando una persona lleva mucho tiempo con ellas puestas puede notar molestias como enrojecimiento o picor. Para más inri, estos efectos empeoran al dormir, ya que de por sí el ojo recibe menos oxígeno cuando esta cerrado.

La lente limita el acceso de oxígeno. (iStock)
La lente limita el acceso de oxígeno. (iStock)

Además está el riesgo de reproducción de bacterias (más aún si le proporcionamos un ambiente húmedo y caliente con los párpados cerrados) que puede ocasionar una conjuntivitis o, peor aún, una queratitis (inflamación de la córnea que pone en riesgo la vista). Según un estudio publicado en el 'Journal of Optometry', el riesgo de desarrollar esta última aumenta 6,5 veces si se duerme con lentes de contacto.

Que no caduquen

Tal vez pienses que estás ahorrando dinero al reutilizar unas lentillas, sin embargo ese afán puede acabar en problemas de salud a largo plazo. Una vez se pasa su fecha de caducidad, ya sea de las lentillas o de la solución, el riesgo de infección aumenta. A su vez, también es recomendable reemplazar el estuche al menos una vez cada tres meses.

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