Madrid, 30 ago (EFE).- Las temperaturas cálidas y el contacto con aguas no tratadas como las de ríos, lagos o playas son algunos factores característicos del verano que pueden suponer un peligro para la salud de los ojos, según advierten expertos oftalmólogos, ya que aumenta el riesgo de contraer conjuntivitis víricas.

En concreto, los agentes infecciosos más frecuentes son el adenovirus y el estafilococo áureo, virus muy resistentes y altamente contagiosos y que afectan en especial a niños y personas inmunodeprimidas, ha relatado a Efe Montserrat García, oftalmóloga de la Fundación Rementería.

"Durante estos meses se frecuentan aguas con mayor aglomeración de gente que pueden contener gran cantidad de gérmenes", ha explicado la doctora, que a su vez ha señalado a las aguas estancadas, las que no tienen corriente y además están expuestas al sol, como las más dañinas.

En el caso de las aguas tratadas, como las piscinas, asegura que el contagio es más complicado, ya que se emplean productos químicos como el cloro y se hacen controles frecuentes del agua para detectar posibles gérmenes infecciosos.

Aun así, tratadas o no tratadas, los expertos de la Fundación recomiendan utilizar gafas de buceo siempre que se vaya a estar en contacto con el agua para tratar de evitar cualquier tipo de infección ocular.

La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, el tejido que recubre la superficie del ojo y la cara interna de los párpados, y puede ser de tipo bacteriana, viral o alérgica. En cualquiera de los casos, es una enfermedad muy molesta y duradera, que puede llegar a durar entre tres y cuatro semanas.

Además, es también muy contagiosa, especialmente en los primeros 15 días. Por eso los expertos recomiendan a las personas ya infectadas tener especial cuidado en no compartir toallas, colirios o maquillaje con otras personas.

Los síntomas más característicos de la conjuntivitis son la presencia de ojo rojo, la secreción serosa o mucosa, la inflamación de párpados y conjuntiva, la sensación de "cuerpo extraño" en el ojo y, en algunos casos, afectación de las vías respiratorias altas, como una faringitis leve.

En caso de sufrir infección de tipo vírico, las primeras medidas dirigidas a evitar la propagación de la enfermedad y el alivio de los síntomas serían: no tapar ni tocar los ojos, lavarlos con suero fisiológico frío para retirar la secreción, lavarse las manos con frecuencia y usar lágrimas artificiales.

Además, el especialista podrá también recetar antibióticos o fármacos antiinflamatorios en los casos más severos o sintomáticos. EFE