¿FORMA O FONDO?

Aunque no lo creas, en esta imagen hay 16 círculos. ¿Eres capaz de encontrarlos?

La ilusión de Coffer ha vuelto a viralizarse durante los últimos días ya que es uno de los ejemplos más sorprendentes de cómo nuestra percepción nos puede jugar malas pasadas

Foto: ¿Dónde están, que yo los vea?
¿Dónde están, que yo los vea?

Es verano, momento idóneo para los pasatiempos… o para los desafíos cognitivos, como el que aquí te presentamos (pulse aquí para verlo a un mayor tamaño). A simple vista, no parece más que un conjunto de líneas horizontales y verticales que conforman distintos cuadros, unos dentro de otros, como si estuviésemos observando un fichero o, si nos ponemos un poco más morbosos, un depósito de cadáveres. La rigidez de sus líneas parece inapelable, así que quizá se sorprenda si desvelamos que en esta imagen hay 16 círculos. Sí, sí, y bien grandes.

¿Es capaz de verlos? Si no es así, es probable que no haya solución, pero no se preocupe. Una pista: no hay trampa, por lo que no merece la pena coger una lupa y observar las esquinas del cuadro. La clave no se encuentra ni en ninguna sutilidad del enunciado ni en ningún detalle de tamaño infinitesimal, sino en la forma en que percibimos las imágenes. Así que tómese su tiempo y, si quiere, enfoque su vista en otros puntos de la imagen, como el que observa una de esas imágenes 3D que se pusieron de moda hace décadas. Más abajo, debajo de la fotografía del reloj, encontrará la solución. Una vez la vea, no podrá olvidarse de ella y el acertijo se arruinará para siempre, así que piénselo dos veces antes de hacer scroll. ¿Listo?

Solución

Efectivamente: los círculos siempre habían estado ahí, delante de nuestros ojos, a un tamaño tan grande como el de los cuadrados, pero no los habíamos visto. No solo eso, sino que una vez cerramos con una línea el contorno de los círculos, somos incapaces de ver de nuevo los cuadrados. Una vez más, nuestra mente nos juega malas pasadas. ¿Un truco? Pierda la vista en el centro de la imagen y probablemente verá los círculos sin necesidad de dibujar ninguna línea.

Esta imagen es conocida como la ilusión Coffer, que fue ideada en 2006 por Anthony Norcia, del Instituto Smith-Kettlewell para la Investigación sobre el Ojo, y que fue finalista en el galardón de las mejores ilusiones del año. Sin embargo, se ha popularizado mucho más que otras que quedaron por delante, quizá porque es un ejemplo perfecto de lo poco que podemos confiar en nuestros sentidos.

Una vez que cerramos los círculos con otro trazo, estos pasan a ser la estructura más simple, de ahí que los percibamos antes

¿Cómo es posible que no veamos los círculos aun teniéndolos delante, y sobre todo, que el cierre con una línea nos haga incapaces de volver a ver los cuadrados? Para ello conviene volver, como siempre en estos casos, a la psicología de la Gestalt surgida en Alemania a principios del siglo XX, y que proporcionó los principios para entender cómo percibimos las figuras que nos rodean.

En concreto, debemos fijarnos en los principios de figura-fondo y de simplicidad. El primero asegura que nuestro cerebro no puede interpretar al mismo tiempo un objeto como figura y fondo, como ocurre en el clásico ejemplo de los rostros y la copa. Algo semejante, pero más acusado aún, ocurre con la presente imagen, en la que nos resulta imposible ver al mismo tiempo los rectángulos y los círculos por mucho que lo intentamos.

Héctor G. BarnésHéctor G. Barnés

Pero aquí la clave se encuentra en el principio de simplicidad: como hemos visto, una vez cerramos el círculo con una línea, los rectángulos desaparecen por completo y las estructuras redondas son completamente visibles a nuestros ojos. Podríamos pensar que tiene más que ver con el principio de cerramiento, pero en realidad, está más relacionado con el de simplicidad, que afirma que el individuo organiza su percepción con rasgos simples. Debido a que los cuadrados están completamente cerrados, tendemos a ver rápidamente los rectángulos, puesto que nuestra mirada se enfoca en las líneas, que al repetirse, saltan antes a la vista. Una vez que cerramos los círculos con otro trazo, estos pasan a ser la estructura más simple, de ahí que los percibamos antes.

Aquí pueden ver algunas de las alternativas de la ilusión de Coffer que, no obstante, resultan mucho más evidentes (aunque espectaculares) a nuestros ojos:

Alma, Corazón, Vida

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