“SÍ, Y...”

Una regla de oro en tus relaciones: 2 palabras que te ahorrarán muchas discusiones

Cuando hablamos con alguien, nos lanzamos rápidamente a responder "no" o "sí, pero..." Quizá esta actitud nos esté causando algún problema; te proponemos una alternativa

Foto: 'Síiiiiiiiiiiiiiiiiii' (pronúnciese como Cristiano Ronaldo). (iStock)
'Síiiiiiiiiiiiiiiiiii' (pronúnciese como Cristiano Ronaldo). (iStock)

Estamos discutiendo más o menos pacíficamente con alguien, y de repente notamos cómo se aproxima el momento de subir el tono. Nuestro interlocutor señala un par de obviedades con las que es fácil estar de acuerdo, toma aire y de repente suelta el consabido “pero...”. Se suele decir que todo lo que se dice antes de la palabra “pero” no sirve para nada, y así suele ser. Esta conjunción adversativa es el camino más rápido para poner de los nervios a tu interlocutor. Así que ¿por qué no pensar en otra alternativa, semejante pero mucho más conciliadora?

La psicoterapeuta Lois Holzman, directora del Instituto East Side, propone en 'Psychology Today' una curiosa alternativa que nos puede ahorrar unas cuantas discusiones o, al menos, disgustos en forma de malas caras: en lugar de “sí, pero”, ¿por qué no decantarnos por un “sí, y” (“yes, and...”)? La simple sustitución del adversativo por el conjuntivo –es decir, en lugar de oposición, adición– altera sensiblemente la manera en que somos percibidos y facilitar que la otra persona no se ponga en guardia.

A medida que nos hacemos mayores, solemos escuchar cada vez menos estas palabras y, en su lugar, oímos “no” o “sí, pero”

Como recuerda la doctora, los padres suelen utilizar mucho esta fórmula con sus hijos cuando son bebés. Tiene lógica, ya que no pueden hacerles sentir que se equivocan continuamente. A medida que nos hacemos mayores, no obstante, tendemos a escuchar cada vez menos esa frase, y a sustituirlos por las fórmulas mucho más habituales “sí, pero” o, directamente, “no”. En otras palabras, tenemos a hacer pocas concesiones, como la que aparecen en la fórmula “sí, y”, que ya solo escuchamos cuando queremos dar la razón completamente a la otra persona.

“Lo que sugiero es que bajes la 'temperatura negativa' de tus conversaciones y de las personas que te rodean”, señala la autora. “¿Están llenas de negaciones y rechazos de lo que dicen los demás? ¿Llegan demasiado a menudo a ser tensas, provocan sentimientos negativos, se convierten en discusiones o no van a ninguna parte?” Es mucho más útil intentar aportar algo a la conversación que llevar la contraria, incluso aunque uno considere que lleva razón.

El primer principio de la comedia

En español no ocurre lo mismo, pero “yes, and...” es una fórmula que se asocia con la 'stand-up comedy' y, sobre todo, las improviscaiones. Es un lugar común, como comenzar con una anécdota personal (“estaba el otro día paseando...”). En su vis cómica, puede utilizarse como fórmula para producir un divertido crescendo entre frases que en apariencia no tienen ninguna relación (como en el clásico de Woody Allen “la comida era vomitiva” / “sí, ¡y las raciones eran muy pequeñas!”). Pero, en realidad, se trata más bien del principio que rige el humor: en la comedia no puedes contradecir una idea, sino que, debido a que obedece a otra lógica (la del absurdo), debemos aceptar cualquier situación… y llevarla más lejos.

Al contrario del “sí, pero”, esta fórmula indica que estamos dispuestos a colaborar y que ya habrá tiempo más tarde para otros matices

Estas dos palabras también a menudo en el ámbito empresarial, como parte de los procesos de 'brainstorming'. Bob Kulhan, CEO de Business Improvisations, asegura que se trata quizá de “la frase más importante en el mundo de los negocios”, y que “puede resultar tan efectiva tanto en la sala de juntas como en el dormitorio”. Es útil tanto para negociar un acuerdo como para fortalecer un equipo de trabajo, y sirve para todas las culturas.

¿Por qué? Por la función de cada una de las palabras, y sobre todo, por cómo estas funcionan juntas. El sí, porque implica aceptar la idea tal y como es, independientemente de donde venga. Al contrario de lo que ocurre con el “no”, implica que estamos de acuerdo con lo que los demás manifiestan, y por lo tanto, estamos dispuestos a colaborar, no a debatir sobre ese punto en concreto. Se puede considerar algo así como una construcción que suspende el juicio momentáneamente; ya se podrá volver a ello más tarde.

Héctor G. BarnésHéctor G. Barnés

La clave, no obstante, se encuentra en el “y”, puesto que es la palabra que solemos sustituir por “pero”. Como explica Kulhan, “significa tomar la idea tal y como es, sin intentar cambiarla a la fuerza o introducirla en tu punto de vista”. Así pues, ambos términos juntos pueden “ser utilizados como una herramienta para fortalecer la comunicación, centrarnos en lo importante, aliviar el conflicto, facilitar la exploración y crear un ambiente comprensivo”. Son todo ventajas, siempre y cuando no queramos imponer nuestra voluntad; algo, de todas formas, baldío.

Alma, Corazón, Vida

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