EJERCICIO, sí, pero CON CABEZA

Por qué el 'spinning' es peligroso para tu salud: los daños colaterales

Dolores musculares severos, náuseas, mareos, orina oscura... La insuficiencia renal causada por el esfuerzo en la bicicleta estática puede ser irreversible, sobre todo si eres primerizo

Foto: Las clases de spinning son un ejercicio magnífico, si estás preparado. (iStock)
Las clases de spinning son un ejercicio magnífico, si estás preparado. (iStock)

“Te va a encantar, lo prometo”, le dijo su amiga. Pero Patricia García no estaba del todo convencida. Para ella el ejercicio se limitaba a subir las escaleras del metro cada mañana y alguna que otra clase ocasional de yoga, nada más. No era una chica de grandes esfuerzos, no salía a correr por el parque ni levantaba pesas en gimnasios, pero debido a la cantidad de personas obsesionadas con las clases de 'spinning', incluida su amiga, decidió darle una oportunidad.

Desde el momento en el que sus pies tocaron los pedales se convenció de que aquello había sido un error. Música atronadora, sprints, gritos motivacionales, el ruido de las bicicletas a su alrededor… odió cada uno de los 45 minutos que duró la clase, según relata en la revista 'Vogue'. Pero la pesadilla no terminó ahí. Además de las habituales agujetas del día después, sintió dolores musculares severos, náuseas, mareos (“todo se volvió negro”), y orinó más oscuro que de costumbre. Algo no iba bien. La hipocondríaca que habitaba en ella salió a flote y, tras una búsqueda frenética en internet, dio con una dolencia que se ajustaba a sus síntomas: rabdomiólisis.

La gente publica selfies desde la cama del hospital. Es como una medalla de honor que muestra su dedicación al ejercicio

Aunque ha de ser el médico el que diagnostique y no internet, la búsqueda fue certera. Un estudio reciente publicado en el 'American Journal of Medicine' advierte de que el trastorno se produce cuando cuando los pacientes superan sus límites físicos y se fuerzan a ir más allá de su zona de confort. Coincidencia o no, los tres casos que analizan los investigadores del Westchester Medical Center de Nueva York se originaron tras su primera clase de 'spinning'.

Conoce tus límites

La rabdomiólisis por esfuerzo es, en definitiva, una patología provocada por el exceso de ejercicio, el cual depende de la tolerancia y la experiencia de cada uno. Los incidentes graves tienden a ocurrir al inicio de un programa de entrenamiento y suele estar acompañado de estrés, calor y deshidratación. Entre otras causas, se caracteriza por la destrucción de músculo estriado y muerte celular, que libera al torrente sanguíneo sustancias presentes en el interior de estas como, por ejemplo, la mioglobina, la proteína culpable de oscurecer la orina. Dichas sustancias pueden dañar los riñones y, si no se trata a tiempo, poner en peligro la vida de quien la sufra.

Pedaleando juntos. (iStock)
Pedaleando juntos. (iStock)

Pese al evidente riesgo para la salud, hay médicos que aseguran que los casos de rabdomiolisis han aumentado por algo tan absurdo como la búsqueda de 'likes' y reconocimiento en las redes sociales. “La gente publica selfies desde la cama del hospital cuando han sido diagnosticados con ella. Es como si fuera una medalla de honor que muestra su dedicación al ejercicio”, asegura el doctor Rob Eley, director de investigación en la Universidad de Queensland, en 'The Times'. En la zona de Brisbane, asegura, han incrementado los casos desde los seis anuales hace una década hasta los 40 ahora.

Aún estamos tratando de resolver el enigma sobre cuánto ejercicio es suficiente y quizá haya que centrarse en cuánto es demasiado

El 'spinning', o las sesiones intensas de bicicleta estática, es una de las clases colectivas más demandadas en los gimnasios. Desde sus inicios en los años 90, el número de adeptos a esta actividad ha ido aumentado. Y hay razones que lo explican: es un ejercicio excelente para piernas y glúteos, mantiene el corazón fuerte, mejora la respiración y, de paso, el bienestar mental. Sin embargo, no es para todo el mundo. Bien porque lo de pedalear, sudar y sufrir rodeado de gente no va contigo o, más importante, porque tu cuerpo no está acostumbrado a semejante tute, como le pasó a García.

No es que sea un trastorno provocado exclusivamente por el 'spinning' (también hay casos tras clases de zumba, crossfit, maratones o entrenamientos de alta intensidad), pero sí es la actividad que más lo causa. ¿La razón? Además de la epidemia de selfies de hospital de la que habla Eley, los autores del estudio conjeturan que el 'spinning' es una actividad a la que suele ir todo tipo de gente, muchos de ellos sin preparación ni conocimiento sobre sus capacidades físicas.

La cultura del esfuerzo

García no estaba acostumbrada al ejercicio y sometió a su cuerpo a una buena ración de intensidad. Pasó una semana en el hospital, conectada a una plétora de tubos y monitores. En concreto, medían la creatina quinasa, una enzima cuya concentración aumenta cuanto más dañadas estén las fibras musculares. Según le dijeron los médicos, la ruptura de estas células junto con la insuficiencia renal puede alterar los niveles de electrolitos, lo que puede conducir a ritmos cardíacos anormales y, por ende, peligrosos. “Ahí estaba yo, preocupada por no hacer suficiente ejercicio, y nunca se me ocurrió que probar algo nuevo podría tener un efecto adverso en mi cuerpo. Y cuando aún estamos tratando de resolver el enigma sobre cuánto ejercicio es suficiente, quizá deberíamos centrarnos en otra cuestión más importante: ¿cuánto es demasiado?”, se pregunta la joven.

Usa el sentido común, no tienes por qué seguir su ritmo. (iStock)
Usa el sentido común, no tienes por qué seguir su ritmo. (iStock)

Menos de uno de cada diez casos de rabdomiólisis se diagnostican, principalmente porque el enfermo considera que con descansar es suficiente y pocos acuden al hospital. Aunque se recupere de manera natural, la dolencia puede generar una sobrecarga renal que a largo plazo puede pasar factura. Es por ello que si alguien sospecha que sufre esta dolencia lo primero que debe hacer es acudir a su médico y, de camino, beber agua para reducir los niveles de las sustancias que podrían dañar los riñones. Ante todo, tener clara la importancia de la progresividad y, a fin de cuentas, el sentido común a la hora de hacer ejercicio.

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