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Los ejercicios de yoga que te ayudan a mejorar la digestión

Nuestro intestino se vuelve más perezoso si no lo impulsamos. Al no estar acostumbrado a moverse necesita activarse a diario para conseguir que las digestiones sean más fluidas y ligeras

Foto: El yoga puede ayudarte a digerir mejor. (iStock)
El yoga puede ayudarte a digerir mejor. (iStock)

La razón por la cual tenemos digestiones pesadas y hay alimentos que nos cuestan digerir más que otros, no solo reside en su composición o en el modo en que estos se elaboran, aunque lógicamente este sea el factor principal y determinante, existe también otra razón por la que a nuestro organismo le puede costar más digerir. Nuestro intestino se vuelve más perezoso si no lo impulsamos. Al no estar acostumbrado a moverse necesita activarse a diario para conseguir que las digestiones sean más fluidas y ligeras y los alimentos no nos resulten tan pesados.

A continuación les mostramos una serie de ejercicios y posturas de yoga que facilitan el tracto intestinal y ayudan a nuestro organismo a digerir más fácilmente los alimentos. Son ejercicios que activan nuestro aparato digestivo haciéndolo más efectivo y ágil.

Serie 1

Mirada por encima del hombro

Comience colocándose de rodillas y siéntese sobre tus talones. Si le resulta demasiado incomodo y para no hacerse daño puede colocar una manta de yoga en el suelo.

Con el torso erguido, gire la cabeza y el resto del cuerpo hacia uno de los lados, hasta situarnos en una postura en la que miremos por encima del hombro. Respiramos profundamente y aguantamos en esta postura diez segundos. Después giramos hacia el lado contrario y repetimos el movimiento.

Posición de rezo

De rodillas, en la misma posición del ejercicio anterior y sentado sobre los talones, apoyando los glúteos en ellos, extienda sus brazos y manos hacia el frente, hasta tocar el suelo lo más lejos que pueda de su cuerpo. En esta postura respire normalmente durante 30 segundos.

Si no pudiera mantener la postura fácilmente, trate de separar ligeramente las rodillas para facilitar la postura.

El arqueo del gato

De rodillas sobre el suelo y apoyando las manos como si estuviéramos a cuatro patas, inspire profundamente y suba la pelvis, al tiempo que arquea la espalda y esconde la barbilla hacia el pecho. Mantenga la posición unos segundos. Mientras, asegúrese de que sus brazos están extendidos y su cadera se mantiene en posición vertical y alineada con sus rodillas.

Perro perezoso

En la misma posición en que hemos realizado el ejercicio anterior, mientras exhala, baje la pelvis arqueando la espalda, esta vez, hacia abajo, al tiempo que eleva la cabeza para mirar al cielo. Es justo el movimiento contrario al ejercicio anterior.

Intercambie la postura entre estos dos últimos ejercicios cinco veces.

Una vez completada esta primera serie, repita todos los movimientos en la misma secuencia 5 veces.

Serie 2

Abrazo una rodilla

Tumbado sobre su espalda y con las piernas extendidas, trate de acercar su rodilla derecha hacia el pecho todo lo que pueda; para ello ayúdese de sus manos para forzar y aproximar la pierna al pecho. Al mismo tiempo eleve su cabeza como si quisiera tocar la rodilla con su barbilla. Mantenga la postura cinco segundos. Después extienda de nuevo la pierna y repita con la izquierda.

Mantenga sus codos elevados a los lados para permitir que sus pulmones se abran y pueda respirar profundamente.

Abrazo de las dos rodillas

Tumbado en la misma postura que el ejercicio anterior, esta vez, trate de acercar las dos rodillas al pecho al mismo tiempo. En lugar de ayudarse con las manos para aproximarlas, simplemente colóquelas sobre las rodillas. Repita el movimiento ocho veces. Este ejercicio es un gran movimiento y ayuda para dar un pequeño masaje a su aparato digestivo.

Repita esta segunda serie cinco veces. Después, una vez finalizada la serie, extienda las piernas y relájese.

Serie 3

Giro de rodillas

Tumbado de nuevo sobre su espalda, vuelva a repetir el movimiento anterior, acerque sus rodillas al pecho, pero esta vez agárrelas con sus brazos, para apoyarlas contra el pecho. Mantenga la postura 10 segundos, mientras respira normalmente.

Desde esta postura, deje de agarrar las rodillas, suéltelas. Extienda sus brazos a los lados del cuerpo en posición de cruz, apoyando las manos, los brazos y los hombros contra el suelo. Manteniendo las rodillas dobladas, gire sus caderas lentamente hacia el lado derecho, hasta que sus rodillas toquen el suelo.

Vuelva a la posición inicial con las rodillas en el centro y gire hacia el lado izquierdo para repetir la misma postura.

Si no pudiera hacer el movimiento fácilmente, en lugar de tratar de mantener los pies elevados, puede apoyarlos en el suelo y desde esta postura, girar las caderas hasta tocar el suelo con las rodillas.  

Repita el movimiento varias veces a un lado y otro del cuerpo. Expire cuando descienda las piernas a uno y otro lado e inspire cuando las suba para volver a la posición inicial. Mantenga la posición durante ocho segundos  con las rodillas tocando el suelo a uno y otro lado.

Una vez finalizado este ejercicio, extienda las piernas para relajar la postura durante unos segundos. Y después repita la secuencia de esta última serie cinco veces.

Alma, Corazón, Vida

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