Esto es lo que ocurre cuando solo comes fruta durante una semana
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macedonia en desayuno, comida y cena

Esto es lo que ocurre cuando solo comes fruta durante una semana

Se dice que hay que tomarla todos los días, pero ¿qué pasa si la recomendación se lleva al extremo y un régimen se basa exclusivamente en plátanos o naranjas?

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Esto es lo que ocurre cuando solo comes fruta durante una semana

¿Se puede vivir consumiendo una sola clase de alimentos? Nos insisten en que hay que llevar una dieta variada para obtener todos los nutrientes que nuestro organismo necesita, sin embargo, diferentes tendencias proponen romper esta norma y limitarse a una sola opción entre todo lo que se puede comprar en un supermercado.

Amanda Montell es una periodista que ha puesto su atención en un polémico régimen: el frugivorismo o frutarianismo. Las personas que lo adoptan dicen que no lo hacen por razones de salud, sino porque ven en él todo un estilo de vida. Dentro del frutarianismo existen también diferentes opciones: desde los que solo comen frutos carnosos, como manzanas, naranjas, etc. hasta los que añaden a su régimen frutos secos. Entre sus seguidores, se dice que el propio Steve Jobs practicó durante un tiempo esta dieta y que le sirvió como combustible para su creatividad. Sin embargo, cuando el actor Ashton Kutcher probó el frutarianismo durante un mes para meterse en el papel del fundador de Apple, acabó en el hospital.

La cantidad de calorías es tan baja que puedes llenar tu estómago. Comer fruta cruda no es excitante, pero no te deja con apetito

Montell eligió la opción más amplia con un propósito distinto al de sus adeptos: “Como experimento seguí una estricta dieta frugivora durante cinco días. Decidí que iba a ser una dieta detox y no una filosofía de vida”. Tras darse su pequeño atracón la jornada anterior, se levantó dispuesta a empezar su plan. Como primer punto positivo encontró que, por lo menos, si a uno le da pereza ponerse a cocinar, comer fruta cruda te mantiene fuera de los fogones.

Un plan a base de fruta

¿Qué variedad hay en las comidas cuando solo come fruta? Pues, efectivamente, no existe demasiada: desayunos a base de smoothies, snacks de fruta desecada, ensaladas de plátanos, uvas y bayas (con un suplemento de vitamina B12), higos secos, “platos combinados” a base de aguacate, pepino, tomate, acompañados de aceite de oliva, limón, sal y pimienta… Considerando que la fruta no suele ser el plato principal de una comida, tales propuestas no parecen demasiado apetitosas.

La fruta y la verdura tienen una alta cantidad de agua y fibra. Mis intestinos borboteaban todo el día mientras digerían la comida

Con todo, tras preguntarse a sí misma si no se estaba muriendo de hambre con dichos alimentos, la periodista se sorprendió al darse cuenta que la respuesta era un rotundo “no”. Los seguidores del frugivorismo se permiten comer toda la fruta que quieren y eso causa que: “la cantidad de calorías de estas comidas sea tan baja que puedes llenar tu estómago hasta rebosar. Comer fruta cruda no es demasiado excitante, pero por lo menos no te deja con apetito”.

A destacar, eso sí, un curioso efecto secundario: “Fomenta frecuentes visitas al baño. La fruta y la verdura contienen una alta cantidad de agua y fibra, dos sustancias que se deslizan con facilidad a través del sistema digestivo. Durante todo el día mis intestinos borboteaban, mientras digerían la comida. No hace falta señalar lo incómodo que era”. Con todo, los resultados se hicieron evidentes la jornada posterior: “mi barriga estaba sorprendentemente plana y esto solo después del primer día”.

Evitar las tentaciones

Como suele ocurrir con las dietas más restrictivas, el problema con la comida es que además de ser una necesidad, es también un hecho social: no siempre comemos solos, y cuando nos acompañan familiares o amigos, ser demasiado escrupolosos con los alimentos es todo un problema.

La excesiva cantidad de azúcar de la fruta desestabiliza los niveles en sangre y conduce al letargo y a la falta de concentración

Durante el periodo de la dieta, la periodista fue invitada a un cocktail. El frugivorismo no da muchas pautas por lo que respecta al alcohol, pero hay que entender las complicaciones en una reunión social alrededor de la comida donde uno de los invitados no puede comer ni siquiera brocoli.


Montell reconoce que ante un evento así no pudo evitar hacer trampas: “Aunque me salté la dieta, no quise tirar la toalla. Los expertos en salud dicen que este es un error clásico. Solo porque tengas un pequeño desliz no tienes por qué renunciar. Además, el 75% de las calorías de ese día derivaron de la fruta”.

Conclusiones

Al no poder evitar los caprichos, la periodista decidió continuar las tres jornadas restantes respetando ese porcentaje del 75% de frutas: “No quiero torturarme a mí misma”. Así que la pasta y las patatas se acabaron incorporando a las cenas.

El frutarianismo no es para mí, y ni siquiera lo seguí de manera estricta, ¿pero realmente es válido para alguien?

A pesar de su ruptura de la norma, Montell dice que se sentía: “Llena de energía y deshinchada”. Sus patrones de alimentación cambiaron y de hecho, tras este breve plan de cinco días había conseguido escapar de la comida procesada de una vez por todas. La dieta le hizo tomar conciencia de la importancia de comer fruta fresca, así como de escuchar a su cuerpo.

Al igual que muchos expertos en salud, Montell no recomienda seguir una dieta 100% frugívora. Según la nutricionista Dana James: “La excesiva cantidad de azúcar presente en la fruta desestabiliza los niveles en sangre y puede conducir al letargo, caer en los antojos, la falta de concentración, acabar con un microbioma alterado, y muchas otras cosas”. Es igualmente imposible conseguir un plan nutricional completo consumiendo solo fruta: “necesitarás suplementos de proteínas, vitamina B, Omega 3, hierro, zinc, hierro y vitamina D”. Todo ello puede llevar a que se den afecciones como anemia, fatiga o incluso debilitar el sistema inmunitario.

Una experiencia aún más desagradable

Rachel Hosie, periodista del diario 'Independent', quien se considera una amante de la fruta, también probó a seguir un régimen a base de estos alimentos durante solo una semana. Tras solo tres días después tuvo que parar porque se sentía verdaderamente mal. En la tercera jornada se levantó con un dolor de cabeza insoportable y una sensación de malestar generalizado: “El frutarianismo no es para mí, y ni siquiera lo seguí de manera estricta, ¿pero realmente es válido para cualquiera?, ¿por qué la gente lo practica?”.

A diferencia de Montell, Hosie confiesa que ella no tuvo en ningún momento esa sensación de vientre plano ni tampoco aumentó la frecuencia con la que iba al baño. Señala que los seguidores del frugivorismo: “creen que deberíamos comer solo alimentos que caen de los árboles, lo que es casi imposible en el mundo moderno”. El cuidado del medioambiente y un principio moral elevado son dos pilares de sus acólitos, pero ¿a qué sirven si el régimen no se puede ni siquiera llevar a cabo, por lo menos no sin complementos alimenticios?

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