¿hA LLEGADO LA MODA DEMASIADO LEJOS?

Cómo preparar el ‘gin-tonic’ perfecto

La moda del 'gin-tonic' ha sido toda una revolución, pero ha llegado demasiado lejos: Un buen 'gin-tonic' sólo necesita hielo, ginebra, tónica y un cítrico

Foto: El 'gin-tonic' perfecto no necesita demasiadas florituras. (iStock)
El 'gin-tonic' perfecto no necesita demasiadas florituras. (iStock)

Hace quince años el gin-tonic era una bebida que sólo consumían señores mayores, periodistas y alcohólicos. Muy poca gente joven se acercaba a esta bebida amarga, fuerte y poco agradecida, en la que no se podía elegir absolutamente nada. Los bares contaban si acaso con dos o tres marcas de ginebra –Larios, MG y, quizás, una botella de Beefeater o Bombay– y una de tónica, siempre Schweppes.

Pero entonces, como por arte de magia, llegaron las ginebras premium (la primera, con bastantes años de diferencia, la Bombay Shapire), las copas de balón, las bayas de enebro y, como en toda moda, la estupidez. Los bares vieron que había un filón y empezaron a cobrar auténticas barbaridades sólo por añadir a tu combinado unas pieles de limón y un trozo de fresa deshidratada.

Un buen gin-tonic se puede hacer sencillamente con hielo, ginebra, tónica, un cítrico y un buen recipiente. Nada más

“Veníamos del gin-tonic mal hecho: en vaso de tubo, con malas proporciones, sin aromatizar… Pero entre eso y el gin-tonic macedonia hay un paso intermedio”, explica Sergio Estévez, experto bartender, director de LOConsulting, y autor del libro Gin-tonic para dummies (Planetadelibros). “Se están haciendo las cosas mucho mejor que antes, pero a veces la innovación, o intentar rizar demasiado el rizo, provoca que en vez de hacer un buen combinado se haga uno malo”.

Estévez cree que la moda del gin-tonic ha sido toda una revolución en la hostelería, pero ha llegado demasiado lejos: “Un buen gin-tonic se puede hacer sencillamente con hielo, ginebra, tónica, un cítrico y un buen recipiente. Nada más”. Y ha explicado a El Confidencial qué pasos debemos seguir para hacer lograr la perfección.

1. Elegir un buen vaso

Para Estévez, uno de los grandes errores que se pueden cometer (en el que incurren el 90% de los bares españoles) es servir el gin-tonic en vaso de tubo. “El vaso de tubo no sirve ni para beber agua”, asegura el bartender. “Es muy deficiente en muchos sentidos. Tiene una capacidad muy pequeña, de sólo 30cl. No entra todo el hielo. Siempre lo coges con toda la mano y calientas la bebida. Y la boca es tan estrecha que no te permite disfrutar de los aromas”.

“El vaso de tubo”, explica Estevez, “sólo responde a una necesidad de los bares, que buscan un recipiente que se pueda almacenar al máximo y que no ocupe mucho a la hora de limpiarlo. Pero esto, asegura, va en detrimento del consumidor”.

Lo ideal es usar una copa de balón o, en su defecto, un vaso ancho, del tipo que se usan para sidra. Estos recipientes, explica Estévez, son buenos por tres razones:

  • Tienen una gran capacidad, unos 60 o 70 cl, que nos permiten que quepa todo el hielo, toda la ginebra y toda la tónica.
  • Tienen la boca ancha, que nos permite percibir los aromas y sabores del gin-tonic mucho mejor.
  • La copa de balón tiene pie, lo que nos permite coger la copa sin calentar la bebida, algo que es muy importante (este es el único requisito que no cumple el vaso ancho

2. Elegir un buen hielo

El hielo es mucho más importante de lo que creemos para hacer un buen gin-tonic. Según explica Estévez, tiene que cumplir tres características básicas: ser grande, gordo y duro. “El hielo tiene que enfriar la copa, no aguarla”, sentencia el experto. “Cuanto menos contacto haya entre la bebida y el hielo, mejor. Así se mantendrá durante más tiempo y se fundirá lo menos posible. Si se funde, nos va a aguar la bebida”.

Debemos utilizar un hielo industrial, de los que venden en gasolineras, supermercados o tiendas de conveniencia, que se realiza a muy baja temperatura y con agua osmotizada. Esto nos asegura que el hielo cristaliza muy rápido y tarda mucho en fundirse.

“Me da mucho miedo el hielo hecho en casa”, reconoce Estévez. “Tiene varios problemas. En el congelador el hielo se forma muy lentamente, los cristales son grandes y el agua del grifo tiene sales sales minerales, por lo que se funde muy rápido; y en el congelador hay olores. El agua se impregna muy rápidamente de los aromas, del pescado mayormente”.

3. Servir el hielo

Vale, no debemos ser rácanos con el hielo, pero ¿cuánto tenemos que usar? “Hay que utilizar el sentido común”, explica Estévez. “Debemos poner suficiente hielo para que la copa esté fría, pero no tanto como para dificultar la bebida. Estoy harto de ver auténticos gin-tonics iceberg, en los que sobresale el hielo por encima de la copa. Los primeros tragos los das con miedo. Con 3 o 4 piezas de hielo es más que suficiente”.

(Flickr/Jon Worth)
(Flickr/Jon Worth)

4. Elegir una ginebra

Aunque hoy en día es muy difícil escoger una ginebra entre la inmensa variedad que encontramos en bares y bodegas, lo cierto es que, a efectos prácticos, todas son muy parecidas (al menos en lo que respecta a la elaboración de un buen cóctel).

Hay que tener en cuenta que la palabra 'premium' se la da a la ginebra el propio fabricante. No es un sello de calidad, sólo un indicativo de que cuesta más

“Una ginebra no deja de ser un vodka aromatizado”, explica Estévez. “La ginebra y el vodka tienen el mismo origen: un alcohol neutro que sólo sabe a alcohol. La gran diferencia es que la ginebra está aromatizada con enebro y otros aromas añadidos”. Y esto último es lo que diferencia una ginebra de otra: la receta de ingredientes aromáticos escogidos.

Estévez clasifica las ginebras secas (que son las que se usan en el gin-tonic, y representan la práctica totalidad del mercado) en cinco familias, dependiendo de su sabor:

  1. De corte clásico – donde abunda el enebro–: Seagram´s, Plymouth, Tanqueray…
  2. Cítricas: Tanqueray Ten, Van Gogh, London #1, Larios 12…
  3. Especiadas: Magellan, Brecon, Citadelle…
  4. Herbales: Gin Mare, Blackwoods…
  5. Afrutadas o florales: G’Vine Floraisson, Fifty Pouns, Geranium…

Dentro de estas familias, las diferencias son muy sutiles. “Lo que no tiene sentido”, asegura el experto, “es tener cuatro ginebras en casa con el mismo perfil aromático”. Hay que tener en cuenta, también, que la palabra premium se la da a la ginebra el propio fabricante. No es un sello de calidad, sólo un indicativo de que cuesta más. La mayoría son buenas, pero la elección la tiene que realizar cada uno, en función de sus gustos. Ahora bien, con las ginebras de toda la vida se puede hacer también un buen gin-tonic.

5. Servir la ginebra

“Casi más importante que escoger la ginebra, es poner la correcta cantidad de esta”, asegura Estévez. “En nuestro país se nos calienta muy rápido la mano derecha y enseguida la agitamos hacia arriba para pedir al camarero que nos eche un poco más, como diciendo ‘no seas rácano’”. Pero echarle más ginebra al gin-tonic no va a hacer que sea más bueno, sólo lo va a hacer más fuerte.

En España solemos doblar o triplicar la cantidad de ginebra recomendada, lo que hace que el cóctel sea demasiado fuerte

Para no pasarnos, una recomendación básica es usar un medidor. La proporción correcta es una unidad de ginebra por cuatro o cinco de tónica (un botellín). Si no tenemos medidor, explica el experto, nos basta con un vaso de chupito de 4 o 5 cl, que nos sirve perfectamente para medir una dosis de ginebra. El gin-tonic perfecto tiene entre un chupito y un chupito y medio por cada botellín de 20cl de tónica.

En los bares de España se suele doblar o triplicar esta proporción, lo que hace que el cóctel sea demasiado fuerte. Si respetamos esta regla, podremos beber más sin emborracharnos demasiado, pues nuestro gin-tonic perfecto tendrá en torno a 8 grados de alcohol, menos que, por ejemplo, un vino blanco y lo mismo que una cerveza doble malta.

(Juan M. Fernández)
(Juan M. Fernández)

6. Elegir una tónica

El mundo de las tónicas, explica Estévez, ha caminado paralelo al de la ginebra: “Se han introducido muchas tónicas premium que realmente tienen ingredientes diferentes, y un cuidado especial, pero otras han aprovechado el filón y no aportan nada”.

En el libro Estévez sólo realiza una selección de 10 tónicas (frente a 40 de ginebras) pues, en su opinión, no tiene mucho sentido usar tónicas demasiado aromatizadas, que van a tapar el sabor del gin-tonic. “En esto soy más conservador, prefiero tónicas que estiren la bebida y aporten la nota amarga y cítrica al gin-tonic”, explica Estévez. Cualquiera de las tónicas convencionales vale para nuestro cóctel perfecto.

7. Servir la tónica

Estévez reconoce que existe una pequeña controversia sobre la forma correcta de servir la tónica pero, al margen de los detalles más sutiles, hay dos cuestiones básicas:

  • La tónica tiene que estar fría

Cuanto más fría está la tónica, mejor se disuelve el gas.

  • Tiene que servirse con cuidado.

“Hay gente que dice que hay que dejarla caer muy suavemente a través del último hielo que hay en la copa”, cuenta Estévez. “Yo prefiero usar la cuchara mezcladora, pero con forma de varilla. Me gusta que la cuchara toque el final de todo de la copa, que es donde está la ginebra. Apoyo la boca del botellín de tónica en la parte más baja de la varilla y dejo caer muy suavemente la tónica, para evitar que se pierda tanto gas como si la tiráramos directamente y, sobre todo, para que se mezcle bien. La tónica baja por la cuchara hasta la tónica y por convección natural se mezclan y no hace falta ni agitar ni remover, para no perder gas”.

(iStock)
(iStock)

8. Aromatizar

A la hora de dar el punto final a nuestro gin-tonic, Estévez insiste en hacer una distinción entre “aromatizar” y “aromachacar”. “Si hay algo que debería estar totalmente prohibido a la hora de hacer un gin-tonic es aromacharlo”, explica el experto. “La ginebra ya tiene su perfil aromático, no tiene sentido añadirle cientos de especias, porque vas a tapar su sabor”.

Estévez recomienda aromatizar los gin-tonic con mucha suavidad, añadiendo muy poca cantidad de extras, y evitando siempre que nos encontremos tropezones a la hora de beber. En cualquier caso, basta con añadir una piel de cítrico, fresca y jugosa, que es perfecta para aromatizar cualquier gin-tonic.

9. Beber

Sí, también hay normas para disfrutar del gin-tonic cuando lo tenemos entre manos. “Hacer un gin-tonic requiere su tiempo, pero se tiene que beber relativamente rápido”, explica Estévez. “Es una carrera contra el tiempo. En nuestro entorno hace calor y en 20 minutos acabarás bebiendo agua con gin-tonic, porque el hielo se funde”. Un truco, si no queremos beber tan rápido, es compartir los gin-tonic o elaborarlos con la mitad de todas las cantidades. 

Alma, Corazón, Vida
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