LA CUENTA DE LA VIEJA

Diez trucos para vivir con poco dinero en una ciudad cara (como Madrid o Barcelona)

Ser 'mileurista', o no llegar siquiera a a esa cifra, puede hacer que vivir en ciudades como San Sebastián, Madrid o Barcelona –en ese orden– sea una auténtica odisea

Foto: Vivir en las grandes capitales de España (y no digamos Londres o Nueva York) requiere un gran ejercicio de constricción. (iStock)
Vivir en las grandes capitales de España (y no digamos Londres o Nueva York) requiere un gran ejercicio de constricción. (iStock)

El sueldo medio español es de 1.640 euros brutos al mes, 335 euros (-17,8%) por debajo de la media europea, lo que supone tener para gastar unos 1.300 euros. Se trata de un sueldo que permite vivir dignamente, pero que nos ofrece un poder adquisitivo que varía enormemente en función del lugar en que vivamos.

Ser 'mileurista', o no llegar siquiera a a esa cifra, puede hacer que vivir en ciudades como San Sebastián, Madrid o Barcelona –en ese orden, las más caras de España– sea una auténtica odisea.

La periodista Kathleen Elkins, especialista en finanzas personales de 'Business Insider', ha tratado de simular la vida de los millones de americanos que cobran salarios en torno al mínimo permitido (una cantidad que varía en cada estado). Para ello ha decido pasar un mes gastando solo lo que le permitiría un sueldo de 8,15 dólares la hora. Y lo ha hecho en una de las ciudades más caras del mundo: Nueva York.

Hay que apuntar que, a diferencia de muchas de las personas que realmente cobran el salario mínimo, Elkins contaba con una serie de prestaciones y ahorros; y, pese a esto, la periodista asegura que “es incluso más difícil de lo que suena”.

La buena noticia es que, además de brindarnos un magnífico reportaje en el que narra su experiencia, Elkins ha aprendido unas cuantas lecciones sobre cómo estirar el presupuesto en una gran ciudad que bien pueden valer para todos aquellos que tienen dificultades para llegar a fin de mes o a quienes, sencillamente, quieren ahorrar más.

1. Usa solo efectivo

(Rudolf/Corbis)
(Rudolf/Corbis)

Es mucho más sencillo controlar lo que gastamos al dejar de utilizar tarjetas y limitar su uso a la retirada de efectivo. “Simplemente extrae una cantidad predeterminada de dinero para la semana y ajusta tus gastos a esta”, explica Elkins.

Al usar solo billetes y monedes nos obligaremos a permanecer por debajo de lo que hemos planeado gastar: una vez que tu cartera esté vacía, no podrás comprar nada. Además, según Elkins, al usar dinero físico vemos cómo desaparece, literalmente, por lo que somos más conscientes de cuánto nos queda y en qué nos lo estamos gastando.

2. Mantén un registro de tus gastos

(iStock)
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Además de usar solo efectivo, Elkins empleaba cinco minutos todas las noches para apuntar todo lo que había comprado en una hoja de Excel. Esto, asegura, tiene tres ventajas principales:

1. Te permite saber lo fácil que desaparece el dinero. Aunque uses efectivo, asegura, es difícil saber exactamente cuánto te has gastado hasta que lo anotas todo.

2. Te hace más responsable, pues lo último que te apetece es apuntar un gasto innecesario al final del día.

3. Te hace disminuir tus gastos con el tiempo. Si lo apuntas todo ahorrar se convierte en una especie de juego, en el que empiezas a retarte a ir disminuyendo los gastos.

3. Elige bien dónde haces la compra

(iStock)
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Los gastos en vivienda, electricidad, telefonía y alimentación son los más importantes, y los únicos verdaderamente necesarios, pero los tres primeros son prácticamente fijos. Es en la compra de comida en lo que más puedes ahorrar, pues su coste varía enormemente en función de lo que comas y dónde compres.

Se puede mantener una dieta perfectamente saludable con un presupuesto ajustado, pero para ahorrar es necesario reducir el consumo de carne

Obviamente, con un salario tan bajo no puedes permitirte comprar en tiendas de productos ecológicos o supermercados como Sánchez Romero (que es el más caro de España). Como desvelaba un reciente informe de la OCU, hacer la compra en el citado supermercado o hacerlo en una superficie como Alcampo, el quinto más barato de España, pero el único del listado con sucursal en Madrid, supone una diferencia de 2.712 euros anuales.

Ni qué decir tiene que también es importante elegir correctamente lo que metes en la cesta de la compra. Se puede mantener una dieta perfectamente saludable con un presupuesto ajustado, pero para ahorrar es necesario reducir el consumo de carne y pescado fresco, que es lo más caro, así como comidas preparadas y dulces. Las legumbres, las verduras, los huevos, la leche y la pasta serán tus mejores amigos.

4. Come siempre en casa

(iStock)
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Como explica Elkins, para vivir con poco dinero en ciudades caras no solo tienes que elegir bien dónde haces la compra, obviamente tienes que renunciar a visitar bares y restaurantes, lugares que hacen que se multipliquen tus gastos. También tienes que renunciar a las tiendas de conveniencia (más conocidas en España por la nacionalidad de sus propietarios “chinos”) donde todo es mucho más caro.

Todo el mundo puede permitirse un despilfarro ocasional. Solo asegúrate de hacer hueco al gasto

“Cuanta más comida puedas cocinar en casa, más ahorrarás”, asegura Elkins. “Además, hacer tus propias comidas tiende a ser más saludable que comer fuera”.

Dicho esto, explica la periodista, no es necesario renunciar por completo a salir a tomar algo. Todo el mundo puede permitirse un despilfarro ocasional. Solo asegúrate de hacer hueco al gasto antes de irte de cañas.

5. Planifica los gastos imprevistos

(Tetra Images/Corbis)
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Parece imposible prevenir lo imprevisto, pero lo cierto es que, como apunta Elkins, los gastos inesperados –un cumpleaños, una boda, un vuelo...– no son siempre tan inesperados. La mayoría de los gastos que arruinan nuestro presupuesto no son emergencias como tal, lo que suele diferenciarlos del resto de gastos es que no son consistentes.

“La mejor forma de lidiar con ellos es planificarlos con antelación lo máximo posible”, explica la periodista. “Es imposible planificar todo a la perfección, pero cada mes puedes observar el panorama general y anticipar ciertos gastos inconsistentes, dejando de lado una cantidad de dinero adecuada para dar cabida a estos sin alterar tu presupuesto”.

6. Muévete andando o en bici

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Este es un punto difícil de cumplir en función del lugar en que trabajes, pero lo cierto es que en las grandes ciudades se nos puede ir gran parte del presupuesto en el transporte. Ni qué decir tiene que cobrando el salario mínimo es casi imposible mantener un coche, pero también podemos gastar mucho dinero, por ejemplo, en el abono de transporte. Solo andar o montar en bici –una vez que has hecho una pequeñísima inversión– es gratis. Y, además, es saludable.

7. No tienes que decir sí a todo

(Tetra Images/Corbis)
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Las grandes ciudades están diseñadas para que consumas de forma constante. Las tentaciones son muchas y muy variadas y es necesario aprender a escoger y, sobre todo, decir que no. Es muy incómodo quedar con unos amigos en un bar o restaurante y pedir un vaso de agua mientras todos los demás están bebiendo cerveza, así que lo mejor es intentar evitar acudir a planes donde vas a acabar gastando un dinero que no tienes.

8. Disfruta de los planes gratis

(Trinette Reed/Blend Images/Corbis)
(Trinette Reed/Blend Images/Corbis)

Las grandes ciudades son caras, pero en ellas las opciones de ocio gratuitas son mucho más abundantes. Hay conciertos con entrada libre, museos gratuitos, bibliotecas, parques… “Solo porque beber y comer sean la forma más populares de socializar no significa que sean las única formas de hacerlo”, asegura Elkins.

“Los mejor ahorradores sencillamente eligen vivir de forma modesta”, prosigue la periodista. “Encuentran y disfrutan de una gran cantidad de actividades baratas o gratuitas como cocinar, ir de excursión, leer o participar en los eventos con entrada libre que organiza la ciudad”.

9. Piensa qué podrías comprar en otro lugar

(iStock)
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“Al vivir con un salario de 8,15 dólares la hora empecé a imaginar lo que el dinero gastado en ciertos caprichos podía comprar en otros lugares”, explica la periodista. “Por ejemplo, una botella de agua de dos dólares es casi el equivalente a un tique de metro”.

Este coste de oportunidad puede aplicarse a cualquier cosa y con cualquier presupuesto. Quizás cobremos más de 1.000 euros al mes, pero si queremos viajar tendremos que ahorrar y, gracias a ello, los 20 euros que puedes gastar en salir a cenar pueden servir para comer todo un día, por ejemplo, en Bali.

10. Céntrate en lo que puedes controlar

(iStock)
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“Comer con dos dólares al día, o vivir con un salario casi mínimo, no es glamuroso”, reconoce Elkins. “Esa parte es obvia, dirige tu energía a la resolución de problemas y encuentra la manera de trabajar con lo que tienes. Tienes que comprometerte mentalmente. No pienses, '¿puedo hacer esto?' Piensa, '¿cómo voy a hacer esto exactamente?'”

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