La ciencia encuentra la respuesta

Esta es la razón por la que cerramos los ojos cuando nos besamos con alguien

Piensa en la última vez que uniste tus labios a los de otra persona: ¿dejaste caer tus párpados o mantuviste la mirada fija sobre sus ojos? Si ocurrió lo primero, fue por esto

Foto: Kissing the War Goodbye. (Victor Jorgensen)
Kissing the War Goodbye. (Victor Jorgensen)

De tornillo, con lengua, pasionales, furtivos, dulces, con choque de dientes, piquitos… Hay decenas de tipos de besos cuya intensidad y características tienden a venir marcadas, más que por sus nombres, por quiénes lo están efectuando. Un gesto de afecto, de saludo o de respeto, que realmente cobra protagonismo cuando entra en la categoría de 'los de amor'. Es entonces cuando nos ponemos melosones y nos da por pensar cómo de bien o mal lo hacemos nosotros, porque... ¿realmente besas bien?

Con la referencia mental de esos impresionantes besos que hemos visto en cientos de películas, creemos que la lógica para conseguir dar el perfecto, al más puro estilo Jimmy Stewart y Donna Reed en '¡Qué bello es vivir!', debe incluir como mínimo: manos apoyadas sobre el pecho o cuello de la otra persona, inclinación de cabeza, cierre de ojos y, ya puestos, levantamiento de pie para darle más magia al momento.

Un equipo de psicólogos de la Universidad de Londres ha decidido dar explicación a uno de los grandes misterios de la psique humana

Pero, un momento: ¿por qué cerramos los ojos? ¿acaso no queremos ver de cerca el rostro y ojos de la persona amada? Los científicos acaban de encontrar la verdadera razón por la que bajamos nuestros párpados cuando nuestros labios se unen con alguien. Y probablemente ni te la imaginas.

Burt Lancaster y Deborah Kerr en 'De aquí a la eternidad', otro de los grandes besos de película.
Burt Lancaster y Deborah Kerr en 'De aquí a la eternidad', otro de los grandes besos de película.

¿Preferimos no mirar?

Un equipo de psicólogos del centro Royal Holloway de la Universidad de Londres ha decidido dar explicación a uno de los grandes misterios de la psique humana. Tras realizar pruebas visuales y medir las respuestas de un grupo de personas cuando eran tocadas mientras se besaban, dieron con la clave: cerramos los ojos porque nuestro cerebro no puede hacer frente a más de dos cosas a la vez.

“Cuando unimos los labios a los de otra persona, nuestros cerebros tienen dificultades para procesar las sensaciones provenientes del contacto físico si el poder cognitivo también está siendo utilizado para analizar lo que vemos. La conciencia táctil depende del nivel de carga perceptiva que se dé en una tarea visual simultánea”, explicaron Polly Dalton y Sandra Murphy, autoras principales del estudio que acaba de publicarse en la revista 'Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance'.

Esta es la razón por la que cerramos los ojos cuando nos besamos con alguien

El falso mito de ser multitarea

La próxima vez que alguien te increpe por no escuchar nada de lo que te dice porque estás enviando un mensaje a través del móvil, ya sabes la respuesta: 'trata tú de abrir los ojos mientras te estés dando un beso con alguien'. No podrá, al menos no si es uno sentido y pasional.

Según las académicas londinenses, lo que afecta a nuestro campo visual anula las respuestas táctiles. Es decir, que si las personas estuviesen pendientes de mirar cuando están besando a alguien no podrían procesar el acto del beso de la misma manera que si cierran sus ojos. “Si nos centramos demasiado en una tarea visual, se reduce la conciencia de los estímulos relacionados con otros sentidos”, explica la doctora Dalton en 'The Sunday Times'. 

Cerrar el paso a la entrada visual nos deja más recursos mentales para concentrarnos en otros aspectos de las experiencias

Tal y como comentan las autoras, sus hallazgos también podrían explicar por qué la gente a menudo deja caer sus párpados cuando está leyendo en braille o tocando un instrumento. “Estos resultados podrían explicar por qué cerramos los ojos cuando queremos centrar la atención en otro sentido. Cerrar el paso a la entrada visual nos deja más recursos mentales para concentrarnos en otros aspectos de las experiencias”, resume Dalton.  

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