No te lo vas a creer: 10 mitos falsos en los que solemos confiar
  1. Alma, Corazón, Vida
QUE NO TE ENGAÑEN

No te lo vas a creer: 10 mitos falsos en los que solemos confiar

Que no te engañen. Hay determinadas verdades que parecen universales que, sin embargo, no son lo que parecen, por mucho que las demos por ciertas al 100%

Foto: ¿Qué pasa cuando todas nuestras certezas se vienen abajo? (iStock)
¿Qué pasa cuando todas nuestras certezas se vienen abajo? (iStock)

A pesar de que cada vez nos exijamos alcanzar mayores cotas académicas, la realidad es que a día de hoy la cultura popular sigue siendo un componente esencial en nuestros conocimientos. El boca a boca puede resultar muy útil a la hora de conocer la cultura de un lugar, su historia, tradiciones, etc. Sin embargo, no se lleva demasiado bien con la ciencia. Como ejemplo, esta serie de mitos, recogidos por ‘Salon’, que están tremendamente extendidos y que son parcial o totalmente falsos. Seguro que con más de uno te la han colado a ti también.

¿El ser humano viene del mono?

Todos tenemos grabada la imagen de un primate ciertamente parecido a Darwin en la botella de Anís del Mono. Esta caricatura puede simbolizar una idea muy común, como la de que el hombre viene del mono, pero la realidad es que esta frase es una simplificación de la teoría de la evolución. Nuestro hermano primate comparte gran código genético con nosotros, lo cual posiblemente signifique que en algún momento de la escala evolutiva hayamos compartido antecesor. Esta malinterpretación también es fruto del arcaico aspecto de nuestros antepasados, pero la realidad es que el hombre no viene del mono, sino que ambos compartimos algunos orígenes en común, pero nuestra evolución ha discurrido por diferentes líneas.

El azúcar hace que los niños estén hiperactivos

El azúcar siempre se ha visto como el enemigo número uno de los padres a la hora de controlar a los hijos belicosos. Es muy extendida la creencia de que el abuso de azúcar convertirá a un niño en un pequeño terrorista loco que se sube por las paredes. La realidad, sin embargo, no tiene mucho que ver.

¿Si en vez de chucherías les diésemos brócoli estarían menos salvajes? La respuesta, como todos sabemos, es negativa

Es cierto que la ingesta de azúcar estimula determinadas partes del cerebro y liberamos hormonas como dopamina o serotonina, pero no es algo tan pronunciado como para cambiar por completo el comportamiento de un niño, pero la realidad es que los pequeños suelen consumir más golosinas y dulces en las fiestas, cumpleaños o encuentros con amigos, donde juegan, están acompañados de otros niños y se vive un entusiasmo generalizado. ¿Si en vez de chucherías les diésemos brócoli estarían menos salvajes? La respuesta, como todos sabemos, es negativa.

Eso por no hablar de la hiperactividad. Bastante polémica existe en la comunidad científica respecto al trastorno por déficit de atención (TDAH), como para añadir más leña al fuego con creencias totalmente infundadas y sin ninguna base científica. El azúcar no potencia el TDAH.

Las frutas orgánicas son más nutritivas

En los últimos años se ha demonizado continuamente a pesticidas, antiplagas y todo producto químico que se utilice en los cultivos. Ante esta mala fama, muchos negocios se han aprovechado del desconocimiento de los consumidores para vender productos, aparentemente, más saludables a precio de oro. La realidad es que en muchas ocasiones estas frutas tienen elementos similares. Además, los valores nutricionales no distan entre un producto más ‘natural’ y uno más ‘químico’.

Los rayos nunca caen en el mismo lugar

Si así fuera, ¿para qué servirían los pararrayos? Esta frase popular no tiene ninguna base científica. Los rayos pueden caer en varias ocasiones en un mismo sitio y los pararrayos, precisamente se utilizan para atraerlos, que no caigan en otro lado y evitar males mayores.

Dos rayos caen en el Empire State.

Las zanahorias nos hacen ver mejor

Si así fuera solo llevarían gafas los 'hipsters' y con 10 zanahorias al día solucionaríamos todos los problemas de miopía. La realidad es que esta hortaliza naranja tiene una gran cantidad de vitamina A, la cual es necesaria para un correcto funcionamiento de nuestros ojos. Esto podría significar que una carencia prolongada de vitamina A nos pueda causar determinados problemas de visión, pero, bajo ningún concepto la zanahoria podrá funcionar como un elixir para solucionar todos los males de nuestra mirada.

El pelo y las uñas crecen después de la muerte

Otro mito muy manido y totalmente equivocado. La impresión de que el pelo o las uñas crecen sí que es real, pero no porque sigan funcionando estos procesos, sino porque el resto del cuerpo se seca, reduce algo su tamaño y, por tanto, el pelo o las uñas sobresalen más.

Solo utilizamos el 10% de nuestro cerebro

Total, absoluta y rigurosamente falso, pero sorprendentemente sigue siendo el mito más extendido de todos. Incluso, esta malinterpretación se ha llevado al cine. En 'Lucy', Scarlett Johansson, a partir de un accidente con una nueva droga consigue alcanzar el 100% de su capacidad cerebral, lo que le permite realizar tareas absolutamente asombrosas.

'Lucy', con Scarlett Johansson.

La realidad es bien diferente, ni por tener más actividad cerebral seremos más inteligentes, ni nuestro cerebro utiliza únicamente un 10% de su capacidad, ni podemos convertirnos en Lucy con un correcto entrenamiento, ni siquiera podemos prescindir de este teórico 90% restante. El origen de este mito se debe a diferentes errores de interpretación y la realidad es que todas las zonas de nuestro cerebro son necesarias. Si no, no serían tan problemáticas las lesiones cerebrales.

El agua conduce la electricidad

Las moléculas de agua, H2O, son químicamente neutrales. Esto no significa que lo que conocemos nosotros por agua no sea un buen conductor eléctrico. Los numerosos minerales y diversas sustancias que se encuentran en el agua que consumimos a diario sí que permiten conducir la electricidad. Ese hecho nos lleva a pensar erróneamente que es el agua, en vez de algunos de sus componentes añadidos, quien favorece el paso de la fuerza eléctrica.

Lo mejor es beber agua habitualmente, cuando tengamos sed y prestar más atención a la hidratación cuando haga calor o estemos realizando ejercicio

Hay que beber dos litros de agua al día

Cosa mala es la matemática en cuestión de alimentación. Es evidente que hidratarnos es básico para nuestra salud, puesto que tres cuartas partes de nuestro cuero son agua. Sin embargo, no existe ninguna cantidad exacta de agua que debemos beber. Esta depende de nuestras necesidades, de las exigencias físicas, de la temperatura exterior, de los alimentos que consumamos, etc. Lo mejor es beber agua habitualmente, cuando tengamos sed y prestar más atención a la hidratación cuando haga calor o estemos realizando ejercicio.

En el espacio exterior hace frío

Esta es una generalización similar a la de que en España hace calor. Como es evidente, la temperatura media de nuestro país es superior a la de Dinamarca, pero pregunta a un soriano o turolense si ahora hace calor en su ciudad, responderán que hace menos frío que en otros inviernos, pero calor, lo que es calor, no hace. En el espacio ocurre algo parecido. Las imágenes de astronautas hiperprotegidos en las películas de Hollywood quizá hayan influido en este tópico, pero lo cierto es que las principales fuentes de calor son las estrellas y en nuestro sistema lo es el sol. Eso significa que la temperatura será más elevada cuanto menor sea la distancia respecto al astro. Eso sí, al no haber una atmósfera protectora, las variaciones son mucho más radicales. Si estamos en contacto con el sol, la temperatura será tremendamente elevada. En cambio, si estamos escondidos de él, la temperatura será radicalmente fría.

Mitos Primates Tradiciones
El redactor recomienda