Están mazo sanos

Aprende de ellos: los seis secretos de las personas que nunca enferman

Jamás les has visto sonándose la nariz, con fiebre o quedándose en casa. Esto es lo que hacen para no ponerse malos, y es tan simple que deberías empezar a hacerlo hoy mismo

Foto: No te vuelvas loca. Si sigues estos consejos no tendrás que preocuparte cuando la gripe llegue a la oficina. (iStock)
No te vuelvas loca. Si sigues estos consejos no tendrás que preocuparte cuando la gripe llegue a la oficina. (iStock)

Hay personas que nunca se ponen malas. Sí, es cierto que su salud de hierro les impide faltar al trabajo de vez en cuando por un mal resfriado, pero ¿y lo que se ahorran en tiempo invertido en visitas al médico y en dinero en la farmacia? Por no hablar de sentirse hechos polvo. Aunque en ocasiones la idea de ponernos malos nos pueda resultar atractiva, probablemente por podernos quedar en la cama hechos un ovillo, lo cierto es que estar enfermos es agotador, cansino y molesto.

¿Cómo consiguen esquivar los virus y bacterias? ¿Están bendecidos con sistemas inmunes sobrehumanos? No. Simplemente mantienen una serie de hábitos cotidianos que les ayudan a no ponerse enfermos. Buenas noticias: también los puedes empezar a hacer tú para evitar pillar un tedioso catarro y andar con el moco colgando durante semanas. Y son bien sencillos.

'Madre mía, el pastizal que llevo en medicinas'. Ahorra en malestar y dinero. (Corbis)
'Madre mía, el pastizal que llevo en medicinas'. Ahorra en malestar y dinero. (Corbis)

Duermen ocho horas

Lo habrás escuchado: los expertos recomiendan que los adultos duerman entre 7 y 9 horas, pero casi nunca cumples con esta máxima. Muy mal. Según una reciente investigación, aquellas personas que descansan 8 horas cada día tienen tres veces menos probabilidades de pillar un resfriado en comparación con las que apenas duermen 7 horas. Los científicos creen que esta diferencia puede deberse a que durante la noche el cuerpo se repara y regula los niveles de hormonas como el cortisol –conocida como la hormona del estrés–, lo que puede ayudarnos a repeler infecciones.

No vale con que el fin de semana aproveches y te levantes a mediodía. Ponte un horario fijo de descanso y síguelo a rajatabla de lunes a domingo. Por una hora de diferencia no te la juegues y evita el catarro.

Comida de colores

Suena extraño, pero la nutricionista Nina Dougherty explica en 'Live Strong' que cuando nos encontramos ante un plato que apenas tiene color, probablemente se trate de alimentos procesados, altos en grasas y bajos en nutrientes. De hecho, la comida saludable suele tener colores fuertes y brillantes como le ocurre a las frutas y verduras.

Podemos reducir las posibilidades de acatarrarnos entre un 15% y un 50% más que si no prestamos atención a nuestra higiene

A más color más vitaminas y nutrientes, por lo tanto, más sanos estaremos. Procura incluir en tu dieta alimentos ricos en antioxidantes como la batata (que contiene betacarotenos), cítricos y pimientos (ricos en vitamina C) o frutos secos (vitamina E). El objetivo es repone las células que puedan estar dañadas para mantenernos fuertes en la batalla contra gérmenes y bacterias.

Cuidan su sistema digestivo

“De algún modo, no metemos en la boca parte del mundo exterior todos los días y, aunque la mayoría de bacterias y gérmenes son inofensivos, algunos pueden hacernos enfermar: ahí es cuando nuestro intestino se pone en acción”, explica Jessica Migala en 'Msn Heatlh & Fitness'.

Hay que cuidar del sistema digestivo. ¿Cómo? Al margen de tomar algún probiótico o suplemento alimenticio, lo mejor es comer más alimentos fermentados como el chucrut, asegura Migala.

Se lavan las manos

La higiene personal es un arma de doble filo. Ni debes obviar algún que otro viaje al lavabo ni tienes que volverte loco y lavarte las manos decenas de veces al día porque hayas podido tocar algo 'infectado'. Tranquilidad. Los expertos recomiendan hacerlo antes de comer, antes y después de preparar alimentos, después de baño y después de estornudar o toser. Con estos lavados, aseguran, podemos reducir las posibilidades de acatarrarnos entre un 15% y un 50% más que si no prestamos atención a nuestra higiene. Piénsalo, ¿cuántas veces a lo largo del día te tocas la cara, el pelo o la boca con las manos sucias?

Los que no se ponen malos son higiénicos y tienen el estómago fenomenal. (iStock)
Los que no se ponen malos son higiénicos y tienen el estómago fenomenal. (iStock)

Tienen amigos (y salen a menudo)

¿Nunca te ha pasado que, cuando te sientes mal, con dolor de cabeza y congestión, salir a dar una vuelta con un amigo te ayuda a encontrarte mejor? No es una locura tuya. Al menos así lo asegura un estudio publicado en la revista 'Psychological Science', según el cual las personas que contaban con algún apoyo social cuando se enfrentan a una situación de estrés eran menos propensas a enfermar si se exponían al virus del resfriado y mostraban un sistema inmunológico en mejor estado que los ermitaños sin amigos.

Así es, ir a tomarte unas cañas –o un refresco, claro– al salir del trabajo puede impedir que te pongas malo, siempre que te abrigues y asumas que ya no es tiempo de andar en terrazas (por mucha calefacción y fuegos que pongan).

Meditan (Ommmm)

Qué bueno es el yoga para relajarte y evitar los dolores de espalda, ¿verdad? Pues aún hay más: según una investigación publicada en la revista 'PLOS ONE', las personas que practicaban yoga suave –aquel en el que se hacen más sencillo de respiración– durante dos horas, fortalecían su sistema inmune y se sentían con más energía tras terminar la clase.  

Alma, Corazón, Vida

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