Un placer de clase

Cómo disfrutar de orgasmos intensos, según lo enseñan en la 'uni'

Aparatos reproductores, relaciones de pareja, enfermedades de transmisión sexual, embarazos y abortos. ¿Es todo lo que hay que enseñar en educación sexual? El placer y el clímax llegan a las aulas

Foto: El 'póntelo, ponselo' estaba bien, pero ha llegado la hora de aprender sexualidad de verdad. (iStock)
El 'póntelo, ponselo' estaba bien, pero ha llegado la hora de aprender sexualidad de verdad. (iStock)

En nuestro país no son pocos los colegios e institutos que ofrecen al alumnado talleres especializados en educación sexual. Normalmente en edades próximas a la adolescencia, en ellos se habla abiertamente con los estudiantes sobre relaciones sexuales, desarrollo y funcionamiento de los aparatos genitales, cómo afectan y cambian las hormonas, relaciones sexuales, embarazo e interrupción del mismo o enfermedades de transmisión sexual, entre otros temas.

No es nada raro que en alguno de estos cursos se enseñe a colocar un preservativo, se muestren ejemplos de distintos tipos de anticonceptivos o se analice la anatomía de los órganos sexuales. Esto es el glande y aquí está el clítoris. Útil, claro y conciso.

Lo que no es tan común es que se hable abiertamente del placer sexual, mucho menos del femenino. De ahí que los talleres organizados por la Universidad de Connecticut estén dando que hablar. De la teoría a la práctica, los expertos en sexualidad han enseñado a los estudiantes a alcanzar el clímax y poder disfrutar de un orgasmo. Y así es como lo han hecho.

 No basta con centrarnos en las hormonas y las ETS. Ponte manos a la obra y aprende a alcanzar el placer. (iStock)
No basta con centrarnos en las hormonas y las ETS. Ponte manos a la obra y aprende a alcanzar el placer. (iStock)

Amarás al orgasmo como a ti misma

Durante una semana, los universitarios pudieron asistir a los diferentes cursos y seminarios relacionados con educación sexual. Pero el organizado la semana pasada ha trascendido por ser un taller diferente dirigido a las alumnas, más concretamente a su placer sexual. Bajo el nombre 'I Love the Female Orgasm', trataron de enseñar a las participantes a valorar, desear y saber encontrar el orgasmo femenino.

Para romper el hielo con los asistentes e introducir el tema desde una perspectiva más familiar, se escucharon canciones populares en las que se habla sobre sexo y placer femenino así como la proyección de míticas escenas como el famoso –y tan manido– orgasmo fingido por Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally.

“Durante todo el programa también nos mostraron varios vídeos con consejos para alcanzar el orgasmo como 'befriend your vulva' (hazte amiga de tu vulva) o 'touch yourself by yourself' (donde se las enseñaba a masturbarse a sí mismas para alcanzar el clímax)”, explicaba una de las asistentes en el periódico universitario The Daily Campus.

Consejos reales para lograr el orgasmo

La parte final del programa se centró en ofrecer al público asistente determinadas técnicas y trucos para que pudiesen alcanzar el clímax, tanto durante una relación sexual como mediante la masturbación. Y para ello, qué menos que situar las zonas de placer y explicar las mejores formas de excitarlas: “En el taller de cierre se incluía información en profundidad sobre la ubicación e importancia del clítoris y el punto G, así como la forma de estimularlos”, explica Jennifer Kabbany en The College Fix.

También se mostraron diferentes tipos de vibradores y juguetes sexuales así como otros métodos de masturbación femenina, e incluso se atrevieron a abordar el a menudo desconcertante tema de la eyaculación femenina.

Una de las preocupaciones de este seminario ofrecido en la Universidad de Connecticut era no convertirse en un evento discriminatorio con los transexuales. El polémico y llamativo curso también ha sido tan alabado como criticado por dar la bienvenida a sus talleres a cualquier universitario que se identificase con el sexo opuesto a su sexo biológico. “El programa incluyó tanto a las que fueron asignadas como hembras al nacer como a cualquier persona que se sintiera mujer”, anunciaban en el mencionado diario.

Un seminario completo, abierto de miras en el que se habla del orgasmo femenino sin tapujos ni complejos. Quizás la cuestión, más allá de si las enseñanzas resultan útiles o apropiadas, resida en: ¿de verdad hay que esperar a la universidad para aprender sobre el placer sexual?   

¿Alguien ve normal que a estas edades dude si son juanolas y globos de fiesta? (iStock)
¿Alguien ve normal que a estas edades dude si son juanolas y globos de fiesta? (iStock)

¿Una educación sexual propia del siglo XXI?

Unos talleres de lo más completos, desde luego. Pero, ¿por qué han causado tanto revuelo? ¿No es así como debería enseñarse sexualidad a los jóvenes? Las críticas llegan desde todos lados: tanto de aquellos conservadores que consideran este tipo de enseñanzas sexuales como excesivas y poco académicas, como de los que, en el otro extremo, defienden que la educación sexual debería formar parte del currículo obligatorio de las escuelas, como lleva haciéndose en países como Dinamarca desde la década de los 70.

“Los jóvenes, como el resto de nosotros, son parte de una sociedad posmoderna sexualizada”, explicaba en un programa de televisión danés el célebre sexólogo y profesor de la universidad de Aalborg Christian Graugaard: “Lo que propongo es que se reinvente la educación sexual en la clase. En lugar de centrarse en los aspectos biológicos o técnicos, relacionados con las enfermedades, deberíamos utilizar dicha plataforma para discutir y mostrar otros fenómenos, como la pornografía mostrada por profesores preparados, para que los jóvenes puedan desarrollar un sentido crítico hacia lo que están viendo”.

El programa incluyó tanto a las que fueron asignadas como hembras al nacer como a cualquier persona que se sienta mujer

Una educación sexual basada casi exclusivamente en los riesgos y prevenciones que deben tomar los jóvenes ante el sexo, es necesaria pero no debería ser excluyente y tendría que ampliar el espectro de temáticas hacia el placer y disfrute del mismo. En esta misma línea destaca la sexóloga belga y antigua 'miss' Goedele Liekens, quien se ha convertido en una especie de celebridad entre centenares de alumnos, adultos y profesores británicos.

La también Embajadora para la Salud Sexual de la ONU apuesta por reformar por completo la educación que reciben los jóvenes con el objetivo de reducir los embarazos, mejorar el respeto entre las parejas adolescentes y combatir el efecto negativo del porno. Además de defender y fomentar diferentes estrategias para regenerar las clases de educación sexual –desde animar a los estudiantes a examinar sus propios genitales frente a un espejo o hablar abiertamente acerca de sus fantasías sexuales–, Liekens dio mucho que hablar al elaborar un test sobre sexo que pretende introducir entre los necesarios para obtener el Certificado General de Educación Secundaria (GCSE) y que, según la experta, deberían saber responder todos los adultos. ¿Lo aprobarías tú? Pruébalo

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