Procura dejar de comerlas

5 sustancias químicas asquerosas que se encuentran en los alimentos que consumes

No solemos leer las etiquetas de los productos, pero en ellas está la información sobre lo que nos vamos a meter al cuerpo. Toma nota de estos códigos y evita que caigan en tu cesta de la compra

Foto: Ya, todos hemos escuchado que muchos E-XXX son malísimos para la salud. Cuando sepas lo que pueden hacerte, te lo pensarás dos veces antes de echar cualquier producto al carrito. (iStock)
Ya, todos hemos escuchado que muchos E-XXX son malísimos para la salud. Cuando sepas lo que pueden hacerte, te lo pensarás dos veces antes de echar cualquier producto al carrito. (iStock)

Cada vez hay más concienciación por parte de los consumidores de que debemos hacer una compra inteligente tratando de buscar aquellos alimentos más saludables y naturales. Para ello es fundamental fijarnos en las etiquetas de los productos que consumimos, pero hay muchos ingredientes que pese a estar etiquetados como seguros y ser utilizados en una amplia variedad de alimentos aparentemente inocentes, pueden ser malos para nuestra salud y deberíamos hacer un consumo responsable de los mismos.

La Organic and non-GMO food movement, organización que promueve el consumo de alimentos orgánicos y una alimentación saludable, ha elaborado una lista en la que recogen cinco de estas sustancias químicas más presentes en nuestro consumo habitual que, con frecuencia, pasan como seguras. “Hay que impedir que las empresas que buscan robar nuestro dinero y arriesgan nuestra salud por el simple hecho de producir alimentos baratos, altamente comercializables –a veces, realmente deliciosos y adictivos– y procesados nos engañen”, denuncian desde su página web oficial.

1. Propilenglicol

El propilenglicol (nombre sistemático: propano-1,2-diol) es un compuesto orgánico incoloro, insípido e inodoro. Se trata de un líquido aceitoso que se encuentra en algunos alimentos especialmente en algunas barras de cereales y alimentos que no contienen lácteos como batidos o suplementos ‘naturales’ que actúan como laxantes o vitaminas.

Rotulado como E1520, también se utiliza como anticongelante, disolvente, está presente en muchos cosméticos como toallitas húmedas para bebés o champús y es el ingrediente principal de los lubricantes íntimos. Según explican desde la Organic and non-GMO food movement “se ha demostrado que este aditivo tan común –y, por ende, tan difícil de evitar– causa problemas de salud intestinal, puede producir diarrea y se cree que podría suponer una amenaza neurológica permanente”. Al igual que muchos otros productos químicos que debemos evitar, en las etiquetas aparece  visiblemente reconocido como seguro.

Sabiendo sus nocivos efectos... Más que a la cabeza, te vas a llevar las manos al estómago. (Corbis)
Sabiendo sus nocivos efectos... Más que a la cabeza, te vas a llevar las manos al estómago. (Corbis)

2. El aspartamo

El aspartamo es un edulcorante no calórico que se utiliza en numerosos alimentos en todo el mundo. Es entre 150 y 200 veces más dulce que el azúcar y si está seco o congelado es estable pero se descompone cuando está en líquidos a temperaturas superiores a los 30 °C. Es el responsable de endulzar casi la totalidad de los productos “sin azúcar” o light de los que consumes habitualmente, así como para dar sabor a los chicles y a la mayoría de yogures y lácteos del mercado.

En Europa se corresponde con el código E951 en los etiquetados y aunque muchos expertos creen que es la mejor alternativa al azúcar para las personas con problemas de diabetes o sobrepeso, su ingesta también se ha relacionado con dolores de cabeza e incluso daños neurológicos. “Recuerda que en los alimentos dietéticos que utilizan edulcorantes artificiales hechos de productos químicos o con productos químicos como el aspartamo, no hay suficientes beneficios en comparación con los riesgos, a pesar de lo que las tácticas de marketing puedan decirnos”, aseguran desde la plataforma. 

3. La sucralosa

Como el anterior, la sucralosa es otro edulcorante que se utiliza como sustituto del azúcar, pero en este caso su poder es hasta 600 veces más dulce que la sacarosa, casi el doble que la sacarina y 3,3 veces más que el aspartamo. Se fabrica por halogenación selectiva de sacarosa y, a diferencia del aspartamo, es termoestable y resiste las variaciones del pH por lo que puede usarse para elaborar productos con fechas de caducidad a largo plazo.

La ves a diario en el súper. Se puede encontrar en solitario tanto bajo el nombre de grandes marcas internacionales de edulcorantes artificiales como en genéricas–normalmente en forma líquida– y se encuentra en la mayoría de los alimentos dietéticos libres de azúcares no orgánicos, postres congelados sin azúcar, cereales o yogures.  

Hay muchos ingredientes que pese a estar etiquetados como seguros, pueden ser malos para nuestra salud

Aunque todavía es considerada por las autoridades sanitarias como un edulcorante seguro (de hecho puedes identificarlo en las etiquetas de innumerables productos bajo el código E955), lo cierto es que es uno de los ingredientes artificiales que debes evitar. Como explican desde el movimiento a favor de una alimentación saludable y orgánica, “se ha demostrado que puede dañar algunas funciones del intestino –como por ejemplo reduciendo la cantidad de bacterias saludables que este produce– y es responsable de generar malestar digestivo a muchos de sus consumidores”. De ahí que los expertos en alimentación defiendan que se sustituya por extracto de stevia, un edulcorante natural elaborado sin productos químicos ni alcoholes, para endulzar nuestros alimentos sin necesidad de utilizar azúcar pero de una forma natural.

4. TBHQ

Legal en nuestro país por el Real Decreto 1118/2007 bajo el código E319, la terbutilhidroquinona o THBQ tiene efectos secundarios potencialmente dañinos en nuestro organismo. Se trata de un conservante que se obtiene derivado de la industria petrolífera y que se utiliza como aditivo alimentario y antioxidante gracias a que evita la decoloración natural de los alimentos que se genera por la oxidación del hierro cuando estos están procesados.

Gracias a que no se modifica ni daña con el calor, está presente en frituras, grasas animales y productos de bollería que se alcancen temperaturas altas, así como en bebidas energéticas o zumos, cereales para el desayuno alimentos congelados y otros muchos procesados. Además, como explican en la web especializada en Aditivos alimentarios, “en grandes dosis podría provocar asma, urticaria, insomnio, un aumento del colesterol en sangre y problemas de metabolismo en el hígado”. Por si fuera poco, diferentes investigaciones encontraron que puede podría ser cancerígeno. Visto así, ¿no crees que merece la pena identificar si lo contienen los alimentos que sueles comer?   

Cuidadito con los productos 'light'. Igual adelgazas pero a cambio de tu salud. (Corbis)
Cuidadito con los productos 'light'. Igual adelgazas pero a cambio de tu salud. (Corbis)

5. BHA y BHT

El Butilhidroxianisol y Butilhidroxitoluol, conocidos como BHA y BHT por sus siglas en inglés, son químicos que se utilizan como antioxidantes sintéticos para alimentos procesados. Ambos provienen de la industria petrolífera y, pese a que los Institutos Nacionales de Salud consideran que es un carcinógeno humano y está prohibido su uso en alimentos infantiles en países como Australia y en todos los productos en otros como Japón, en España el E320 y el E321 están presente en alimentos a los que tenemos acceso a diario –la mayoría dulces y derivados de la bollería–.

También se les relaciona con el desarrollo de alergias y con daños neurológicos a largo plazo. Suelen combinarse ambos (ya que potencian mutuamente sus efectos en los alimentos) por lo que en nuestro país las dosis máximas autorizadas van siempre en función de la suma total de antioxidantes BHT y BHA que contengan los productos.  

Alma, Corazón, Vida

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